La actriz y cofundadora de Once Upon A Farm comparte lo que ha aprendido durante sus primeros seis meses al frente de una empresa que cotiza en bolsa.
En febrero, Jennifer Garner salió al balcón de la Bolsa de Nueva York para tocar la campana de apertura y celebrar la salida a bolsa (valorada en 724 millones de dólares) de Once Upon A Farm, la empresa de alimentos orgánicos para bebés con sede en Berkeley (California) que cofundó hace casi una década. Aunque las acciones cerraron su primera jornada de cotización con una subida del 17% y actualmente acumulan un descenso anual de cerca del 15%, Garner afirma que no tiene “ningún interés” en consultar su cotización en un día cualquiera. Ya aprendió a ignorar el ruido de Wall Street.
“La gente me dice: ‘Sé que lo estás mirando. Tienes que estar pendiente de ello’”, comenta a Forbes la actriz de 54 años, integrante de la lista 50 Over 50 de 2026. “Y yo respondo: ‘Subestiman mi disciplina’”.
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“Durante los primeros seis meses, no puedo estar pendiente de eso, del mismo modo que no puedo saber qué se escribe sobre mí en la prensa sensacionalista. Me destruiría”, añade Garner, quien fue incluida en la lista 50 Over 50 de Forbes de 2026. “No llevaría bien ese tipo de presión o de escrutinio por mi propia parte. Tengo que dejar eso de lado; me esfuerzo muchísimo por evitar ver mi nombre publicado de esa manera. Lo mismo ocurre con las acciones de OFRM”.

Durante la última década, Garner estuvo tan comprometida con su carrera en Hollywood (protagonizando y produciendo dos exitosas series en plataformas de streaming: The Last Thing He Told Me en Apple TV+ y The Five-Star Weekend en Peacock) como con su empresa de alimentación infantil. Como directora de marca (Chief Brand Officer), Garner es un motor clave de este negocio, que factura 288 millones de dólares (de acuerdo con los ingresos de los últimos 12 meses) y que, en la presentación de resultados de la semana pasada, reportó unos ingresos de 85.4 millones de dólares en el segundo trimestre (un aumento de aproximadamente el 17% respecto al primero).
“Superar expectativas y elevar previsiones” (beat and raise), dice Garner, haciendo gala del nuevo vocabulario que adquirió desde que la empresa salió a bolsa. “Contamos con una lealtad increíble por parte de las familias que crían a sus hijos con Once Upon a Farm. Tenemos un ritmo de ventas muy sólido y la salida a bolsa supuso un gran impulso para nosotros. Hemos sumado muchísimos hogares”.
Garner es la mayor accionista individual de Once Upon a Farm, con una participación del 7% valorada en unos 55 millones de dólares. Sin embargo, asegura que su participación en el negocio no es algo que tenga muy presente. “Ni siquiera es algo en lo que reflexione o que realmente recuerde de una vez que se menciona a la siguiente”.
El trabajo de Garner en cine, televisión y anuncios (especialmente para Capital One y Neutrogena) le ha reportado al menos 125 millones de dólares a lo largo de su carrera, según estimaciones de Forbes. Fue imagen de Capital One desde 2014 e incluso protagonizó un anuncio conjunto en el que aparecían sus productos de alimentación infantil y se mostraba cómo el negocio había crecido gracias a las tarjetas de crédito de la entidad.
También fue una de las primeras inversoras del Angel City Football Club —donde conserva una participación minoritaria muy pequeña—, equipo que Forbes considera el más valioso de fútbol femenino en Estados Unidos, con una valoración de unos 340 millones de dólares. “Resultó ser un buen negocio”, comenta Garner entre risas. “Pero no puedo decir que sea una gran experta en inversiones”.
No obstante, aquello brindó a Once Upon a Farm otra oportunidad de expansión. En 2024, Garner ayudó a cerrar el primer acuerdo de patrocinio deportivo de la empresa. La compañía firmó un contrato plurianual para convertirse en el socio exclusivo de Angel City en la categoría de aperitivos infantiles. “Estoy totalmente centrada en que cumplamos nuestra misión”, afirma. “Y si lo logramos, la cotización de las acciones acompañará esa evolución”.
Una gran prioridad, añade Garner, fue lograr la certificación WIC para los productos de Once Upon A Farm, a fin de que las familias de bajos ingresos puedan acceder a ellos con mayor facilidad. La marca ya cuenta con esta certificación en más de 20 estados.
“Ha sido nuestra estrella polar”, comenta. “Estamos alimentando a niños que, de otro modo, no tendrían acceso al nivel de nutrición que ofrece Once Upon a Farm”.
Garner, madre de tres hijos (fruto de su matrimonio con su exesposo Ben Affleck), ya llevaba varios años formando parte de la junta directiva de la organización Save The Children cuando se unió a Once Upon A Farm en 2017 como cofundadora.
Había conocido a los fundadores originales, Cassandra Curtis y Ari Raz —quienes crearon la marca tras no encontrar en su supermercado local alimentos orgánicos y frescos para bebés—, y afirma que “quería contribuir a resolver un problema que yo misma había vivido como madre”.
Garner, que creció en una familia de clase media en Virginia Occidental, nunca había cursado estudios de economía o negocios y admite que “no sabía leer una hoja de cálculo”. Sin embargo, aprendió sobre la marcha e identificó ámbitos clave —como reuniones con minoristas y visitas a las granjas donde la marca obtiene sus ingredientes— en los que podía aportar su propia perspectiva.
“Las hojas de cálculo todavía me abruman bastante”, confiesa Garner, “pero me encanta, y mucho, el proceso de ser siempre la que está aprendiendo”.
John Foraker —inversor ángel de Once Upon A Farm, quien anteriormente había sido director ejecutivo de la marca de alimentos orgánicos Annie’s (con sede en Berkeley), la cual sacó a bolsa en 2012 y cuya adquisición por parte de General Mills lideró dos años después— también se unió a la empresa en 2017 como cofundador y asumió el cargo de director ejecutivo.
Al cabo de un año aproximadamente, recuerda haber visitado a un importante minorista junto con Garner y haber escuchado que “iban a reducir nuestra presencia de 14 productos a 5, y de más de 1,000 tiendas a unas 500”, debido a que la tasa de compras recurrentes “simplemente no era la adecuada”.
Tras salir de la sede del minorista, Foraker recuerda que “no sabían si reír o llorar”, pero Garner —después de describir en broma la reunión como su “primer puñetazo en la cara” en el sector de bienes de consumo envasados (CPG)— redobló su apuesta y afirmó que “harían que funcionara y demostrarían a todos que eran capaces de lograrlo”.
“Todos estos años después, se trata de un minorista enorme y muy exitoso”, comenta Foraker. “Eso refleja su resiliencia y espíritu competitivo. He sido testigo de ello constantemente durante casi una década”.
“Ella ha estado presente en cada uno de nuestros triunfos y en cada una de nuestras muchas derrotas”, añade Foraker, “así como en cada cambio de rumbo desde nuestros inicios hasta donde estamos hoy; literalmente, al pie del cañón”.
Desde entonces, Once Upon A Farm también demostró su valía en los puntos de venta. La marca cuenta con más de 40 productos distintos —entre ellos batidos refrigerados y barritas de avena— que actualmente se comercializan en más de 25,000 tiendas. Entre ellas se incluyen más de 480 establecimientos de Sprouts Farmers Market, cadena dirigida por el director ejecutivo Jack Sinclair, quien fue mentor de Garner durante años.
“Animé a Jennifer a aprovechar la salida a bolsa como una oportunidad para mantenerse centrada en lo que ha hecho que Once Upon a Farm tenga éxito, en lugar de volverse demasiado corporativa”, comenta Sinclair. “Hablamos sobre la importancia de formar un equipo sólido, seguir innovando y evolucionando la cartera de productos, e impulsar cambios significativos en toda la cadena de suministro de alimentos”.
Garner recuerda cómo Sinclair también la instó a “reinvertir en lo que tú representas para esta empresa”.
“¿Y ahora qué vas a hacer?”, le preguntó él.
Ella se comprometió a dedicar los primeros seis meses a fortalecer las relaciones que construyó con los minoristas a lo largo de los años, tal como hizo con los banqueros durante la gira de presentación de la salida a bolsa.
Y la misión continúa. En los próximos meses, Garner viajará junto a Foraker y el equipo de ventas a Bentonville (Arkansas), Austin (Texas), Cincinnati (Ohio) y Minneapolis (Minnesota), por citar algunas paradas de su recorrido. “Tengo muchas ganas de volver al terreno y de sentirme revitalizada por lo que esas relaciones significan para mí en este momento, tras nueve años de trayectoria”, afirma Garner. “Sigo teniendo mucha hambre de éxito”.
Información adicional de Matt Craig y Maggie McGrath.
