Edgardo Frías lleva nueve años vinculado al país y hoy dirige Google para toda la región andina. En el marco del aniversario número 15 de la compañía en Chile, el ejecutivo mexicano habla de las inversiones en infraestructura realizadas, como el data center de Quilicura y los cables submarinos, pero también de los desarrollos en IA y de la inversión en capital humano que ahora están en el plan.
Hay algo llamativo en la historia de Edgardo Frías con Google: no empezó desde adentro. Empezó desde enfrente. Cuando el buscador llegó a México con fuerza a principios de los 2000, Frías era CEO de Mediacom, agencia perteneciente al grupo WPP, y fue desde ese lado de la mesa —el de los clientes publicitarios— donde tuvo su primer contacto con la compañía. Su formación en el mundo de las comunicaciones era analógica, y se volvió un early adopter a poco andar. “Llegó un equipo muy pro de Google en México, que tuvo la osadía de abrirnos la mente en pensar diferente lo digital y no como otro espacio de publicidad”, recuerda. Ese aha moment derivó en una colaboración tan productiva que Google terminó invitándolo a cruzar la vereda.
Después de tres años en México llegó la oportunidad de postular al liderazgo de Chile. Del país conocía la música de grupos como La Ley y Los Tres, a los que se había topado durante un tiempo en que trabajó el mundo radiofónico y audiovisual. “Se abre la postulación, y heme en Santiago con toda mi familia”, dice, con la tranquilidad de quien llegó para quedarse. Y en efecto, lleva nueve años vinculado al país —primero en un rol nacional, después expandiendo su scope a Perú y Colombia—, lo que lo convierte hoy en director general de Google para la región andina, con base en Santiago.
Dice que Chile es un país tan early adopter como él. Desde que Google llegó al país, sus habitantes respondieron orgánicamente a propuestas como Google Search, Google Maps, Street View y YouTube. Para Frías el caso más emblemático es el de Germán Garmendia, el youtuber chileno que con sus dos canales —HolaSoyGerman y JuegaGerman— acumula más de 23 mil millones de visualizaciones y se convirtió en el primer creador del mundo en tener dos canales que superan los 40 millones de suscriptores. Incluso 31 Minutos, el programa de televisión infantil que marcó a varias generaciones, encontró en YouTube una segunda vida: su Tiny Desk de NPR superó los 4 millones de vistas en cuestión de días.
La semana en que Forbes lo entrevistó no solo coincidió con el aniversario número 15 de Google Chile y el anuncio de una inversión de 710 mil dólares en capital humano. También con algo más: el lanzamiento global de Trillion, la nueva generación de chips TPU de la compañía. “Se alinearon todos los planetas”, dice Frías, sin ocultar la satisfacción.
Los chips TPU (Tensor Processing Units), son procesadores diseñados internamente por Google específicamente para cargas de inteligencia artificial. Según Frías, Trillion triplicará la capacidad de procesamiento respecto a la generación anterior, lo que en la práctica significa que un mismo data center puede operar varias veces más eficientemente sin ampliar su huella física. “Simplemente por cambiar chips ya tienes capacidad extra”, dice. Es parte de lo que Google llama su enfoque full stack: control propio sobre modelos e infraestructura.
El primer data center del Cono Sur
En 2012, en una parcela industrial de Quilicura, en el norte de Santiago, Google puso la primera piedra de lo que sería el primer data center propio de la compañía en el Cono Sur. En 2015 comenzó a operar. Una inversión inicial de 150 millones de dólares, ampliada posteriormente con otros 140 millones, que suman cerca de 290 millones de dólares acumulados en infraestructura física. No había otro de ese tipo en la región. “Un fun fact: el data center que tenemos en Quilicura es el primer data center global de Google que tuvimos en el Cono Sur, no había otro”, dice Frías.
¿Por qué Chile? La respuesta es precisa: marco regulatorio propicio para las inversiones y posición geográfica estratégica. “Chile tiene muchas ventajas y se nos vuelve como en un sweet spot. Existe un marco regulatorio que es muy compatible con lo que nosotros buscamos, y además geográficamente también está en el otro lado del continente, lo que nos habilita para explorar Chile como una inversión muy buena”, asegura.
La pregunta sobre política interna es inevitable. Los grandes anuncios de inversión de Google en Chile se han realizado durante gobiernos de distinto signo —Piñera, Boric— y Frías no esquiva el punto: “Nos ha tocado durante tres diferentes gobiernos hacer anuncios diferenciados, desde la primera piedra del data center en 2012, hasta la operación en 2015, la ampliación en 2018, y luego lo que serían los cables Curie y Humboldt”.
Frías asume que no todo ha sido sin fricciones. En algún momento, Google anunció un segundo data center en Cerrillos, al suroriente de Santiago, con permisos ambientales ya aprobados. La oposición de vecinos y organizaciones locales —a pesar de la aprobación regulatoria— hizo que la empresa retrocediera y prometiera un rediseño del proyecto. ¿Qué pasó con eso? “Sigue en desarrollo”, dice Frías, con la cautela de quien elige cada palabra frente a un pryecto que consideraba 200 millones de dólares en inversión. “Siempre estamos evaluando alternativas hasta que esa alternativa no pueda ser viable. Está en stand by“, agrega.
Frente a si la capacidad del data center de Quilicura da abasto para la demanda actual, responde desde la lógica de una red global: “Nosotros siempre estamos pensando que la capacidad no debe estar copada. Nunca hay un data center que esté a plena capacidad; siempre se está distribuyendo la data“, explica, y cuenta que la eficiencia tecnológica —el lanzamiento de Trillion, por ejemplo, triplica la capacidad de procesamiento por unidad de espacio— reduce la urgencia de construir nuevo. Pero la necesidad de largo plazo no desaparece: también cuenta que Google está construyendo otro data center en Uruguay.
Las potencialidades de Trillion también aparecen en el discurso del ejecutivo al hablar de cómo enfrentan las amenazas de atentados a los data center, ya que la guerra en Medio Oriente los reveló como objetivo militar. Frías no habla directamente del tema pero sí dice que frente a los imprevistos el modelo full stack de Google tiene una lectura de resiliencia implícita. “No dependemos de terceros para el tema de infraestructura, ni de chips, ni de otros data centers“, dice. Y agrega que constantemente realizan simulacros de eventualidades.
Cables submarinos: Curie, Humboldt y la polémica china
En 2019, un cable submarino de fibra óptica llamado Curie conectó Los Ángeles con Valparaíso, donde desembarca en la playa de Las Torpederas. Fue la primera infraestructura de ese tipo que Google instaló en Chile, y consolidó al país como nodo de tránsito de datos entre América del Sur y el Pacífico Norte. Era un cable de propiedad exclusiva de Google —modelo habitual para la compañía—.
Lo que viene después es distinto en naturaleza. El cable Humboldt, cuyo anuncio se hizo durante el gobierno de Boric, es el primero en que Google desarrolla infraestructura en conjunto con un gobierno. El socio es Desarrollo País, la empresa estatal de infraestructura. “Es la primera vez que Google tiene un proyecto en conjunto con un gobierno de infraestructura”, dice Frías. “Normalmente la infraestructura que poníamos es propia”. Ahora, la capacidad del cable se divide: el gobierno tendrá una porción que podrá utilizar o subarrendar; Google usará el resto para conectar Chile con Australia. El proyecto aún no está finalizado.
Pero, además de los anuncios, han existido las polémicas en torno a sus competidores: como la surgida en el traspaso del gobierno de Boric a Kast por la eventual instalación de un cable submarino de capitales chinos y que se zanjó tras una sanción del gobierno de Estados Unidos a las autoridades de gobierno local que lo tramitaron. Su posición institucional es directa: “Nosotros no vamos a dictar las leyes de un país. Somos una compañía global. Siempre tratamos de colaborar, adaptarnos, y si tenemos un punto de vista diferente, compartirlo de manera constructiva”.
IA en terreno y el fin del autocompletar
Más allá de la infraestructura física, Frías quiere mostrar que la IA de Google -Gemini es su modelo- no es solo un concepto diferenciado de marketing sino tecnología con desarrollos propios y aplicación territorial en Chile. Da ejemplos concretos:
- Wildfire, la herramienta de predicción de incendios forestales que analiza patrones de viento y señales ambientales para anticipar hacia dónde se desplazará el fuego, ya está integrada en Google Maps: cuando un incendio amenaza una ruta, la aplicación emite alertas directamente a los usuarios. “Un cuerpo de bomberos del sur nos comentó que estaban usando Wildfires para el desplazamiento de los carros”, dice Frías.
- Flood Hub, por su parte, puede enviar alertas de inundación con hasta siete días de anticipación, usando big data atmosférica. Se implementó en Chile en abril de 2023 y fue u
- Green Light, el proyecto que Google implementó en Santiago desde enero de 2025 en colaboración con la UOCT del Ministerio de Transportes. Usando inteligencia artificial, el sistema optimiza la sincronización de semáforos en más de 114 intersecciones de la capital con un doble objetivo: reducir la congestión vehicular y bajar las emisiones de CO2 tilizado durante las graves inundaciones del centro-sur del país en agosto del mismo año.
Sin embargo, a nivel de usuario de Google, uno de los cambios más grandes que ha introducido la IA es la transformación del vínculo del humano con la tecnología.
Google anunció el fin del autocompletar en el buscador. Para quienes lo interpretaron como el ocaso del buscador, Frías tiene una respuesta directa: “Para nada”. Lo que está cambiando no es el buscador sino el usuario. “Antes la gente escribía ‘restaurante chino’. Después, ‘restaurante chino cerca de mí’. Hoy te escribe: ‘estoy planeando una cena muy especial porque le van a dar el anillo a mi amiga, le gusta la comida china, vivimos en Providencia, necesito que sea vegano, gluten free, con vino de esta marca y que la mesa no esté cerca de la ventana porque nos da frío”.
Es decir, la búsqueda pasó de palabras clave a situaciones narradas. El autocompletar no desaparece: se vuelve innecesario. “Ya no necesito corregirte porque la gente hoy busca entre texto, imagen y audio”, dice. Y ejemplifica con otro desarrollo: Se detiene un video, se dibuja un círculo sobre la pantalla con Circle to Search y se sube una foto al buscador. “La gente no solamente busca: pregunta“. Y esa pregunta, cada vez más compleja, es procesada con IA para entregar una respuesta, no diez enlaces. Estamos hablando, dice Frías, de búsquedas agénticas.
Frías menciona también el quantum computing —”con la cautela de que es una tecnología que todavía está en desarrollo, todavía no está abierta”— como la siguiente frontera, y recuerda que Google acumula cinco premios Nobel (tres de física, dos de química) gracias a aplicaciones científicas de la IA. “No solamente hay IA generativa; es IA científica”, subraya.
Alphabet: el holding detrás de Google
Google no existe como empresa independiente desde 2015. Ese año, Larry Page y Sergey Brin —cofundadores del buscador, ambos con patrimonio neto estimado en más de 130 mil millones de dólares cada uno según el Ranking Forbes, lo que los ubica consistentemente entre los diez más ricos del mundo— crearon Alphabet Inc. como sociedad holding que agrupa a Google y a una constelación de otras empresas. Sundar Pichai, el actual CEO, dirige tanto Google como Alphabet.
Alphabet hoy es mucho más que un buscador. Sus principales divisiones incluyen Google Services (el motor de búsqueda, YouTube, Gmail, Maps, Android, Google Play, Chrome), Google Cloud (infraestructura y servicios de nube para empresas, incluyendo la plataforma GCP y las soluciones de inteligencia artificial), y lo que la compañía llama Other Bets: apuestas de largo plazo en sectores como los vehículos autónomos (Waymo), la biotecnología (Calico), la tecnología de globos de conectividad (Loon, ya discontinuada) y otras iniciativas de moonshot. Waymo, que ya supera las 500.000 carreras autónomas semanales según el CEO Pichai, es hoy la más avanzada del grupo.
Los resultados del primer trimestre de 2026 muestran una compañía en aceleración: ingresos consolidados de 109.900 millones de dólares, un 22% más que en el mismo período de 2025 —el undécimo trimestre consecutivo de crecimiento de dos dígitos—. La estrella del trimestre fue Google Cloud, con ingresos de 20.000 millones de dólares y un crecimiento del 63%, impulsado por la demanda de soluciones de inteligencia artificial empresarial. El margen operativo alcanzó el 36,1%, y la utilidad neta creció un 81% hasta los 62.578 millones de dólares. La compañía tiene hoy 194.668 empleados.
Los números: 15 años de inversión en Chile
Infraestructura física acumulada
- Data center Quilicura: US$290 millones (inversión inicial de US$150 millones en 2012, ampliación de US$140 millones)
- Cable submarino Curie (2019): cable propio que conecta Los Ángeles con Valparaíso.
- Cable submarino Humboldt (en desarrollo): proyecto conjunto con Desarrollo País (Estado de Chile); conectará Chile con Australia; primera asociación público-privada de Google en infraestructura de cables.
Impacto social acumulado
- Más de US$10 millones en programas de impacto social en 15 años (sustentabilidad, capacitación en IA, crecimiento económico)
- 14.000 becas entregadas en Chile a través de Certificados de Carrera de Google (desde 2022)
- 1,7 millones de personas capacitadas en América Latina a través de Crece con Google
Regalos de 15 años:
- Total de US$710.000 en programas de formación y educación digital
- 1. Certificados de Carrera: 15.000 nuevas becas (sin monto en dinero asociado, son cursos gratuitos en Coursera administrados por Talento Digital para Chile)
- 2. Experience AI: USD 450.000 de Google.org, ejecutado por Raspberry Pi con Fundación Kodea, para educación en IA a jóvenes de 11 a 14 años
- 3. Infraestructura digital: USD 260.000 para Duoc UC e INACAP, formación en data centers
Alphabet global (Q1 2026)
- Ingresos consolidados: US$109.900 millones (+22% interanual)
- Google Cloud: US$20.000 millones (+63%)
- Google Search y otros: US$60.400 millones (+19%)
- YouTube (publicidad): US$9.900 millones (+11%)
- Utilidad neta: US$62.578 millones (+81%)
- Empleados: 194.668
