En conversación con Forbes Chile, José Crisóstomo, jefe de sección de Registro de Productos Biológicos del ISP, explicó que el Semagoblia fue aprobada tras solicitar un registro para el tratamiento de la diabetes
La guerra por los GLP-1 también está tomando lugar en Chile, y las estimaciones del tamaño de mercado no hacen más que crecer. Morgan Stanley Research ajustó sus proyecciones al alza: el mercado mundial de estos tratamientos, que nacieron para tratar la diabetes tipo 2 pero hoy se usan también para la obesidad, alcanzaría US$ 190 mil millones en 2035, frente a los US$ 79 mil millones en ventas totales de 2025.
Chile tiene algo que decir en ese avance. Aunque pequeño, el mercado local ya mueve del orden de US$ 120 millones en GLP-1, según estimaciones de la industria a las que accedió Forbes, y hay razones para que el gasto solo crezca. El World Obesity Atlas 2025, de la World Obesity Federation, proyecta que este año 83% de los adultos chilenos tendrá sobrepeso y 42% obesidad, la mayor prevalencia de Sudamérica.
Quedarse con ese mercado suma nuevos actores. El 20 de octubre se conoció que el laboratorio indio Dr. Reddy’s obtuvo la aprobación del Instituto de Salud Pública (ISP) para comercializar semaglutida en Chile, bajo el nombre Picmagluti, donde competirá con el laboratorio innovador que abrió el mercado, Novo Nordisk. Los daneses, que iniciaron la revolución de los GLP-1 con Ozempic, enfrentan el vencimiento de las patentes de exclusividad de sus medicamentos, y la carrera por la aprobación de alternativas está desatada.
Junto con Picmagluti, el nuevo fármaco autorizado, “el Instituto evalúa otros cinco productos de semaglutida sintética que cuatro laboratorios presentaron entre junio de 2025 y julio de 2026, y que en total suman 11 solicitudes, porque cada dosis o presentación requiere su propio registro sanitario”, informó el ISP. Los titulares son Exeltis, Laboratorios Siegfried, Laboratorios Chile y Recalcine, y es precisamente este último el que obtuvo el visto bueno.
La información se conoció el viernes 23 de octubre, cuando por un par de horas, en la mañana, se subieron al sistema del ISP las aprobaciones de Seglobia, el medicamento de Recalcine. El documento luego se bajó del sitio, pero el 26 de octubre se firmó todo lo requerido para permitir su comercialización.
En conversación con Forbes Chile, José Crisóstomo, jefe de sección de Registro de Productos Biológicos del ISP, explicó que el medicamento fue aprobado tras solicitar un registro para el tratamiento de la diabetes. En este caso, Recalcine hizo la comparación con el original, Ozempic, por lo que “es un tratamiento como coadyuvante de la diabetes tipo 2, para cuando fallan los tratamientos de primera línea”. Crisóstomo agregó que, en la industria, la decisión de cada médico de usar estos medicamentos para el control de peso se conoce como “off-label” (uso fuera de indicación). “Seglobia, Picmagluti y Ozempic fueron registrados para la diabetes”, detalla.
Según la documentación, el medicamento de Recalcine, parte del grupo Abbott, se produce en asociación con Dr. Reddy’s: la fabricación está en manos de los indios, mientras que el registro y la comercialización fueron solicitados por Recalcine. “Literalmente son el mismo producto con otro nombre”, detalla el vocero del ISP.
Información internacional
Dr. Reddy’s, sin embargo, arrastra un problema con su semaglutida inyectable en otros mercados. El 9 de julio informó que suspendía temporalmente el suministro comercial, luego de detectar una impureza en el principio activo durante la validación de lotes de escalamiento, con lotes fuera de especificación. La compañía afirmó que no hay impacto en la seguridad de los pacientes ni en los registros regulatorios ya presentados, y que los comprimidos orales, que usan otro proveedor de principio activo, no se ven afectados. La interrupción golpeó sus resultados: recortó su meta de producción de 12 a entre 6 y 7 millones de plumas para el segundo semestre de su año fiscal. Dr. Reddy’s estimaba retomar el suministro comercial entre fines de octubre y noviembre.
Ante esto el ISP aseguro que tuvo los antecedentes a la vista y que no representan una contraindicación para la aprobación bajo los estándares locales. “No era nada que tuviera que ver con la calidad, seguridad y eficacia del producto, sino que fue algo más de logística”, dijo el profesional.
¿Cuándo podrían estos fármacos entrar a competir en el mercado? Depende. Una vez autorizados, el ISP interviene en el control de Aduana, porque se producen fuera de Chile y requieren estrictas cadenas de frío, pero la decisión de ponerlos en las góndolas es de cada operador.
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