Pedro Vallenilla fue un migrante venezolano en Chile que se inspiró en la evolución bancaria y de cobranza del país para fundar la firma que acaba de levantar 100 millones de dólares en dos rondas de inversión extranjera.

Pagar en cuotas un smartphone, un refrigerador, o una cena -a través de una tarjeta de crédito- es parte del día a día en cualquier país. Pero no en Venezuela, donde el crédito pasó a ser eliminado de los bancos tradicionales por la continua e imparable devaluación del bolívar -la moneda oficial-. Y precisamente lo que representaba un gran problema para consumidores y negocios, se convirtió en una oportunidad para un migrante venezolano que llegó a Chile: fue allí que tuvo la idea de cómo fraguar su negocio.

Cashea no existiría si yo no hubiese vivido en Chile 4 años”, dice Pedro Vallenilla en entrevista con Forbes Chile. Llegó al país tras ser seleccionado por Start-Up Chile y Corfo para recibir financiamiento que impulsaría uno de sus primeros emprendimientos nacido en Venezuela y ligado también a la digitalización de las ventas, pero en el mundo de los restaurantes.

“Cuando yo llegué a Chile, en cuestión de semanas, ya tenía una cuenta bancaria y acceso a una tarjeta de crédito. Eso me sorprendió por el contraste con Venezuela”, recuerda.

Llegó la pandemia en 2020 y su negocio en los restaurantes quebró. “Ya era papá, mi segunda hija nació en Chile, y me encuentro como papá y emprendedor fracasado. Empiezo a endeudarme, me llamaban de los bancos. Santiago se me caía encima”, relata el emprendedor que, irónicamente, consiguió trabajo en Colektia, una agencia de cobranzas: “Me cobraban en la mañana y trabajaba con ellos en la tarde”, se ríe.

En esa startup regional ascendió y llegó a ser director de ventas y onboarding en Chile, México y Perú. Entendió y se apasionó por la industria de la cobranza.

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NACE CASHEA

La idea de devolverle la posibilidad a Venezuela de acceder al crédito no lo abandonó. “Había aprendido de ese retail financiero que existe en Chile y se lo comenté a un inversionista que me dijo: ‘Pedro, creo que tienes las cicatrices correctas para volver a emprender. Yo seré tu primer cheque’. Me le volteé a ver a mi mujer y le dije: ‘Voy a fundar Cashea‘”. En 2022 se unió con Nicolás Curat, Ramón Lange y Arnoldo Gabaldón y lo hizo.

Cuatro años después de esa conversación, la fintech venezolana tiene más de 10 millones de usuarios y está afiliada a 40.000 comercios registrando más de 110 millones de transacciones que al cierre de 2025 se traducían en 650 millones de dólares al año.

EL INTERÉS EN VENEZUELA

Vallenilla cuenta desde su departamento en Argentina -vive entre Venezuela y ese país- que se cuestionó la decisión no una vez, sino 100 veces. Cuando se devolvió a Venezuela se preguntó: “¿por qué hice esto? ¿por qué estoy volviendo a poner a mi familia a atravesar esto? Los primeros años fueron muy duros tratando de hacer que esto funcionara. Pero todos los meses logramos mayor convicción de que estábamos por buen camino y que estábamos haciendo las cosas bien y de que esto podía tener muchísimo impacto”.

En dos años habían alcanzado la rentabilidad. Y luego de levantar 2,1 millones de dólares de Friends & Family y una ronda semilla, anunciaron el 21 de julio que cerraron dos rondas de financiamiento de 100 millones de dólares: una Serie A por 40 millones de dólares liderada por Spice Expeditions y Architect Capital. Y una Serie B por 60 millones de dólares, liderada por FinSight Ventures, con la participación de Spice Expeditions, Endeavor Catalyst junto a otros grupo de fondos e instituciones estadounidenses y latinoamericanos.

El anuncio llega apenas unas semanas después de los dos terremotos que golpearon a Venezuela y dejaron, según cifras oficiales, a más de 5.000 muertos y más de 50.000 desaparecidos. En los días posteriores, Cashea eliminó los cargos por mora en todo el país, adelantó fondos a comercios para reforzar su liquidez y amplió el acceso al crédito para que las familias pudieran comenzar a reponer lo perdido.

“Los 100 millones de dólares se invertirán íntegramente en Venezuela para continuar ampliando el acceso al crédito y apoyando a consumidores y comercios. Los inversionistas globales están respaldando a Cashea y una nueva visión de Venezuela: una economía de consumo resiliente, comercios en crecimiento y millones de personas con acceso al crédito”, afirma Vallenilla.

El empresario añade que para quienes respaldaron a Cashea, esta no fue una apuesta a distancia. Viajaron a Venezuela para reunirse con el equipo directivo, recorrer los comercios aliados y observar en tiempo real cómo los consumidores la utilizaban Cashea para completar sus compras.

“Esto es un voto de confianza en Venezuela, de que las compañías de grandísimo impacto tecnológico se pueden construir en nuestro país. La hiperinflación trajo muchísimos problemas, pero dentro de ellos la adopción de la tecnología”, comenta el emprendedor. De hecho, Venezuela es el tercer país de Latinoamérica con mayor bancarización (87%) según el Banco Mundial y tiene el sistema de pagos inmediatos más desarrollados de la región.

CÓMO FUNCIONA

Cashea funciona como una app de libre descarga para los usuarios que tiene cinco niveles de financiamiento. Una vez que tenga aprobada la línea de compra, el usuario inicia en nivel uno y a medida que vaya comprando a través de la App, puede crecer hasta nivel seis. 

“Los beneficios es que va incrementando su línea de compra, pero también reduciendo el pago inicial, llevándolo hasta cero, donde inicialmente pagas hasta un 60% inicial y en nivel seis puedes llevarte sin haber pagado un monto inicial los productos con solamente escanear el QR en cualquiera de los 40.000 comercios que están afiliados a nivel nacional”, detalla. Por cada compra que se haga en el establecimiento a través de Cashea, se cobra un pequeño porcentaje de comisión. Así es como ganan.

“El comercio afiliado es quien paga por el uso de la plataforma y Cashea le garantiza a los comercios de que aquellas personas que nosotros estamos habilitando para que puedan hacer compras a cuotas sean confiables y paguen las fechas en las que corresponde. Si hay un incumplimiento, Cashea entra como un mecanismo para comprar aquella deuda incumplida y hacerle frente a los comercios. Hoy en día podemos calificar a los venezolanos entre los mejores pagadores del mundo”, explica Vallenilla.

Entre los planes y proyección de la compañía está consolidarse y lanzar más productos financieros en Venezuela. “Hay demasiado por construir todavía en el país. Podemos construir una compañía de ingresos que superen los 10.000 millones de dólares. Hoy, para ponerte en referencia, son más o menos la facturación de una compañía como Nubank, que está en varios países de Latinoamérica. Las oportunidades están dadas. Seguiremos construyendo para Venezuela”, finaliza.