JPMorgan Chase & Co (JPM) y Jefferies Financial Group Inc. (JEF) visitaron y tienen previsto volver a Venezuela para comprobar las oportunidades de reactivación económica, startups han surgido tras la digitalización del país y empresas chilenas han entrado, muy prematuramente, al mercado venezolano en medio de la aún incertidumbre que se vive.
Son las 3:30 de la tarde del martes 2 de junio. Ramón Heredia, empresario chileno e inversionista en startups, aterriza por primera vez en Caracas, Venezuela. Un país que quería conocer desde hace tiempo y en el que quiere invertir, sobre todo después del 3 de enero de 2026, cuando Nicolás Maduro y su esposa fueron detenidos y llevados a Estados Unidos por intervención de Donald Trump.
El empresario llega a Caracas como conferencista internacional al evento aniversario de una de las redes interbancarias más grandes del país, Suiche 7B, y tras recorrer la ciudad y arribar al hotel donde se hospedará, dice: “Estoy sorprendido”.
No imaginaba, por ejemplo, que Venezuela fuese el tercer país de Latinoamérica con mayor bancarización (87%) según el Banco Mundial; y que después de Brasil, este país tuviera el sistema de pagos inmediatos más desarrollados de la región.
Algunos datos. Al mes se registran 160 millones de transacciones bancarias. Suiche 7B agrega que durante mayo se transaron más de 5.800 millones de dólares por pago móvil interbancario, que actualmente representa más del 40% de estas transacciones bancarias.
“Venezuela nunca ha dejado de ser un referente a nivel de medios de pago y sistemas financieros, pese a lo político que vivimos”, señala Madelein Suárez, presidenta ejecutiva de Suiche 7B a Forbes Chile. “Hay un interés real de querer invertir. Hemos recibido visitas internacionales con ese propósito. Ahora, no creo que eso vaya a ser de la noche a la mañana, lleva tiempo crear esa confianza porque hay una crisis económica que nos golpeó fuerte, no es un secreto. Se necesitan garantías, un sistema eléctrico que funcione, un nivel bancario que pueda soportar financiamiento, pero han sido meses en los que sí, se han visto cambios”, complementa.
De hecho, según Bloomberg, JPMorgan Chase & Co (JPM) y Jefferies Financial Group Inc. (JEF) visitaron y tienen previsto volver a Venezuela ante la creciente demanda de inversores por comprobar la reactivación económica petrolera y la reestructuración de la deuda del país -estimada en 170.000 millones de dólares- tras años de profunda crisis y aislamiento.
El portal recoge que ya en marzo, tras las muy prematuras señales de recuperación económica, el país atrajo a más de 50 ejecutivos de fondos de cobertura del sector petrolero.
“Soy un optimista endógeno, sé que les va a ir bien y esto va a ser rápido. Y van a venir competencias como Nubank y otras empresas que van a ver a Venezuela como lo que es: un gran potencial”, asegura Heredia en su charla de aniversario de Suiche 7B, realizado en la Quinta Esmeralda, en Caracas. Más de 500 asistentes, en su mayoría trabajadores de los distintos bancos que operan en Venezuela, escuchan con atención y con expectativa hacia lo que viene.

EL BOOM DE LAS STARTUPS
Con esta digitalización acelerada en la industria bancaria, movida por la inflación en un país donde es escaso el efectivo, hay un grupo de emprendedores que decidió quedarse. Eso pese a que casi 8 millones de venezolanos emigraron según cifras de la ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados.
Han surgido startups como Cashea, convertida en la única alternativa de crédito para los venezolanos, que tras asociarse con comercios de distintos rubros, permite al usuario adquirir un producto y pagarlo en cuotas sin intereses.
Según Pedro Vallenilla, su CEO, la app concentra más de 90% del crédito al consumo dentro del país y esto se traduce en un total de transacciones financiadas por valor de unos 4.000 millones de dólares al año. Cuenta con 8,6 millones de usuarios registrados y en la actualidad registra un nuevo crédito cada 1,7 segundos.
También opciones de apps de delivery y transporte como Yummy y Ridery, que ya superan el millón de operaciones mensuales, se han convertido en gigantes en esta nueva era digital del país. Esta última, fue fundada en 2021 por Gerson Gómez, y fue uno de los organizadores del evento Venezuela Tech Week: realizado entre el 11 y el 14 de mayo, con el propósito de acercar a emprendedores e inversionistas nacionales e internacionales.
En este escenario, hay startups chilenas como la de robotización y digitalización de procesos, Rocketbot, que han entrado a Venezuela de la mano de proveedores nacionales de tecnología bancaria. “Hemos trabajado con Bancaribe, Clínica La Florida, la empresa de alimentos Alfonzo Rivas, el Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria (Seniat), y el Banco Fondo Común. Vemos mucho mejor el panorama y creo que va seguir mejorando”, dice a Forbes Chile Juan Jorge Herrera, CEO de Rocketbot.
Otro emprendedor que ve el panorama con ventajas para invertir es el cofundador de Rappi e inversionista en startups, Andrés Bilbao. “Todo el mundo está mirando a Venezuela para invertir. Nosotros también. Desde el sector inmobiliario, hasta startups, todos están mirando las oportunidades que hay. Se respira una oportunidad a futuro grandototota”, dice el empresario en un reel de su cuenta en Instagram, promocionando su empresa Crece30x, con la que vendrá a Caracas desde el 4 al 6 de agosto para ofrecer mentorías a emprendimientos para levantamiento y crecimiento de capital.
EL HAMBRE DE LAS CHILENAS
Como destino turístico, de exportaciones y de servicios. Venezuela ha sido un socio comercial clave para Chile. Como ejemplo, pese a sus vicisitudes, la chilena Masisa nunca ha dejado sus operaciones en ese país y las califica como un activo de reserva.
La maderera tiene en el país oficinas, centros de distribución, plantes industriales y activo forestal. “Masisa ha mantenido sus inversiones en Venezuela operando de acuerdo a las posibilidades y limitaciones relevantes que le otorga dicho mercado y el hecho de ser la única planta de este tipo en el país. El propósito ha sido mantener estas inversiones como una reserva de valor a futuro, por lo cual la Compañía se mantiene atenta a la evolución de la situación política y económica de dicho país, evaluando así los posibles impactos de la misma en sus inversiones”, dijo la firma en su última memoria anual.
Las exportaciones son otro segmento que representan un enorme potencial para los negocios chilenos en este país. De acuerdo con datos de ProChile, Venezuela es un país altamente dependiente de las importaciones y como proveedor “Chile posee una excelente imagen y prestigio”.
“Existe total apertura a las importaciones, cada vez tiene mayor peso el sector privado en el comercio exterior y se han implementado medidas de libre mercado. La dolarización de la economía ha dinamizado el comercio. Los importadores continúan realizando los pagos a proveedores internacionales con recursos propios que poseen en el exterior”, asegura Prochile.
El organismo añade que Chile se ubica como el octavo proveedor de Venezuela. “Lidera en categorías como frutas y frutos comestibles, pescados y crustáceos, preparaciones de hortalizas, frutas y otros frutos, pasta de madera celulosa, avena”, detallan.
En febrero pasado en tanto, la chilena Latam Airlines anunció que retomaba los vuelos a Caracas con conexión en Bogotá, luego de haber suspendido operaciones por tensiones geopolítica.
De acuerdo con el medio especializado El Aéreo, también JetSMART solicitó permisos para eventualmente volar a este destino. “La eventual operación de JetSMART a Venezuela busca aprovechar oportunidades que tiene ese país a medida que avanza el proceso de restauración de la conectividad tras la transición que se inició en enero con la captura de Nicolás Maduro por parte de los Estados Unidos”, dice el autor del reporte y experto en aeronáutica, Ricardo del Piano a Forbes Chile.
Del Piano agrega que Venezuela es una puente clave para atender un tráfico de conexión desde otras partes de Sudamérica como Santiago o Lima a través de Medellín. JetSMART podría capturar el tráfico VFR (Visit Friends & Relatives) que en su mayoría está vinculado a la diáspora venezolana, especialmente, desde Chile y el Perú. Si se llega a abrir el tráfico entre Venezuela y Chile puede representar oportunidades, pero debe solicitar permisos”, detalla.
PROBLEMAS QUE PERSTITEN
La crisis eléctrica en el país es uno de los más graves escollos para invertir y se ha agudizado tras 20 años de la creación de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), por decisión de Hugo Chávez en 2007. En marzo de 2019 se registró el apagón nacional más largo de la historia del país, dejando sin el servicio a la totalidad de la población por seis días.
Los racionamientos eléctricos no han parado, especialmente al interior del país, donde la luz se va todos los días hasta por ocho horas y sin ningún tipo de cronograma establecido.
Recientemente, la Asamblea Nacional aprobó en primera discusión un proyecto de reforma de la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico, con el propósito de abrirse al capital privado con concesiones de largo plazo.
Según expertos en la industria eléctrica, Venezuela tiene una capacidad instalada para generar unos 36.000 megavatios, pero por falta de mantenimiento, la capacidad actual disponible se ubica entre los 13.000 o 13.500 megavatios. Esta es una de las principales tareas que debe resolver el país, si es que quiere generar confianza y concretar estas oportunidades que está viendo el sector de capital extranjero.
