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Análisis: la guerra entre Rusia y Ucrania ya es una realidad ¿Qué sigue ahora?

El mundo podría ver un barril Brent a US$150, aunque también tendría a su disposición activos refugio

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Análisis: la guerra entre Rusia y Ucrania ya es una realidad ¿Qué sigue ahora?
Un soldado mira un avión ruso derribado sobre Kiev (Ucrania). FOTO: EFE/EPA/Sergey Dolzhenko

Los temores del mundo entero se hicieron realidad cuando el presidente de Rusia, Vladimir Putin, invadió y militarizó zonas fuera de las regiones de Donbás y Crimea, iniciando acciones que ponen una guerra entre Rusia y Ucrania en el panorama internacional.

Ante los temores de una escalada global, que pondría en tela de juicio no solo los avances de la economía tras la reactivación de 2021, sino también la seguridad e integridad de la humanidad ante la irrupción de potencias nucleares como EE.UU. y Francia, estas son las perspectivas.

El contexto

Para entender la situación actual, es clave recordar que el conflicto entre ambas naciones ha estado presente desde hace varias décadas. En primer lugar, hay que tener en cuenta que Ucrania era parte de la Unión Soviética hasta 1991, y con su disolución, se volvió un país independiente. No obstante, el Gobierno ruso siempre la ha querido de vuelta gracias a sus competitividades exportadoras y su posición geopolítica, pues Ucrania es vista como la puerta de entrada hacia Europa.

Aquí damos el salto a 2014, cuando el presidente ucraniano de ese momento, Oleksandr Turchinov, decidió no participar en una unión comercial entre Europa y Ucrania, desencadenando protestas civiles que aprovecha Rusia para anexar el territorio de Crimea, península del este de Europa ubicada en la costa septentrional del mar Negro.

Con la anexión de Crimea, el Gobierno ruso empieza a apoyar algunos rebeldes separatistas que se estaban creando en la región de Donbás, al este de Ucrania y fronteriza con Rusia. Se trata de la República Popular de Donetsk y la República Popular de Luhansk. Debido a ello, los mercados dan por sentado que dicha ubicación es zona de influencia rusa.

De ahí nos vamos a comienzos de 2022, cuando Putin muestra su inconformidad ante la posibilidad de que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) añada a Ucrania como parte de su alianza, escenario que quiere evitar para que no haya militantes de Europa y EE.UU. en la región.

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¿Qué solución encontró Putin? Declaró independientes a Donetsk y Luhansk en la zona de Donbás, escenario que escaló los conflictos internacionales en la última semana, cuando se impusieron sanciones diplomáticas que incluyeron la congelación de activos de miembros del gobierno ruso y límites más fuertes al acceso a mercados de capitales.

Otra de las consecuencias inmediatas del movimiento de Putin fue la limitación en la operación del Nord Stream II, gasoducto ruso pensado para llevar gas a Europa sin tener que pasar por Ucrania. Esto incrementa la posibilidad de que Rusia disminuya la oferta de gas al viejo continente.

No hay que olvidar que Rusia es un productor relevante de commodities, sobre todo de petróleo y gas natural, por lo que puede limitar el acceso de las economías globales a estos bienes. En la actualidad, esta nación produce hasta 12% del petróleo mundial y posee 17% de la renta total de gas natural.

Respuesta global

Una de las primeras en pronunciarse fue la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, quien aseguró que el bloque europeo presentará hoy mismo un paquete de sanciones “masivas y selectivas a los líderes europeos para su aprobación”, que incluirá sanciones financieras orientadas a limitar el acceso de Rusia a los mercados de capitales. Esta estrategia está coordinada con naciones como EE.UU., Reino Unido, Canadá y Noruega, así como Japón y Australia.

“La economía rusa ya se ha visto sometida a una intensa presión en las últimas semanas, y estas presiones se acumularán ahora. Estas sanciones suprimirán el crecimiento económico de Rusia, aumentarán los costes de los préstamos, elevarán la inflación, intensificarán las salidas de capital y erosionarán gradualmente su base industrial”, aseguró von der Leyen en declaraciones a las que Forbes tuvo acceso.

El segundo pilar principal de las sanciones europeas se refiere a la limitación del acceso de Rusia a la tecnología crucial. Esto con el propósito de “apartar a la industria rusa de las tecnologías que hoy necesita desesperadamente para construir un futuro”.

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“Nuestras medidas debilitarán la posición tecnológica de Rusia en áreas clave, desde los componentes de alta tecnología hasta el software de vanguardia. Esto también degradará gravemente la economía rusa en todos los ámbitos en el futuro. Permítanme ser muy clara: es el presidente Putin quien tendrá que explicar esto a sus ciudadanos. Sé que el pueblo ruso no quiere esta guerra”, añadió von der Leyen.

Para debatir estos temas, los dirigentes de la UE se reunirán este jueves mismo en una reunión de urgencia convocada por el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, que se llevará a cabo de forma remota.

Por su parte, el presidente de EE.UU., Joe Biden, reveló a través de redes sociales que su homólogo ucraniano le pidió que “hiciera un llamamiento a los líderes del mundo para que se pronunciaran claramente contra la flagrante agresión del Presidente Putin, y para que apoyaran al pueblo de Ucrania”.

A su vez, Biden reveló que se reunirá el vierbes con los líderes del G7, destacando que “Estados Unidos y nuestros aliados y socios impondrán severas sanciones a Rusia”.

Impactos en la economía

En Chile, que condenó esste jueves la invasión de Ucrania y pidió a Rusia retirar sus tropas del país, las consecuencias que podría tener este conflicto en la economía local van desde “el aumento del precio del petróleo y otros combustibles fósiles al alza en el valor del trigo”, del que Ucrania es un gran exportador, dijo la canciller Carolina Valdivia.

“Hasta ahora tenemos una baja exposición comercial tanto con Rusia y Ucrania pero miraremos muy atentamente, especialmente el precio del petróleo”, agregó.

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Natalia Gaviria, estratega de inversión de Sura Investment Management, destacó que habrá presiones fuertes al alza en el precio del petróleo, que puede subir alrededor de 7% mientras el conflicto continúe, además de severas restricciones a las exportaciones globales.

En este punto, la experta hizo hincapié en la distinción entre activos refugio, que se benefician cuando incrementa la volatilidad, y lo que pasa con activos más riesgosos, que tienen el efecto contrario.

En el primer caso hay que destacar el oro, que repuntó en lo corrido del año con un rendimiento de 5%. Otros son lo bonos tesoro y la deuda soberana en EE.UU. de cualquier plazo, aunque se suelen usar los bonos a 10 años como variable insignia, ya que ha tenido comportamientos positivos.

Por otro lado, Gaviria destacó que la renta fija tuvo caída en tasas que le otorgó un mejor rendimiento a nivel de precios, y si bien esta se puede considerar como activo refugio, son los bonos tesoro norteamericanos los que se suelen ver como refugio.

En el campo de los riesgosos está la renta variable. Cabe resaltar que el rendimiento de este indicador en Rusia cayó 9% ayer, ha tenido una caída corrida de 20% en el año y puede seguir cayendo hasta 10%. Por su parte, la renta variable europea caería 5%, la de EE.UU. está cayendo a ritmos similares. “En términos globales, tiende a tener peor rendimiento en ese tipo de activos”, destacó la experta.

Si queremos ver el impacto más fuerte, debido a la posición de las grandes potencias, hay que mirar dentro de Rusia, y es que sus movimientos tácticos le han costado caro. Mientras que el rublo se hundió en máximos históricos hasta desplomarse 45%, el país perdió hasta US$ 259.000 millones en valor bursátil.

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Escenarios a futuro

El director económico senior de Moody’s Analytics, Gaurav Ganguli, sostuvo que el tema inflacionario puede estar bajando a finales de año, pero hay preguntas al respecto. Una de ellas es el pico inflacionario unido a políticas monetarias. Si bien la normalización de las mismas sería gradual, ahora se está dando muy rápidamente debido al conflicto ruso-ucraniano.

Al mismo tiempo, mencionó la expectativa relacionada a la reunión de la Reserva Federal (FED) en marzo, ya que se prevén hasta tres alzas en las tasas de interés para este año, posición que también estaría tomando el Banco de Inglaterra y se espera que siga al alza para el resto del año.

En cuanto al conflicto como tal, el economista sugirió dos puntos de vista con distinta probabilidad. Uno es una resolución rápida, a la que da 55% de probabilidad, y el otro sugirió un conflicto lento y prolongado, que tiene chances de hasta 30%.

Con respecto al primero, sostuvo que puede darse una tregua luego de una corta invasión rusa en parte del territorio ucraniano. Esto unido a sanciones provenientes de economías occidentales enfocadas a entidades e individuos, así como un apagón del sistema financiero ruso dentro del panorama global. Unido a ello, se pondrían en marcha restricciones comerciales y el gasoducto Nord Stream II quedaría bloqueado indefinidamente.

Como resultado, Rusia tomaría represalias contra los suministros de petróleo y gas a Europa, con disrupciones temporales teniendo lugar. Esto generaría que el precio del barril Brent tocara los US$105 y el gas europeo cerrara en US$35 millones por unidad térmica británica (BTU).

En cuanto al segundo, Rusia invadiría Ucrania en profundidad, ocupando la capital, Kiev, e instalaría una nueva administración que daría paso a un largo periodo de conflictos. Esto provocaría que Occidente impusiera sanciones mucho más severas a Rusia, incluyendo la negación de acceso al sistema bancario SWIFT, así como prohibiciones exportadoras generalizadas.

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En consecuencia, las compañías petroleras y de gas natural de Rusia reducirían significativamente el suministro a Europa, desembocando en un barril Brent de US$ 150 y el gas europeo con un valor de US$50 millones por BTU, junto a una severa escasez de metal y minerales en las cadenas de suministro a nivel global.

¿Veremos una III Guerra Mundial?

El analista internacional de la Universidad del Rosario en Bogotá, Mauricio Jaramillo Jassir, destacó que “no es imposible que suceda, pero es poco probable”, pues una cosa es que Rusia ataque a Ucrania, un país que no puede ejercer resistencia militarmente, pero otra muy diferente es que estén dispuestos a pelear con EE.UU., escenario en el que no habría consensos en Rusia,

“Ahí prima la máxima de la disuasión nuclear, que es la destrucción mutua asegurada, lo que hizo que en la Guerra Fría no se enfrentaran, pues sería la opción mas costosa. Al mismo tiempo, Joe Biden es una garantía de que esto no escale”, destacó.

Frente al rol de Biden y el del presidente de Francia, Emmanuel Macron, que son los máximos poderes nucleares junto a China, el analista destacó que “harán lo posible para evitar una conversación nuclear catastrófica”, pues el día que dos potencias nucleares entren en guerra, “se cae el discurso del Consejo de Seguridad en la ONU”.

Para cerrar este análisis, vale la pena preguntarse por qué Putin, que lleva en el poder desde el año 2000, toma la decisión de invadir Ucrania tras 20 años de gobierno. Al respecto, Jaramillo mencionó que hay dos explicaciones, pero con pocas certezas.

Lo primero es que Putin, en esas dos décadas, dio un margen para que Ucrania reculara en los territorios dominados por independentistas prorrusos, zonas en donde “había hostigamientos y asaltos de Ucrania en regiones independentistas por parte de milicias neonazis”. Esto llevó a que Putin no esperara más y atacara, porque no quería ver matar rusos en territorio ucraniano.

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Lo segundo es que Rusia quería provocar un incidente para llamar la atención, tener una coyuntura que le diera excusas para adjudicarse los territorios independentistas y dividir a Ucrania, aprovechando que nunca podrá entrar a la OTAN.

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