En su carta de renuncia explicó que no quería seguir siendo un flanco de ataque político y agregó que lo que debería ser una actividad profesional en beneficio de la nación se transformó en un campo de disputa "miope y pequeño". "Para algunos la reducida bandería política vale más que el interés nacional", sentenció.

En su último día al mando de Codelco, Máximo Pacheco no solo le pasó la posta al economista Bernardo Fontaine —designado por el presidente José Antonio Kast para sucederlo en la presidencia del directorio— sino que también anunció que dejaba la cabeza de la sociedad que él mismo impulsó entre la cuprífera estatal y SQM Litio. En una carta dirigida al propio Fontaine, Pacheco presentó su “renuncia indeclinable” al directorio de Nova Andino Litio, la empresa conjunta para el desarrollo del litio en el Salar de Atacama.

Aunque la decisión tomó por sorpresa al sector minero, hace semanas era evidente el desgaste de la relación entre el gobierno asumido en marzo y el ejecutivo nombrado en Codelco por el expresidente Boric.

En la misiva Pacheco hace énfasis en que su elección como timonel de la nueva firma de litio fue realizada por unanimidad de los directores elegidos por ambas empresas, pero explicó que no quería seguir siendo un flanco de ataque político. “He seguido atentamente, en estas últimas semanas, la ofensiva que han llevado algunos sectores para demandar mi renuncia al cargo de director en Nova Andino Litio”, escribió, y agregó que le asombraba profundamente que lo que debería ser una actividad profesional en beneficio de la nación se hubiera transformado, por razones puramente partidistas, en “un campo de disputa miope y pequeño”. “El país debería estar siempre primero, pero veo que no todos lo entienden así. Para algunos la reducida bandería política vale más que el interés nacional”, sentenció quien, además, es un activo militante socialista.

En detalle: Acá puedes leer la carta de renuncia.

Un final marcado por cuestionamientos

La salida de Pacheco no fue tranquila. Lejos de un cierre protocolar, su recta final estuvo marcada por intensas críticas desde el actual Ejecutivo: cuestionamientos por la evolución de la producción, el aumento de la deuda, problemas de seguridad dado el accidente fatal de El Teniente y la sobreestimaciones en las cifras de producción.

Efectivamente, el último detonante fue una auditoría interna dada a conocer en las últimas semanas que reveló irregularidades en el reporte de diciembre de 2025: la minera había informado un volumen histórico de 172.300 toneladas ese mes, cifra que contrastó drásticamente con el promedio de 105.600 toneladas registrado entre enero y noviembre. La auditoría detectó el incumplimiento de protocolos en la contabilización de cerca de 20.000 toneladas, lo que habría permitido a la estatal alcanzar artificialmente sus metas anuales. La situación escaló rápidamente: un ejecutivo fue despedido, otros sancionados y más de seis mil trabajadores deberán devolver bonos ligados al cumplimiento de esas metas, por un monto conjunto que alcanzaría los US$14,3 millones.

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El biministro Daniel Mas endureció el tono y afirmó que lo ocurrido en Codelco era “inaceptable”, señalando que el mandato del presidente Kast a los nuevos directores era “retomar el control” de la compañía.

La sociedad que dejó armada

Nova Andino Litio nació del Acuerdo de Asociación suscrito el 31 de mayo de 2024, en el marco de la Estrategia Nacional del Litio impulsada por el Estado de Chile durante la presidencia de Boric. La materialización de la sociedad conjunta culminó en diciembre de 2025 un proceso iniciado en mayo de 2023, que incluyó negociaciones formales, un intenso trabajo técnico, legal y regulatorio, y la activa participación de comunidades indígenas. La nueva compañía surgió de la fusión entre Minera Tarar SpA, filial de Codelco, y SQM Salar SpA, vehículo en el que la minera privada reorganizó sus activos de litio. Su estructura de gobernanza fue diseñada para asegurar una participación equilibrada.

En su etapa inicial, NovAndino Litio cuenta con un directorio de seis miembros, designados en partes iguales por Codelco y SQM. La presidencia del directorio es ejercida por Codelco y cuenta con voto dirimente en las materias estratégicas. Los representantes de Codelco en ese directorio fueron Máximo Pacheco, Josefina Montenegro y Alfredo Moreno, mientras que SQM designó a Ricardo Ramos, Hernán Uribe y Manuel Ovalle.

En 2025, NovAndino Litio aportó utilidades por US$989 millones a Codelco, explicando el 40% de las ganancias totales de la cuprífera. En su conjunto, Codelco cerró el año con un Ebitda de US$6.670 millones —23% más que en 2024— y un aporte al fisco de US$1.778 millones, también 16% superior al ejercicio anterior. En términos de su gestión completa, Pacheco había proyectado en Forbes Chile que la alianza con SQM generaría del orden de US$6.000 millones anuales para el fisco hasta 2060, momento en que la propiedad de Nova Andino Litio pasará completamente al Estado.

El biministro Mas valoró la decisión de Pacheco, señalando que con ella se iniciaba una nueva etapa que debía estar marcada por la excelencia en la gestión, la seguridad de los trabajadores, la transparencia y el buen uso de los recursos públicos.

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La renuncia llegó acompañada de una emotiva despedida. En un video difundido entre los trabajadores, Pacheco recordó que la primera vez que entró a la cuprífera fue en marzo de 1990 como vicepresidente ejecutivo de Operaciones, y que desde entonces “aprendí a querer a la empresa”. Al final del registro, citó al poeta francés Edmond Haraucourt para graficar su sentir: “Partir es morir un poco”, dijo, la misma frase que lo acompañó cuando dejó Codelco en 1994 y que, según él, volvía a experimentar “con la misma intensidad”. En Forbes Chile, apenas dos meses atrás, había descrito su visión con optimismo: “Lo que estamos construyendo es una empresa que posiciona a Chile en el corazón de los minerales críticos del mundo”. El desenlace fue otro.