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Sostenibilidad

Chile inició la producción de gasolina de hidrógeno verde a gran escala en primera planta integrada del mundo

La nueva gasolina derivada de H2 verde ya se produce en Chile para Porsche

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Autoridades del gobierno chileno y de la empresa privada inauguraron este martes la primera planta integrada productora de e-combustibles limpios basados en hidrógeno (H2) verde del mundo, en lo que calificaron como el nacimiento de una “nueva industria” a nivel global.

En una ceremonia en la que participaron el ministro de Energía de Chile y ejecutivos de HIF Global, Porsche, Enel Green Power y Siemens Energy, los ejecutivos activaron la planta demostrativa Haru Oni, ubicada en la ciudad de Punta Arenas (extremo sur de Chile), y luego llenaron el tanque de un auto Porsche 911 y lo probaron en el mismo lugar.

“Hoy día no estamos inaugurando una planta. Estamos inaugurando el nacimiento de una industria, de un ecosistema que nos va a llevar en el siglo XXII. Hoy estamos dando un paso al futuro uno que es responsabilidad de todos”, dijo César Norton, presidente de la empresa dueña de la planta, HIF Global.

La planta, cuya construcción comenzó en septiembre de 2021, costó unos US$ 74 millones y puede producir e-gasolina para autos, e-combustible de aviación (SAF) y e-gas licuado.

Es la primera de su tipo en el mundo porque en el mismo lugar se producirán, se refinarán y se distribuirán los e-combustibles, inicialmente para la automotora Porsche, que invirtió más US$ 75 millones en HIF Global para la fabricación de más plantas en Australia y EE.UU.

Cómo se producen los e-combustibles

La primera planta integrada de e-combustibles derivados de H2 verde del mundo, en Punta Arenas (Chile). FOTO: Cedida

Una turbina eólica que genera 3,4 megavatios de electricidad provee la energía necesaria para el proceso de electrólisis del agua mediante el cual se produce el H2 verde, que combinado con CO2 capturado del aire da origen a los e-combustibles.

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Mediante procesos adicionales se producen e-gasolina, SAF y e-gas licuado. La planta debe producir 350 toneladas de e-metanol al año y 130.000 litros de e-gasolina.

El propósito de la misma es demostrar el potencial comercial de los combustibles basados en H2 verde.

Cabe destacar que la e-gasolina producida en esta planta puede ser utilizada en cualquier vehículo de motor que use gasolina común sin la necesidad de adaptación alguna.

“Esta gasolina sintética puede reemplazar el ciento por ciento de los combustibles fósiles sin necesidad de cambiar los motores e infraestructura actuales. Esto significa que esta solución es una solución que podemos implementar en el corto plazo. Partir hoy es sumamente importante”, dijo Norton.

“Hoy son los autos. Esperamos que pronto sean los barcos y los aviones. Estamos orgullosos de dar este paso en Punta Arenas y en Chile, porque en Chile estamos en la pole position de la transición energética . Estamos al principio de la carrera. Tenemos que ganar la carrera y lo tenemos que hacer juntos”, agregó el ejecutivo.

Gasolina limpia latinoamericana para Porsche

Los primeros vehículos en utilizar la e-gasolina producida en Chile serán autos Porsche de carrera y coches en los centros de exposición Porsche Experience Centers. También podría utilizarse en los tanques de los vehículos nuevos de fábrica antes de su primer repostaje. Porsche ha invertido más de US$ 100 millones en el desarrollo de la combustión a H2.

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“El potencial de los e-combustibles es enorme. Hoy en día hay más de 1.300 millones de vehículos con motores de combustión en el mundo”, dijo Michael Steiner, miembro de la junta ejecutiva de Investigación y Desarrollo de Porsche. “Muchos de ellos seguirán circulando durante décadas. Como fabricante de motores eficientes y de alto rendimiento, Porsche posee amplios conocimientos en el campo de los combustibles. Por lo tanto, podemos ejercer una influencia en el desarrollo de combustibles sintéticos”.

Chile ha elaborado una estrategia nacional para producir H2 verde a gran escala con energía solar en el Desierto de Atacama (norte) y con energía eólica en la región de Magallanes y Tierra del Fuego (sur), y apuesta a exportar productos basados en hidrógeno por un valor de US$ 24.000 millones en 2050, casi lo que actualmente exporta en cobre (entre US$ 30.000 y US$ 40.000 millones por año).

Delegaciones internacionales han visitado el país para conocer más sobre el desarrollo del H2 verde local y el potencial de exportarlo.

Uno de los integrantes de la nutrida delegación alemana que acudió a la inauguración, el ministro de Transportes del estado alemán de Baden-Württemberg, Wienfred Hermann, destacó que “estamos muy interesados en importar derivados y combustibles de hidrógeno amigables con el clima. La demanda es enorme, especialmente en los campos de la aviación y el transporte marítimo, pero también para descarbonizar las flotas de vehículos existentes”.

H2 verde estratégico para Chile

El aeropuerto internacional de Santiago también está desarrollando un plan para convertirse en el primero de América Latina en incorporar el uso de H2 tanto en sus operaciones en tierra como en aeronaves que utilicen combustible basado en ese elemento.

Para el país, el desarrollo del H2 verde es un tema estratégico pues siempre ha dependido de combustible del exterior para su energía y una extensa sequía que ya dura más de una década está poniendo presión sobre sus fuentes de energía hidroeléctrica.

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La estrategia de Chile prevé que a entre 2023 y 2028, el H2 verde se comience a utilizar localmente para reemplazar las importaciones de amoníaco para fertilizantes o para explosivos en la minería, y después servirá como combustible en el transporte de carga pesada en la minería y de pasajeros de larga distancia.

“Es clave que la nueva industria del hidrógeno verde favorezca la creación de buenos empleos y mejore la calidad de vida de las personas”, dijo, por su parte, el ministro de Energía de Chile, Diego Pardow. En la planta trabajan unas 250 personas.

“De esta forma, estaremos dando certezas para un futuro mucho más sostenible. Y la planta Haru Oni de HIF tiene ese valor simbólico. Uno que nos permite mirar hacia un futuro donde otras formas de energía son posibles. En un momento donde tantas fuerzas empujan para retroceder en nuestros objetivos climáticos, necesitamos estos momentos de optimismo”, agregó Pardow.

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