Santiago fue seleccionada como sede, tras competir con capitales de Europa, Asia y Medio Oriente, y se prepara para recibir a los representantes de las 100 mejores viñas del mundo que conocerán y degustarán el vino chileno, pero además su gastronomía.
El vino chileno tendrá un impulso gigante este año a escala global: Santiago será por primera vez la sede de The World’s 50 Best Vineyards 2026; y, además, será la primera capital de Latinoamérica donde se realice este evento programado entre el 16 y el 20 de noviembre. Se trata de un hito para el enoturismo chileno, país que recibirá a los representantes de las 100 mejores viñas del mundo para revelar el listado anual.
¿CÓMO FUE ELEGIDA SANTIAGO?
La historia de Santiago como destino de los prestigiosos premios ingleses se oficializa hoy, pero se remonta unos cinco años atrás, cuando Max Raide, reconocido empresario gastronómico, y Daniel Greve, chairman de The Worlds 50 Best, estuvieron presentes en el evento de premiación realizado en Río de Janeiro, Brasil: querían replicarlo en Chile e iniciaron las negociaciones de la organización.
Pero la directiva de ese entonces salió y entablaron conversaciones con los nuevos responsables, quienes les hablaron de esta oportunidad. Competían con otros lugares no solo de Latinoamérica, sino de Europa, Asia y Medio Oriente. Finalmente, por las tensiones de guerra como uno de los motivos más relevantes para la decisión, eligieron Santiago como destino.
“Estuvimos muchos años negociando y generamos una relación importante para que, finalmente, se diera esta oportunidad. El foco es posicionar a Santiago como la capital de vinos, pero también gastronómica, porque el producto de acá es único”, dice Max Raide en conversación con Forbes Chile.

LA NEGOCIACIÓN PÚBLICA-PRIVADA
Según estimaciones de Forbes Chile, para traer el evento se invertirán aproximadamente 500.000 dólares, de los cuales un tercio los pondrá la gobernación de Santiago y el resto lo asume el Grupo Liderazgo, con Max Raide al frente, así como también hoteles y viñedos, entre otros representantes del sector privado.
“Cuando estábamos en el proceso, hablé con Claudio Orrego, gobernador de Santiago, que fue un gran partner, y se comprometió en la peor crisis, porque redujeron los presupuestos —lo dice con relación a la disminución de presupuestos por parte del gobierno actual que comprende un recorte fiscal de más de US$1.400 millones—. Pero, a pesar de eso, mantuvo su compromiso”, cuenta el empresario.
El gobernador Orrego expresó que Santiago “está haciendo un progreso constante para convertirse en la capital del vino y el turismo de América del Sur, y organizar este evento internacional fortalece nuestro liderazgo global. Santiago es la principal puerta de entrada al turismo del vino en nuestro país; un entorno único donde la energía urbana y la tradición vitivinícola se unen para crear una gran sinfonía en el Valle de Maipo”.
Según Raide, durante esos días vendrán alrededor de 1.000 personas, entre ellas las familias dueñas de las 100 viñas mas importantes del mundo, así como chefs, expertos y periodistas gastronómicos.
“Nosotros además esa semana vamos a incorporar la Ruta Trasandina y vendrán a cocinar más de 50 chefs de distintos países de Latinoamérica. Vamos a potenciar el enoturismo porque Santiago es la única capital de la región que tiene más de 50 viñas. Esto va a ser un fenómeno”, resalta el empresario y organizador del evento.
Para Chile esto representa una gran oportunidad de impulsar el turismo, sus vinos y su gastronomía: “Esto nos pone en el mapa como un destino, a pesar de lo lejos, para venir a conocer nuestra cultura y patrimonio como lo hizo Perú con Lima”, agrega Raide.

LA LUCHA MUNDIAL DEL VINO
El mundo del vino ha estado sufriendo por la disminución de la producción y el consumo. La Organización Internacional de la Vid y el Vino OIV dio a conocer que la producción total de vino en 2025 fue de 227 millones de hectolitros, que representa un pequeño aumento con respecto a 2024, pero muy por debajo de la media de cinco años. El consumo mundial de vino cayó un 2,7 % a 208 millones de hectolitros, el cuarto año consecutivo de disminución.
La disminución mundial de la producción de vino en los últimos años se atribuye principalmente a las condiciones meteorológicas y climáticas en varios de los principales países productores: las heladas que dañan las vides, lluvia excesiva, aumento de la presión de la enfermedad y las sequías. La reducción de la superficie de viñedos (desarraigación de vides) en algunos países importantes también ha contribuido.
También influyen las nuevas generaciones, que están empujando a la industria del vino a reinventarse. Con una mayor conciencia sobre el impacto del consumo de alcohol en la salud, la Generación Z y los Millennials han acelerado el desarrollo de la línea de negocios NOLO —no and low alcohol—. Según la VDMA —organización que agrupa a la industria europea de fabricación de maquinaria y equipos—, el volumen de ventas de bebidas sin alcohol crecerá un 16% hasta alcanzar los 972.000 millones de litros en 2028.
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