En octubre de 2025 la empresa cerró una extensión de su ronda Serie A por US$11 millones, liderada por Kayyak Ventures, el brazo inversor de la familia Ibáñez Atkinson, con participación de IDB Lab, el laboratorio de innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Enrique Besa vive en Ciudad de México, donde explica que los negocios se hacen de manera muy diferente. Allá se toman su tiempo: una reunión para cerrar un trato puede tardar horas. El contacto cara a cara es fundamental. “Ayer estuve con un cliente que tiene como 3 mil empleados. La reunión original era de una hora, pero estuvimos cerrando el trato cinco horas. Entremedio salimos hasta a comer”, dice el ingeniero fundador de Rankmi, una empresa chilena que hoy basa sus operaciones en el país del hemisferio norte.

La chilena fue evolucionando en la última década de ser una empresa de clima a una compañía que compite con grandes actores de la gestión de RRHH, como BUK o Talana. También sumó un área de estudios y de apoyo a mujeres en altos cargos del segmento, bautizada como “Juntas”.

En 2025 cumplieron diez años, luego de que Besa y su socio Felipe Cuadra, psicólogo, comenzaran con un emprendimiento de clima laboral. Hoy son una plataforma de gestión de recursos humanos con más de 1.500 clientes en 14 países, y la meta de que México se convierta en su principal mercado.

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“Hoy día, 70% de nuestra nueva venta es aquí [en México], solo en este mercado, y ya más del 55%, casi 60%, de todo nuestro ingreso es de México”, detalla el ingeniero a Forbes Chile. Para eso fue clave que el también MBA de la UCLA moviera su oficina a ese país. “Si no, cada vez que estaba acá estaba pensando en cómo resolver cosas allá”, añade.

Conquistar a los aztecas

El abordaje de mercado ha hecho que cuenten con más de 400 clientes en el país del norte, pero considerando que las empresas matrices a las que apoyan en la gestión de recursos humanos tienen otras más pequeñas bajo su alero, llegan a unas 1.000 compañías en ese país. “Si en Chile cierras con un cliente grande por videollamada, acá no quieren verte, hacerlo personal”, relata.

Besa explica que, en México, a diferencia de Chile, muchas compañías aún procesan de forma manual gestiones de back office y, además, “una empresa a veces tiene una sede en un distrito grande como DF o Guadalajara, pero después tiene presencia en cinco o seis estados más”.

Para crecer y adoptar plataformas de tecnología, Rankmi compró dos empresas locales, Osmos (nómina) y Ficios (beneficios), y sumó a los colaboradores gestionados por ambas, su cartera comercial, beneficios y la tecnología desarrollada por cada una, ampliando la cobertura a gran parte de las regiones de México.

“Hoy el crecimiento vendrá del aumento en los ingresos. Ese aumento está planificado en tasas de 40% a 50% anual”, dice a Forbes Chile el también CEO de la empresa.

Aunque la compañía –por decisión del directorio– no revela su ARR, sí hay otros indicadores de la salud financiera que comparte con Forbes.

En octubre de 2025 la empresa cerró una extensión de su ronda Serie A por US$11 millones, liderada por Kayyak Ventures, el brazo inversor de la familia Ibáñez-Atkinson, con participación de IDB Lab, el laboratorio de innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Respecto a su salud financiera, Besa asegura que “nosotros no somos de esa empresa que partió y siempre perdió dinero. Los primeros seis años generábamos dinero, después tuvimos cinco años de inversión muy fuerte y ahora dijimos: volvamos a donde veníamos”. El equilibrio, con un EBITDA positivo, lo lograron en el primer trimestre de 2026.

Para seguir creciendo, asegura, por ahora lo hacen con recursos propios, que se destinan íntegramente a su estrategia de “AI First”. “Quizás muchas personas no nos conocen como marca, pero eso es porque la inversión ha ido a producto y no a marketing”, comenta el cofundador.

El rol de la IA

“Es verdad que el término se ha manoseado un poco”. La respuesta del ingeniero surge ante la consulta sobre cuál realmente es el factor diferenciador de decenas de empresas de software que dicen llevar la inteligencia artificial a sus procesos.

El proyecto de Rankmi se llama A-Level, y la ambición es transformar su plataforma en un operador integral de recursos humanos basado en agentes de IA, capaz de ejecutar procesos desde contratación y onboarding hasta administración y renovación de contratos.

¿Se pierde el factor humano? Asegura que no, porque en rigor “todas las horas de una persona en RRHH se pierden en una serie de operaciones como pago de nóminas y papeleo. Esto le permite concentrarse en lo importante”.

La apuesta es que la IA no solo agregue funcionalidades, sino que ejecute procesos completos y libere a los equipos de People de tareas administrativas para concentrarse en gestión y acompañamiento de personas.