En la última conferencia de la IATA en Brasil algo quedó claro. Las demandas que enfrentan las aerolíneas son múltiples: desde conflictos geopolíticos, pasando por los derechos de pasajeros y el uso de Inteligencia Artificial (IA). La lista de deberes que dirigirá Roberto Alvo es cuantiosa.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) es la organización clave que agrupa a más de 370 compañías en el mundo y concentran el 85% del tráfico comercial del mundo. Por eso la elección del ejecutivo que conduce una compañía chilena es de importancia para la industria. En Río de Janeiro el pasado 8 de junio en su 82ª Asamblea General Anual, se oficializó la elección del CEO de LATAM Airlines Group -la aerolínea fundada por la familia Cueto- como presidente del Consejo de Administración de la organización.
Alvo cuenta con más de 25 años de experiencia en la industria de la aviación. Se incorporó a LAN Airlines (ahora LATAM Airlines Group) en 2001 y lideró a LATAM durante su proceso de reestructuración bajo el Capítulo 11 y los desafíos de la pandemia del Covid-19, quedando al mando del grupo que se rearmó en el 2022.
“Lo recibo con mucha gratitud, pero también como un reconocimiento que trasciende a una persona o a una compañía. Es una señal del rol cada vez más relevante que América Latina está teniendo en la industria aérea global. Hoy tenemos la oportunidad de aportar desde nuestra experiencia, operando en mercados complejos, con geografías desafiantes y realidades económicas diversas. Asumir la presidencia del Consejo de Administración de IATA es una responsabilidad importante y una oportunidad para contribuir a los debates que definirán el futuro de la industria en temas como sostenibilidad, infraestructura, regulación y competitividad”, dice a Forbes Chile.
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De América para América
La reunión en Brasil a principios de mes tenía un sabor especial. Era la primera asamblea en Sudamérica desde el año 1999 y sirvió para poner foco en el potencial de la región. Brasil recibió a la organización con el cierre de 2025 totalizando un tráfico doméstico que superó por primera vez los 100 millones de pasajeros y un crecimiento de 17% respecto a 2024.
A nivel global, en tanto, la IATA prevé que al año 2050 la demanda de transporte aéreo más que se duplique, y uno de los protagonistas de este crecimiento será América Latina, región que Alvo conoce bien.
Algunas cifras del mercado: las tarifas aéreas regionales bajaron 47% entre 2014 y 2024, mientras que la conectividad aumentó 18% y los asientos kilómetros disponibles lo hicieron 38%.
El ejecutivo de LATAM tiene el desafío de que ese crecimiento sea más seguro y más sustentable.
“Creo que lo más relevante no es cuánto está creciendo la región hoy, sino cuánto espacio tiene todavía para crecer. Si observamos los datos de IATA, en América Latina y el Caribe se realizan alrededor de 0,6 viajes aéreos por persona al año, mientras que en Norteamérica y en Europa la cifra supera los 2 viajes por habitante. Esa brecha muestra el enorme potencial que existe aún para seguir incrementando el acceso al transporte aéreo y acercar los beneficios de la conectividad a millones de personas. El desafío es generar las condiciones adecuadas para que ese crecimiento ocurra: infraestructura moderna, regulación eficiente y políticas públicas que entiendan a la aviación como una herramienta de desarrollo económico y social”, añade el CEO de LATAM.
El desafío, reconoce Alvo, también requiere inversiones de los gobiernos y concesionarios en la infraestructura que soporte este crecimiento.
“La infraestructura aeroportuaria es una condición habilitante y es probablemente uno de los mayores desafíos que enfrenta la aviación en América Latina. Estamos viendo una demanda creciente en la región, pero en varios mercados la infraestructura no está avanzando al mismo ritmo o incluso está al límite de su capacidad. Para sostener el crecimiento necesitamos planificación de largo plazo y flexible, inversión oportuna y una visión compartida entre autoridades, operadores y aerolíneas. La conectividad aérea genera enormes beneficios económicos y sociales, pero requiere infraestructura preparada para acompañar ese desarrollo.”
El petitorio
En la última conferencia de la IATA en Brasil algo quedó claro. Las demandas que enfrentan las aerolíneas son múltiples: desde conflictos geopolíticos, pasando por los derechos de pasajeros y el uso de Inteligencia Artificial (IA). La lista de deberes que dirigirá Roberto Alvo es cuantiosa.
La IATA advirtió que 2026 sería un año complejo. El conflicto en Medio Oriente y el alza en los precios del combustible reducirían a la mitad la rentabilidad global, con un beneficio neto estimado de US$ 23.000 millones, frente a los US$ 41.000 millones proyectados originalmente. Aunque precisamente la estrechez financiera es algo que el ejecutivo conoce de cerca.
“El combustible sigue siendo uno de los costos más relevantes para cualquier aerolínea y, naturalmente, el alza de los precios genera desafíos. Hoy enfrentamos este escenario desde una posición de fortaleza. LATAM tiene más de US$4.100 millones de liquidez y cuenta con herramientas concretas para gestionar estos impactos como una gestión flexible de capacidad, revenue management y un fuerte foco en eficiencia operacional. Dicho eso, también debemos ser cautos. La situación geopolítica sigue evolucionando y pese a los acuerdos de los últimos días, se requerirá un poco de tiempo para que todos sintamos que entramos en una nueva etapa para el largo plazo. Nuestra responsabilidad en LATAM es mantener la flexibilidad para adaptarnos a distintos escenarios, preservando al mismo tiempo la conectividad y la propuesta de valor que ofrecemos a nuestros clientes”, añade a Forbes Chile.
SAF: la ambición de la sustentabilidad
Uno de los nudos clave a resolver de la aviación es cómo el crecimiento del sector se entiende con estándares de mayor sostenibilidad. El compromiso de la IATA, asumido en 2021, es que la aviación comercial alcance cero emisiones netas de carbono para 2050.
En medio de la meta para 2050 es clave la profundización en el uso de SAF, Sustainable Aviation Fuel (Combustible de Aviación Sostenible en español). Es un combustible para aviones producido a partir de fuentes alternativas al petróleo convencional, como residuos agrícolas y forestales, aceites de cocina usados y cultivos energéticos (como caña y soya), entre otras materias primas.
En relación con los costos de la aviación sostenible, el SAF representa el 81% y puede usarse en aviones sin modificar sus motores, reduciendo hasta 80% las emisiones versus combustibles fósiles tradicionales. Pero su uso ha avanzado lento: cinco años después del compromiso de cero emisiones netas para 2050, la producción solo representaría el 0,8% del consumo de combustible de las aerolíneas en 2026.
“La descarbonización es uno de los mayores desafíos que enfrenta nuestra industria y requiere una mirada colaborativa. Las aerolíneas tenemos la responsabilidad de avanzar en eficiencia operacional, renovación de flota y adopción de nuevas tecnologías. Pero alcanzar las metas de emisiones netas cero también exige el desarrollo de los mercados de carbono y combustibles sostenibles de aviación (SAF), con marcos regulatorios adecuados e incentivos que permitan acelerar su producción y disponibilidad. La transición no puede ser responsabilidad de un solo actor y no tengo ninguna duda que la industria está haciendo su parte. El objetivo debe ser avanzar hacia una aviación cada vez más sostenible, manteniendo al mismo tiempo la conectividad que impulsa el desarrollo económico y social de nuestros países y ese balance requiere la participación de todos”, comenta a Forbes Chile.
