La marca, que entró a Chile en 2026, está en proceso de firma con Arcos Dorados, operador de McDonald’s en México, como centro para Latinoamérica y Estados Unidos, y también con Starbucks. A julio de 2026, había vendido más de 55 millones de unidades internacionalmente y en 2025 registraron una facturación de más de US$12 millones.
Un festival de música fue el inicio de una idea con impacto sostenible. En 2007, el francés Cyril Drouet fue a Glastonbury, en Reino Unido, y se encontró con una enorme cantidad de vasos y tapas desechados. Él llevaba años diseñando envases para grandes marcas, como director creativo, así que conocía muy bien ese mundo y pensó que debía buscar una manera de servir una bebida para llevar sin una tapa plástica que terminara como desecho.
Tiempo después, mientras trabajaba en Shanghái, coincidió con el empresario chileno Yariv Guiloff, quien estaba partiendo un emprendimiento en la industria del vestuario desde China y se volvieron muy amigos. En 2018, la multinacional donde trabajaba Drouet lo mandó a Hong Kong, pero no se olvidaba de la idea que había tenido en el festival, de la cual ya Guiloff quería ser parte.
“Él tenía mucho miedo de emprender y yo le dije que lo apoyaba y que quería ser parte del proyecto, que no iba hacer fácil, pero yo ya había vivido esto, con esfuerzo y dedicación podríamos salir adelante. Hombro a hombro nos lanzamos”, cuenta el empresario a Forbes Chile.
Lee también: El grupo gastronómico dueño de Millefleur y Cosenza suma millonaria apuesta para copar el mercado
Se unieron a Paul Wong como director de Operaciones, originario de Hong Kong y que venía de una familia con más de 20 años de trayectoria en la fabricación de vasos -cuya empresa era una de las principales proveedoras de grandes marcas como Starbucks, Arcos Dorados, Coca-Cola y Pret A Manger, con presencia en Asia, Europa y Estados Unidos-. Y fue allí, poco más de 10 años después de la idea de Drouet, que nació la historia de The Good Cup.
The Good Cup
Tras 3.000 intentos, como precisa Guiloff, llegaron al producto correcto: “A primera vista es un vaso de papel. La sorpresa aparece cuando lo cierras. La tapa ya está ahí. Se fabrica con papel certificado FSC (Forest Stewardship Council) o PEFC (Programme for the Endorsement of Forest Certification) y utiliza una barrera de base acuosa, libre de polietileno, para contener bebidas y alimentos, tanto calientes como fríos. La propuesta combina el cierre integrado con un material reciclable y compostable en el hogar”, detalla Guiloff, socio y director de Ventas para América de la marca.
Pasar de la idea al producto -un vaso que se pudiera transportar y usar varias veces al día- tomó años y un financiamiento inicial de US$1,5 millones. Fabricar el primer lote les costó más de US$40.000. Desde la patente de 2019 hubo tres años más de desarrollo hasta la etapa comercial, alrededor de 2022. La primera venta fue a agnès b, una empresa en Hong Kong, con un lote inicial de 50.000 vasos para un piloto, para los cuales destinaron US$650.000 al desarrollo y a la fabricación inicial, incluyendo maquinaria especializada y, en gran parte, el registro y la protección de patentes en más de 56 países. Luego se abrió el mercado en Japón, con FamilyMart y Coca-Cola.
De hecho, la revista TIME incluyó a The Good Cup en su selección de los 200 mejores inventos de 2023. El reconocimiento llegó después de participar en una de las ferias de innovación más importantes de París, Francia.
La marca está en proceso de firma con Arcos Dorados, operador de McDonald’s en México, como centro para Latinoamérica y Estados Unidos, y también con Starbucks. A julio de 2026, había vendido más de 55 millones de unidades internacionalmente y en 2025 registraron una facturación de más de US$12 millones.
Actualmente están en Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Colombia, Perú, Paraguay, Reino Unido, Países Bajos, Francia, Irlanda, Rumania, Suecia, Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Singapur, Corea del Sur, Hong Kong, China, Macao, Malasia y Emiratos Árabes Unidos. Además, acaban de firmar acuerdos con distribuidores en Singapur, Malasia, Indonesia y Chile.

Llegada a Chile
En 2020, en plena pandemia, Guiloff vino a Chile a pasar vacaciones, pero por las restricciones del Covid-19 no pudo regresar a China. Fue cuando pensó que esto era una oportunidad para lanzar The Good Cup en Chile, “sin embargo la legislación no nos acompañaba”, cuenta. Pero se quedó en el país y, finalmente, este 2026 se hizo vigente la Ley 21.368 sobre plásticos de un solo uso, que prohíbe los productos desechables para consumo dentro de los establecimientos, salvo aquellos fabricados con madera, papel o cartón certificados, y establece restricciones para los productos plásticos destinados al consumo fuera del local. Había llegado el momento. “Decidimos lanzar el producto en Chile y que mejor exposición que la Expo de Food and Service”, añade.
El lanzamiento local lo hicieron a través de PlusMinus SpA, empresa de la que también es cofundador Guiloff. “Lanzamos el producto en Espacio Food & Service y la recepción fue increíble. No solo se acercaron grandes cadenas y marcas, sino también dueños de una, dos o tres cafeterías. Eso nos mostró cuánto ha evolucionado la mentalidad en Chile y la conciencia que existe hoy sobre el medioambiente. Queremos que el producto se vuelva parte de algo tan cotidiano como pedir un café antes de entrar a la oficina, comprar una bebida en un evento o llevar comida caliente o fría”, indica.
Añade que a nivel local están firmando acuerdos de confidencialidad con clientes “de cadenas importantes” y preparando el primer piloto. “En Chile tenemos una ambición importante. Nuestro escenario agresivo proyecta ingresos cercanos a $2.173 millones en el primer año, $6.246 millones en el segundo y $10.768 millones en el tercero, con 25 millones, 72,5 millones y 125,3 millones de vasos, respectivamente“, detalla.
El producto, explica Guiloff, puede personalizarse con la imagen de cada marca. “Tenemos líneas blancas, kraft y artísticas, lo que permite que una cafetería mantenga su identidad mientras cambia el envase. Y hay un argumento muy concreto para el negocio: nuestras comparaciones para el formato de 12 onzas estiman entre un 5% y un 10% de ahorro frente al conjunto de vaso y tapa, y cerca de un 30% menos de espacio. El ahorro real depende del formato y de lo que se esté reemplazando”.
Pero la propuesta va más allá del vaso. Los empresarios patentaron un envase para delivery, que afirman es 100% compostable, con un cierre hermético que funciona de manera mecánica, sin sellantes, gomas ni adhesivos.
“Con creatividad e ingeniería llegamos a esta maravilla. Una tapa parece poca cosa hasta que la multiplicas por un millón. Para un vaso de referencia de 12 onzas, nuestro cálculo estima que ese volumen permite evitar 4.325 kilos de plástico: 3.500 kilos de tapas y 825 de revestimientos. Ese es el potencial de trabajar sobre un objeto cotidiano que se usa una y otra vez. La reducción depende del envase que efectivamente se sustituya”, expresa. “Para Chile estimamos un consumo de entre 600 y 800 millones de vasos desechables al año. Es una estimación nuestra, pero ayuda a dimensionar la oportunidad: incluso una adopción gradual puede representar muchas tapas que dejan de ser necesarias”, finaliza.

