Los scooters se han posicionado como un apoyo al transporte tradicional y una respuesta a los viajes de “última milla”. Su adopción ha aumentado en Chile tras el alza de combustibles y un público joven que busca moverse rápido. Sin embargo, los desafíos son los accidentes y la infraestructura.

Es lunes y en poco menos de 30 minutos Matías Ramírez debe estar en una reunión de trabajo. Si bien el lugar queda cerca de su departamento, no haber escuchado la alarma del despertador y quedarse dormido no estaba en sus planes. Ya no le da tiempo de llegar caminando. Esto ya le había pasado antes y fue una de las razones que lo hicieron descargar la app de scooters eléctricos, que con tan solo ubicar el más cercano, le permite usarlo y llegar a su destino en menos del tiempo que le tomaría caminar o conducir. “No tienes que llevar candado como en el caso de la bici, hay harta disponibilidad, suelen ser más rápidos que un Uber o ir en metro, además que es más económico que la bencina y hay muchas ciclovías”, enumera entre las ventajas.

Los scooters se han posicionado como un apoyo al transporte tradicional y una respuesta a los viajes de “última milla”. Se utilizan principalmente para traslados cortos, con distancias promedio de 1 a poco más de 2 kilómetros. Según Fortune Business Insights, el tamaño del mercado mundial de scooters eléctricos se situó en 21.460 millones de dólares en 2025 y se espera que alcance los 62.750 millones de dólares en 2034, con una tasa compuesta anual del 12,80% durante el período 2026-2034. Asia Pacífico dominó el mercado el año pasado con una participación del 80,45% en 2025. Sin embargo, en Latinoamérica, Chile es uno de los países con mayor adopción.

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“Chile y Brasil son hoy los países de América Latina con mayor desarrollo y adopción de la micromovilidad. Brasil lidera en cobertura geográfica — es el país con más ciudades donde el servicio de scooters de alquiler está disponible— Chile, en cambio, lidera en intensidad de uso”,  dice a Forbes Chile Joao Pereira, director regional de Whoosh para América Latina.

Para la compañía de origen ruso —que llegó al país en 2023—, Santiago la capital latinoamericana con mayor número de viajes en scooter eléctrico — y, aun así, menos del 40% de sus comunas cuentan con el servicio, por lo que ven una oportunidad de crecimiento enorme. “Chile es ya un mercado maduro. La siguiente frontera está en México y Colombia, dos mercados que vemos con enorme potencial de expansión y donde la micromovilidad tiene todo para replicar lo que hemos construido aquí”, agrega.

Whoosh opera con más de 8.000 scooters en siete regiones del país, incluyendo ciudades como Puerto Montt, Viña del Mar, La Serena, San Pedro de la Paz, Temuco y Pucón. En la Región Metropolitana, la compañía está presente en 12 comunas, que incluyen las recientes: Quinta Normal, Cerro Navia y Renca. A 2027 tienen planes de expandirse al norte y explorar la posibilidad de llegar al sur.

Pereira contabiliza más de 544.000 usuarios activos, los que realizan, en conjunto, más de 20.000 viajes diarios. Y una participación de mercado de 61%. La inversión inicial para establecerse en Chile fue de aproximadamente 1,5 millones de dólares, que detallan cubria la importación de flota, constitución de la entidad local, service center y la contratación de las primeras 50 personas. Desde 2023 a la fecha ya superaron los 12 millones de viajes.

Este escenario coincide con el de la empresa de scooters nacida en 2021, en Kazajistán, Jet. Chile es actualmente su segundo mercado en América Latina, después de Brasil, a solo un año de su llegada al país. Su CEO, Ilia Timakhovskiy señala: “La velocidad de adopción en Santiago fue sorprendente. De 0 a 7.000 viajes por día en pocos meses; eso no ocurre sin una demanda latente real. En términos de madurez de los usuarios —es decir, la transición del uso recreativo al funcional—, Chile evoluciona a un ritmo comparable al que vimos en Brasil, lo que es una señal muy positiva para el largo plazo”.

Timakhovskiy añade que Santiago es actualmente el mercado número 1 de América Latina en número de viajes por ciudad por día. “Con el tiempo, São Paulo y Ciudad de México pueden superar esto, pero por ahora es el mejor mercado, y el potencial de crecimiento todavía es de 10x, con la incorporación de nuevas comunas y la expansión de la presencia en las comunas actuales”.

En Chile, Jet opera más de 2.000 scooters eléctricos y 500 bicicletas eléctricas distribuidos en seis comunas de Santiago, con una participación de mercado de un 20%, que resalta el contraste con Brasil, donde tiene el 85% del mercado: en descargas y usuarios activos mensuales. El plan es llegar a esa cifra acá y para ello este año invertirá 7 millones de dólares en sus operaciones locales.

Otra de las grandes empresas de esta industria en el país es Lime, que en junio de 2025 superó los 7 millones de viajes acumulados en Santiago desde su llegada en noviembre de 2018. La compañía nació en 2017, en California, Estados Unidos, ha invertido 15 millones de dólares en sus operaciones en Chile, donde cuenta con una flota de 3.500 scooters y opera en Las Condes, Vitacura, San Miguel, La Florida, La Cisterna y Viña del Mar.

Foto: Jet

El aumento de bencina disparó la demanda

Tras el aumento de combustibles —uno de los mayores ajustes hechos en el país en décadas— a finales de marzo, las búsquedas en categorías como bicicletas y scooters eléctricos aumentaron un 60% en plataformas como Ripley. De hecho, Pereira, de Whoosh, dice que durante abril registraron un aumento en el uso de scooters: más de 1.100.000 viajes con una distancia promedio de 2,25 kilómetros, y estiman que un 17% de los usuarios reemplazó el auto con este sistema de transporte. “En términos de ahorro de CO2 equivale a sacar de circulación alrededor de 225 automóviles, y evitar recorrer 430.000 kilómetros”, detalla.

Desde Lime comparten que en Londres, por ejemplo, el número de usuarios está aumentando a medida que el combustible se vuelve más caro: casi tres de cada diez conductores están andando más en bicicleta o lo están considerando seriamente debido al aumento de los precios del combustible, según sugiere una encuesta. Un 15 por ciento adicional de los encuestados tiene la intención de cambiarse a las dos ruedas si los precios en las estaciones de servicio siguen subiendo.

“El aumento del costo de los combustibles es un acelerador real de la adopción de la micromovilidad, y eso se refleja en los datos. En Brasil, donde tenemos el historial de observación más largo, identificamos correlación entre los períodos de alza en los precios de los combustibles y el aumento en la frecuencia de uso entre usuarios ya registrados, especialmente para viajes de ‘última milla’ que antes realizaban en auto o moto. Puedo afirmar con seguridad: el scooter eléctrico compite directamente en costo con el transporte motorizado individual en trayectos cortos. Un viaje de 2 km en scooter cuesta una fracción de lo que costaría en auto o taxi, y esa diferencia solo tiende a crecer”, especifica Ilia Timakhovskiy, de Jet.

Para el emprendedor, la micromovilidad eléctrica es uno de los sectores de movilidad urbana con crecimiento más sostenido a escala global. “En América Latina aún estamos al inicio del camino: el potencial de penetración es enorme en comparación con Europa o Asia”. Y en este escenario resalta que “Chile reúne una combinación interesante de factores favorables: ingreso per cápita sobre el promedio regional, ciudades densas, clima propicio para el uso durante todo el año y una población joven y digitalizada. Un diferencial adicional es la infraestructura ciclovial desarrollada y una cultura de micromovilidad ya establecida, lo que reduce las barreras para el uso regular de los servicios”.

Esto, aunado a los altos precios de los combustibles impulsan la micromovilidad, ya que los viajes en scooter y bicicleta sse convierten en la opción más conveniente, por encima del auto particular o taxi.

Los voceros de estas tres empresas de movilidad urbana indican que entre las 6:00 y 10:00 de la mañana, y entre las 17:00 y 20:00 horas, son los horarios de mayor uso de scooters, que coincide con el de entrada y salida laboral y estudiantil. “En Santiago observamos un patrón de uso distinto al que vemos en las ciudades brasileñas. El volumen de viajes se concentra en los días hábiles, con una caída importante los fines de semana, lo que indica que el scooter eléctrico cumple allí una función predominantemente de transporte, no de recreación. La mayoría de los viajes son de punto A a punto B, con una distancia promedio de aproximadamente 1,5 km, compatible con desplazamientos cortos en un entorno urbano denso”, agrega Timakhovskiy.

Foto: Whoosh

El desafío: consciencia para evitar accidentes e infraestructura

Para Joao Pereira, de Whoosh, el crecimiento de esta industria está directamente ligado a cómo las ciudades evolucionan su infraestructura. “Las ciclovías, los puntos de estacionamiento regulados y el diseño urbano orientado al peatón son condiciones que multiplican el impacto de la micromovilidad. Y sin subsidios, añadiendo opciones de movilidad donde antes no existían”.

El problema, señala, es que la mayoría de las ciudades — incluida Santiago — fueron diseñadas para el automóvil. “Solo en Chile se registran más de 78.000 siniestros viales al año, con miles de ellos concentrados en la Región Metropolitana. Una ciudad pensada para el auto sigue siendo una ciudad peligrosa”.

Sin embargo, no solo los accidentes en auto son los que aumentan. Entre enero y marzo de 2026 se registraron más de 240 accidentes que involucran scooters. Esto se traduce a un aumento de 23% respecto al mismo periodo en 2025 y de un 84% comparado al primer trimestre de 2024. En promedio, según estos datos de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (Conaset) y la Asociación Chilena de Seguridad (Achs), se pasó de 44 accidentes mensuales registrados hace dos años, a 80.

En cuanto a los meses, marzo tuvo 95 accidentes siendo la cifra más alta desde que la Achs tiene registro, seguido del mes de enero con 83 casos y febrero con 63.

La Región Metropolitana concentra el 76,8% de los accidentes a escala nacional, donde Las Condes lidera con el 18,4% de los siniestros, seguida por La Florida (14,6%), Providencia (10,8%) y Santiago (10,8%). En cuanto a los horarios, entre las 07:00 a 11:59 horas, denominaron el bloque más crítico, pues el 60,0% de los accidentes registrados en el primer trimestre de 2026 se dio en esta franja.

En este período, los trabajadores entre 31 y 40 años concentraron la mayor cantidad de casos (43%), seguido por los de 18 a 30 años (38%). Los hombres fueron los más accidentados (60%).

“Estas cifras muestran una realidad preocupante y que van al alza. Muchas veces existe la percepción de que los trayectos cotidianos o de corta distancia implican menos riesgo, pero justamente es en esos desplazamientos donde se concentra una parte importante de la siniestralidad vial”, sostuvo Alberto Escobar, secretario ejecutivo de Conaset.

En Chile, el uso de scooters eléctricos está regulado principalmente por la Ley de Tránsito N° 18.290, modificada por la Ley de Convivencia Vial (N° 21.088), además de normas reglamentarias aplicables a las bicicletas y medios de micromovilidad. Los scooters eléctricos que cumplen los requisitos técnicos establecidos por la legislación se rigen por reglas similares a las de las bicicletas: deben circular preferentemente por ciclovías y el uso de casco es obligatorio. El incumplimiento a las normas puede derivar en multas aplicadas por las autoridades competentes, calculadas en UTM, según la naturaleza y gravedad de la infracción.

Sin embargo, Matías Ramírez afirma que como usuario frecuente de estas apps, ha visto a la mayoría de los que se traslada en scooters, incluyéndose, sin casco muchas veces y también sobrepasando el límite de velocidad que es poco más de 20 km por hora.

“He visto a muchos usuarios sin casco, sin seguridad, por las aceras o veredas de peatones y también hay accidentes regularmente. Cuando utilizamos estos sistemas de transporte, como pasa con cualquier otro vehículo, es fundamental tener en cuenta el concepto de autocuidado. El uso de casco es algo clave para movilizarse en scooter”, dice Pereira, vocero de Whoosh.

Por otra parte, subraya que los equipos son diseñados para viajar de forma individual y que deben ser utilizados sólo por mayores de edad, y siempre respetando los límites de velocidad, que en el caso de su compañía está fijado un máximo de 20 km/H.

“Whoosh ha incorporado monitores de seguridad en nuestras operaciones, cuya función es supervisar el uso de los scooters en terreno y promover buenas prácticas. En cada comuna donde estamos presentes realizamos escuelas de conducción, para acercar a la gente al uso seguro del scooter y educar a los usuarios sobre la Ley de Ciclos y la convivencia vial”, explica.

En Jet, comparten que han implementando medidas tecnológicas, operacionales y educativas orientadas a la seguridad y a la reducción de conductas de riesgo. “Nuestro sistema de geofencing restringe las zonas de operación y estacionamiento, los equipos emiten alertas al ingresar a áreas con restricciones y, en lugares de alta concentración de personas, se activa automáticamente una reducción de velocidad para aumentar la seguridad tanto de los usuarios como de los peatones. Además, desarrollamos la ‘Escuela de Conducción Segura’, una iniciativa gratuita de educación vial que ya realizó más de 300 actividades en Brasil y más de 50 escuelas en Chile. Son actividades abiertas en plazas y espacios públicos enfocadas en el uso del casco, conducción segura, normas de tránsito, respeto al peatón y cultura de convivencia responsable en el espacio urbano”

Desde Lime cuentan que han creado “formas divertidas y creativas de incentivar el uso del casco”, como los descuentos por ‘selfie con casco’, que están implementando en Canadá y planean traer a Chile. “Queremos tomar todas las lecciones que hemos aprendido en todo el mundo y llevarlas a Chile”, concluyen.

Foto: Lime