"Somos una compañía en que nuestras unidades tradicionales eran data center, plataforma, servicios de mesa de ayuda, técnicos en terreno, desarrollo de software. Pero estos últimos años se sumó el tema de cloud computing, de ciberseguridad, de inteligencia artificial, de automatización", explica a Forbes Chile el gerente general de la firma, Marcelo Castiglione.

La tecnológica Sonda -controlada y fundada por Andrés Navarro- ha cambiado de carácter. Es parte de la ruta que la firma prevé para apostar por negocios potenciales por hasta US$ 6.500 millones en los países donde opera, entre los que están Chile, Brasil, Estados Unidos, México, Uruguay, Argentina y Perú entre otros.

Con ingresos en los últimos 12 meses por US$ 1.600 millones y un Ebitda por US$ 131 millones (cifras al 31 de marzo de 2026), la empresa acaba de cerrar un aumento de capital -el primero después de 14 años- por US$ 56 millones, requeridos para sumarlo al capital de trabajo de una serie de contratos que se ha adjudicado.

El aumento de capital responde a un portafolio de proyectos ya firmados/adjudicados que requieren un CAPEX de aproximadamente US$ 263 millones.

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Del tren al paradero inteligente

En 2024 Sonda conmemoró sus 50 años. La firma es presidida por Andrés Navarro, un empresario de bajo perfil quien fue cercano amigo del expresidente de la República. La influencia del grupo en la esfera pública la representa hoy su hija Rosario, quien preside la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa). Ella es también directora de Sonda.

Uno de los primeros negocios de la tecnológica fue cuando en 1979 la Empresa de Ferrocarriles del Estado quiso digitalizar su proceso de emisión de reservas. Cuando se compraba o reservaba un pasaje, en vez de tenerlo en formato físico, se guardaba en un computador central que se encontraba en el edificio de SONDA.

“Este servidor estaba conectado a terminales de computación en las boleterías vía líneas de comunicación. Desde estas terminales, los vendedores podían imprimir los pasajes, escribir, hacer documentos, entre otros. Eran equivalente a una laptop moderna, pero que solamente podía conectarse al sistema central y realizar funciones limitadas. El sistema se implementó primero en Santiago, en las boleterías principales de la Estación Central y la estación Mapocho, pero rápidamente se expandió a regiones”, relata la firma.

“Somos una compañía en que nuestras unidades tradicionales eran data center, plataforma, servicios de mesa de ayuda, técnicos en terreno, desarrollo de software. Pero estos últimos años se sumó el tema de cloud computing, de ciberseguridad, de inteligencia artificial, de automatización”, explica a Forbes Chile el gerente general de la firma, Marcelo Castiglione.

Cinco décadas después, uno de los negocios clave de Sonda en 2026 y los años venideros también está en el transporte, esta vez en la gestión inteligente de los paraderos del sistema RED (gestión de flota) y del sistema de pago que gestionará los tickets del teleférico que unirá Providencia y Huechuraba.

Plan maestro

Del pipeline regional de proyectos, añade, la distribución es de US$ 2.300 millones en el Conosur (Chile/Argentina/Uruguay), US$ 2.000 millones en Brasil, US$ 1.300 millones en la región Andina (Colombia/Ecuador/Perú) y US$ 1.000 millones en Norteamérica/Centroamérica.

El foco en todos estos negocios es un large deal. Como ejemplo, en México se quedaron con la gestión de señalética del tren de Querétaro junto a Siemens por cuatro años, y en Brasil han desarrollado proyectos para “iluminar” zonas que no tenían conectividad: 7 mil kilómetros de fibra óptica en Mato Grosso y otros 3 mil km en Goiás.

De acuerdo con el vocero de Sonda, la mejora de márgenes proyectada para el plan estratégico 2025-2027 se sustenta en tres ejes de eficiencia. El primero es la migración hacia un “high-tech stack”, es decir, avanzar desde servicios transaccionales hacia soluciones de mayor valor agregado como ciberseguridad, cloud computing y proyectos de integración tecnológica.

El segundo eje consiste en volver la operación más “lean”, a través de centros de servicios compartidos en países como México, Colombia y Chile, además de la incorporación de inteligencia artificial en los procesos internos de la compañía.

Y el tercero, que según el ejecutivo ha sido el de mayor impacto en los últimos dos años, es la focalización en “large deals”: proyectos de largo plazo que superan los US$ 10 millones, donde Sonda logra diferenciarse por su escala y capacidad de integración de servicios.

Seguridad con IA

En Chile, añade Castiglione, también destacan negocios adjudicados para las redes de comunicación del Ministerio de Salud y sistemas de monitoreo de tobilleras inteligentes.

Sobre este último negocio, el ejecutivo explica que todo el mercado asociado a la seguridad representa un potencial interés para Sonda. Una de sus gestiones destacadas en la materia es una plataforma inteligente en Uruguay donde, mediante 8 mil cámaras, monitorean puntos álgidos de la ciudad.

El ejecutivo detalló que este sistema se ha expandido recientemente a Chile, con instalaciones en las comunas de Vitacura y Maipú, y próximamente también en un proyecto fronterizo en el norte de Perú. “Administra todos los datos que están en estos dispositivos, ya sea una cámara, un sensor; se consolidan, se monitorean, capturan y se analizan en tiempo real”, comenta.

El uso de IA es hoy base de sus negocios y de la evolución de pasar de ser una empresa de software y cloud a una de negocios más inteligente. Algunos datos que comparte Sonda con Forbes Chile.

Uso de IA

  • En datacenters, el 60% de las interacciones ya son manejadas por agentes de inteligencia artificial.
  • En mesas de ayuda, la automatización con IA va del 30% al 70%.
  • En desarrollo de software usan motores de codificación y pruebas automatizadas con IA, logrando hasta 30% de eficiencia en costos y mejor calidad.
  • Técnicos en terreno trabajan con geolocalización y herramientas de IA para optimizar su atención.

Demanda pública

El ejecutivo destaca que buena parte de la demanda de tecnología por parte de los estados de la región está impulsada por el financiamiento de la banca multilateral, que ve en la digitalización pública una herramienta para reducir brechas sociales y mejorar el acceso a servicios básicos como salud y educación. En ese contexto, mencionó al BID como un actor relevante en el financiamiento de este tipo de proyectos en distintos países donde opera Sonda.

“Las bancas multilaterales financian muchos proyectos a los estados que tienen que ver con la digitalización… porque se entiende que la digitalización lo que hace es poder darle a la ciudadanía mayor acceso a una serie de cosas: salud, educación, etcétera. Y eso, al fin del día, lo que ayuda a disminuir la brecha social”, dice Castiglione.