La industria de productos de belleza en Chile vive un ciclo de expansión impulsado por el segmento premium —que no necesariamente significa lujo, sino marcas bien posicionadas, sostenibles y con valor— y por la creciente personalización del consumo. En ese escenario, empresas locales han logrado consolidar sus imperios y proyectarlos hacia Latinoamérica.

Cuidar la empresa como si fuera una hermana más. Con responsabilidad, compromiso y cercanía. Ese fue el principio que Abraham Pichara transmitió a sus hijas desde pequeñas. Eran cuatro, pero llegarían a ser más de cien hijas. “Crecimos literalmente detrás del mostrador, por lo que el negocio siempre fue parte de nuestra vida cotidiana”, cuenta a Forbes Chile Valentina Pichara, gerenta comercial de la marca de productos para el cabello, uñas y cuerpo Pichara.

Con más de 60 años de historia, la compañía —hoy liderada por las hermanas Pichara— cuenta con 112 sucursales en Chile, presencia en Perú y un ecosistema que integra retail, marcas propias, educación y servicios profesionales de belleza.

“Participábamos en ferias internacionales, reuniones con proveedores y en decisiones comerciales, lo que hizo que asumir roles de liderazgo fuera un proceso natural y orgánico”, agrega.

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Ya en la gestión ejecutiva, Valentina explica que el foco ha estado en un crecimiento responsable y sostenible, tal como les repetía su padre. “Hemos priorizado la salud financiera, la profesionalización de los equipos y una expansión planificada que nos permita seguir creciendo sin perder la esencia familiar ni la cercanía con nuestros clientes y colaboradores”.

Expansión regional

Para la compañía, 2026 será un año clave. La firma —que también cuenta con una red de peluquerías— ha logrado crecer cerca de 15% anual y prepara una nueva etapa de expansión.

El objetivo es cerrar el año con 120 tiendas en Chile. A los dos salones de belleza inaugurados recientemente en Cenco Costanera y el MUT, se sumarán otros dos en el sector oriente de Santiago.“Buscamos ofrecer una experiencia cada vez más especializada y cercana”, explica.

En paralelo, la compañía avanza en la consolidación de su negocio B2B, con presencia en Jumbo, Preunic y Farmacias Ahumada. “Nuestro foco nunca ha dejado de estar solo en el cliente final, tanto en el profesional de la belleza como en quienes utilizan nuestros productos en sus hogares. Lo que hicimos fue ampliar nuestra estrategia incorporando el canal B2B como una nueva línea de desarrollo. Es una decisión que veníamos evaluando hace tiempo y que comenzamos a implementar a mediados de 2025 junto a algunos retailers estratégicos”, detalla.

Con esta estrategia, la empresa proyecta que esta unidad represente cerca del 30% de las ventas totales en 2026, lo que permitirá diversificar ingresos y fortalecer su presencia en el mercado.

FOTO: Familia Pichara

Imperios de belleza

Al igual que Pichara, otro imperio chileno de la belleza —también liderado por una mujer— se expande dentro y fuera del país: DBS.

“Queremos ser el destino de belleza favorito de todas las mujeres en Latinoamérica”, dice a Forbes Dominique Rosenberg, la empresaria que lidera un holding que factura más de US$ 100 millones al año y que integra a DBS Beauty Store, Tiendas Makeup, Prismology, la importadora DJ y Kiko Milano.

En 2025, la compañía dio su primer paso internacional al ingresar al mercado peruano. La relación de Rosenberg con el mundo de la belleza comenzó temprano. Durante su niñez, su vida giraba en torno al tenis, pero tenía una fascinación paralela por los cosméticos:

“Cada vez que podía me escapaba a una tienda de belleza y compraba productos. Como viajaba mucho por el tenis, tuve la oportunidad de conocer marcas de distintas partes del mundo y me fascinaba. Era mi vía de escape del deporte”, recuerda.

Fundada en 2006, DBS cuenta hoy con 70 tiendas en Chile y comercializa cerca de 200 marcas, principalmente importadas desde Estados Unidos y Europa. Además, desarrolla su propia línea de maquillaje, accesorios y estuchería, fabricada en Corea, Turquía, Alemania y Polonia.

La expansión regional continúa en evaluación. Colombia, México y Argentina aparecen como los próximos mercados posibles.

FOTO: DBS

El auge del mercado

El crecimiento de estas empresas no es casual. Latinoamérica es una de las regiones de mayor dinamismo para la industria de belleza, según datos de Nielsen, y dentro de ella Chile se posiciona como uno de los mercados más atractivos.

El mercado chileno de cosméticos alcanzó US$ 335,97 millones en 2025, y las proyecciones indican que crecerá más de 10% hacia 2033, de acuerdo con Market Report Analytics.

A nivel global, el sector podría alcanzar US$ 580.000 millones en 2027, con un crecimiento anual cercano al 6%, según el informe Beauty Trends Lab 2025, organizado por Beauty Cluster, asociación global que reúne a más de 250 empresas de la industria cosmética, perfumería y cuidado personal.

El e-commerce y el segmento premium aparecen como los principales motores de este impulso. “Es probable que el segmento premium supere al segmento de consumo masivo debido a la preferencia por marcas de mayor valor. Si bien persisten desafíos, como la volatilidad económica y las fluctuaciones en el gasto de los consumidores, la perspectiva general del mercado sigue siendo optimista”, señala el reporte.

El estudio Fashion & Beauty 2025, elaborado por Worldpanel by Numerator, muestra que la categoría de belleza es una de las que más crece en el consumo de los chilenos. Productos como protector solar (+26%), maquillaje (+18%) y cremas faciales (+16%) registran alzas en el ticket de compra.

Este crecimiento viene acompañado de una preferencia creciente por productos premium, más exclusivos y sostenibles.

“Los chilenos valoran la calidad y los productos que les generan bienestar, autenticidad y propósito. La belleza, el vestuario y el calzado se transforman en expresiones de identidad, no solo en bienes de consumo”, explica a Forbes Marlis Riedel, New Business Director de Worldpanel by Numerator.

Durante 2025, las marcas premium sumaron tres puntos de participación dentro de la canasta de belleza y cuidado personal. En los segmentos socioeconómicos altos, este tipo de productos llega a representar cerca del 40% del gasto en cuidado personal, mientras que en los grupos de menores ingresos alcanza alrededor del 30%.

Entre los consumidores más jóvenes, especialmente la Generación Z, destacan tendencias como los productos sostenibles y el K-beauty. “En los últimos cuatro años el K-beauty ha tenido un avance sostenido, llegando incluso a cuadruplicar sus ventas”, señala Valentina Pichara.

“Chile está entrando en una fase avanzada del skincare, donde los consumidores buscan elevar su rutina con productos especializados, dermatológicos o de inspiración coreana”, agrega Riedel.

Dominique Rosenberg coincide: “Hay una acelerada premiumización en categorías como skincare y haircare, con consumidores que migran hacia productos de mayor valor, impulsados en parte por la influencia del mundo K-beauty y del segmento semiselectivo”.

En este contexto, Beauty Cluster destaca que el 73% de la Generación Z está dispuesto a pagar más por productos sostenibles, el 63% elige marcas según causas sociales y el 54% abandona aquellas que no son coherentes con su discurso.

FOTO: DBS

El cuidado personal masculino

El cuidado personal masculino también vive un crecimiento sostenido en Chile. Una de las historias recientes es MyCocos, emprendimiento fundado por venezolanos que comenzó vendiendo máquinas rasuradoras y que rápidamente se transformó en tendencia.

La empresa, nacida en Chile, cerró 2024 con ventas cercanas a US$ 5 millones y hoy se ha expandido a Colombia, Panamá y México.

Según el estudio Fashion & Beauty de Worldpanel by Numerator, el 48% de los hombres chilenos está dispuesto a pagar cerca de $ 30.000 por una rutina completa de skincare, que puede incluir hasta cuatro productos.

“La industria de la belleza en Chile ha evolucionado hacia un consumo más informado, transversal y exigente. El cuidado personal dejó de ser un lujo para convertirse en parte del bienestar cotidiano”, afirma Valentina Pichara.

Hoy se observa un crecimiento en categorías como skincare, cuidado capilar especializado y productos masculinos, junto con una mayor valoración de la asesoría profesional y de la experiencia de compra.

Limpiadores faciales, hidratantes, protector solar y productos para el cabello y la barba destacan entre los más demandados por este segmento, el cual, a diferencia de años anteriores, se muestra cada vez más abierto a experimentar con nuevas rutinas de cuidado personal.