Las promesas de robotaxis y robots humanoides de Tesla siguen siendo negocios no comprobados. Su división de energía, en cambio, no lo es. Y ahí reside la próxima gran idea de la compañía.
Tras una caída del 6,7% en las ventas globales, el fabricante operó su planta al 70% de capacidad, en línea con rivales tradicionales. La situación podría deteriorarse en 2026.
Los analistas se han apresurado a apuntar que el declive en ventas de Tesla es consecuencia de las distracciones de Elon Musk en 2025, año que inició integrándose en el Gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, al frente del controvertido Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE).
El Tribunal de Cancillería de Delaware había dictaminado previamente en enero de 2024 que el proceso subyacente a la adjudicación de las opciones, que ahora valen US$139.000 millones, no era justo para los accionistas.
En 2018 el fabricante otorgó al empresario este derecho como compensación por su labor al frente de la compañía; el acuerdo permite a Musk comprar acciones a 23.3 dólares por título.