La firma austríaca instaló en Pudahuel su primera filial regional con una inversión de US$3,5 millones. El objetivo es formar en el país a los profesionales y técnicos que tripularán y harán mantención de sus carros bomba durante las próximas dos décadas.

Corría el año 2006 cuando un incendio consumió por completo el edificio Diego Portales, en pleno centro de Santiago —sobre esas ruinas se levantaría después el actual GAM—. Eduardo Viveros, hoy gerente general de Rosenbauer Chile, llegó justo ese año a ser capitán de la 13ª Compañía de Bomberos de Santiago y, dentro de las decisiones que debía tomar, estaba la de renovar un carro bomba de su unidad. Tenía sobre la mesa una cotización de Rosenbauer. No la eligió.

“Yo tuve el Rosenbauer a la vista, lo evalué, pero preferí otra marca, porque esa marca sí tenía servicio técnico en Chile. Ese fue el criterio”, cuenta Viveros, bombero desde los 18 años de edad.

Con 40 años de servicio y dos décadas después de esa elección, Viveros lidera la operación local de la firma austríaca que acaba de inaugurar en Pudahuel su primera filial regional con una inversión de US$3,5 millones. El objetivo de la empresa, cuenta, es precisamente atacar esa carencia que lo llevó a optar por una marca norteamericana en vez de la europea fundada en 1866.

De fondo, dice, existe un problema estructural. “Chile necesitaba cambiar el mercado, no se trata de que se venda más, sino de hacer un cambio real. Si nadie tomaba el problema en serio, la falta de mantención iba a terminar colapsando el sistema”, afirma, con apremio, el representante de la firma que construye sus vehículos de alta gama logotipados con una “R” sobre los chasis de compañías europeas como Volvo, Scania o Mercedes-Benz.

Mercado estable y millonario

Desde 2012 el negocio en torno a los bomberos cambió. La Ley Marco de Bomberos de Chile (Ley 20564) determinó que su operación se financia con aportes desde presupuestos públicos —como excedentes de dividendos de acciones y acreencias bancarias no cobradas—, además de ayudas municipales y de gobiernos regionales. “Las colectas de los bomberos con el tarro sirven, pero para el día a día”, dice Viveros. Agrega que la norma legal también compromete al Estado a financiar entre 150 y 200 carros bomba al año, convirtiendo a Chile en un mercado estable para la inversión.

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¿Cuánto vale un carro bomba de alta gama? Entre 200 y 500 mil dólares, calcula, lo que significa un aporte fiscal de hasta US$100 millones. Dice Viveros que el margen para el vendedor es acotado —entre 6% y 7%—, lo que explicaría por qué durante años ninguna empresa chilena quiso asumir la inversión inicial en talleres, escáneres y certificaciones que exige un servicio técnico de marca.

Eduardo Viveros, gerente general de Rosenbauer en Chile, es bombero hace 40 años. “Todavía no tenemos sueldo, pero el bombero es profesional”, dice con orgullo.

Aunque Viveros no esconde que sus carros son más caros que los de la competencia, matiza la diferencia: “Mi carro es más caro, pero no vale tres veces lo que otros, y sí dura tres veces más. Otros, a los siete años, ya los tienes que dar de baja por servicio o porque ya no están funcionando”, dice. “Al final es una inversión”, resume. “A veces nos dicen que somos como el Ferrari de los bomberos. Pero más que un Ferrari, somos un carro bomba que funciona en el momento que tiene que funcionar”, dice.

Según cuenta, actualmente hay unidades de hace veinte y veinticinco años que siguen operativas en compañías del sur de Chile. En total, en el país hay cerca de 2.300 carros bomba y, de ellos, Rosenbauer tiene el 10% del parque y concentra el 35% del valor del mercado. “Nosotros queremos mantener esos números en la operación local, pero queremos que nuestros carros duren a lo menos dos generaciones de bomberos”, asegura.

De acuerdo a Global Market Insights, el mercado mundial de los carros bomba se valoró en US$8.700 millones en 2025 y se proyecta llegar a US$16.900 millones en 2035, con un crecimiento anual de 7,1%. Los cinco principales actores, entre ellos Rosenbauer, concentraron el 48% del mercado global en 2025. Según informó la compañía austríaca, en 2025 tuvieron un año récord: los ingresos crecieron 9,4% hasta €1.429,0 millones, el EBIT subió a €84,5 millones y la cartera de pedidos alcanzó también un récord de €2.354,6 millones.

Rosenbauer Panther, un vehículo especializado de alta gama para el rescate y la extinción de incendios en aeropuertos./ Foto: Rosenbauer

Foco en aeropuertos y mineras

Aunque el imaginario público asocia a los carros bomba con el trayecto desde los cuarteles hacia la emergencia del lugar del incendio, hay una plaza que para la firma austríaca es clave. “Si tú me preguntas cuál es el producto principal de Rosenbauer, son los aeroportuarios”, dice Viveros. La firma está presente en 135 terminales aéreas del mundo, incluido el de Santiago, y opera bajo una presión que no admite margen de error: si el carro de bomberos presenta una falla, el aeropuerto no puede recibir aviones o es degradado de categoría.

Ese negocio es, además, uno de los motores detrás de instalarse en Chile. Las proyecciones de crecimiento de tráfico aéreo global apuntan a Latinoamérica como una de las regiones con mayor potencial de expansión, mientras que los mercados europeo y asiático ya están maduros.

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La lógica aeroportuaria también empuja a Rosenbauer hacia los extremos del territorio. En la Antártida, donde un Rosenbauer protege el aeródromo local, la compañía envió el vehículo desarmado y trasladó técnicos desde Austria para montarlo en destino, un modelo “aerotransportable” que ahora proyecta replicar en el aeropuerto Mataveri, en Rapa Nui, donde la logística marítima habitual —los barcos no siempre pueden atracar en la isla— obliga a pensar en soluciones aéreas, posiblemente a bordo de un Hércules de la FACH.

Por esa proyección de mercado y conectividad, el ejecutivo cuenta que eligieron instalarse en el parque industrial de Enea, en la comuna de Pudahuel, cerca del aeropuerto internacional. Desde ahí podrán enviar los carros, repuestos y técnicos que necesiten países vecinos donde planean crecer: “Estamos en todos los países, pero los países más fuertes son Brasil, Perú y Colombia. Y en el corto plazo deberíamos potenciar bastante Bolivia y Uruguay”, declara.

Desde ese punto estratégico de la ciudad, también se facilitará la logística para crecer en el mercado minero. Con experiencia previa en representación de empresas de maquinaria pesada, Viveros cuenta que en su empleo anterior vendió 18 carros bomba a importantes mineras de Chile. Sin embargo, reconoce que lo hizo atendiendo a la misma lógica de low cost que ahora dice querer cambiar:

“El minero es un mercado de seguros, no de atención al carro bomba. La ley dice que si estás a más de 100 kilómetros de un cuartel de bomberos en una ciudad habitada, tienes la obligación de tener tu propio carro. Pero lo que buscaban las empresas era el low cost, para tenerlo estacionado ahí. Solo quieren el check de la compañía de seguros. A Rosenbauer no le interesa venderte un carro básico de stock para tenerlo estacionado afuera. Queremos estudiar tu faena, entender qué tipo de emergencia puedes tener y capacitar a tu brigadista”, explica Viveros.

Rosenbauer también tiene líneas de negocios relacionadas con el equipamiento y uniforme de los bomberos. De hecho, cuenta Viveros que recientemente entraron al mercado argentino con sus cascos.

Rosenbauer RT (por sus siglas en inglés, Revolutionary Technology), el innovador modelo de carro de bomberos eléctrico de la marca./ Foto: Rosenbauer

Alcance de dos generaciones

Ese cambio regulatorio sobre los bomberos chilenos transformó también la definición del oficio. El bombero dejó de ser solo el que apaga incendios y pasó a ser un rescatista integral, entrenado y certificado para accidentes de tránsito, derrumbes, desastres naturales y misiones fuera del país. “Cuando yo fui capitán, a inicios de los 2000, no había tanto accidente de tránsito, no participábamos de tanto desastre, no íbamos a otro país a ayudar en rescates. Hoy la especialidad es espectacular”, dice Viveros. “Todavía no tenemos sueldo, pero el bombero es profesional”, agrega con orgullo bomberil.

La inversión en la transformación del capital humano también es parte de la apuesta de Rosenbauer por Chile. Por eso, al armar el equipo de Rosenbauer Chile, Viveros eligió deliberadamente que la mitad de la dotación —hoy 12 personas, con cuatro contrataciones aprobadas para 2026— fuera menor de 30 años y, en su mayoría, ex tenientes de compañías de bomberos.

“Elegimos una generación bajo los 30 porque ellos son los que van a ver dos generaciones en el carro, y son los que van a tripularlo”, explica sobre el equipo que viaja a capacitarse a la fábrica en Austria. Además, relata que el municipio de Pudahuel se ha sumado al interés por la capacitación que pueden ofrecer: “Están haciendo un centro de formación técnica en Pudahuel para tener técnicos aeroportuarios, de aviones, de carros bomba”, cuenta Viveros, en referencia a un proyecto que la compañía impulsa junto al municipio y la administración del aeropuerto de Santiago.

Dentro del último año de operación en el país, Rosenbauer ha marcado hitos como la entrega al Cuerpo de Bomberos de Santiago del primer carro bomba eléctrico de Latinoamérica y un carro Rosenbauer Cobra 104′ con una inversión del gobierno regional de Santiago de $1.900 millones. Se trata del carro de bomberos más costoso operativo en Chile.

Con más de 170 años de historia institucional, Chile es el único país en el mundo en que la totalidad de sus bomberas y bomberos son voluntarios. En el país hay unos 55.000 bomberos, repartidos en 314 cuerpos que se dividen por comunas en cerca de 1.200 compañías.

Cifras clave

  • US$3,5 millones invierte Rosenbauer en su filial en Chile
  • US$8.700 millones es el mercado mundial de carros bomba 2025
  • US$16.900 millones es la proyección del mercado a 2035
  • US$500 mil es el precio de un carro bomba de alta gama
  • 55.000 bomberos y bomberas hay en el país