Las 13.000 piezas que componen la estructura del edificio se consiguieron en Santiago, en regiones y fuera de Chile. Cuatro meses después, la pieza clave de su ciudad estaba lista. Aunque surgió un giro inesperado: la empresa le propuso comprarle el modelo, y hoy el edificio de Sonda está en el lobby de Teatinos 500. "La gente se saca fotos, y verlo ahí es un orgullo", asegura su creadora Patricia León.
Todo partió con puzles, recuerda Patricia León Iribarra, una manera de entretenerse cuando niña, y cuando miraba los Lego como un anhelo poco alcanzable para el presupuesto familiar. Su papá trabajaba en el sector tecnológico, lo que en parte influyó su interés infantil en “armar y desarmar cosas”, comenta a Forbes Chile.
Pero la historia de fanatismo de Patricia por las piezas de armado escaló con los años y la ha llevado a hitos que no pensó alcanzar. Para entenderlo hay que retroceder unos años. Casi 25, para ser exactos.
Patricia terminaba sus estudios de ingeniería en sistemas en la Universidad de Ciencias de la Informática (Ucinf) y realizó su práctica en Sonda, la empresa donde su papá ocupaba funciones. Pero al poco tiempo se embarazó, y la llegada de su primera hija con problemas de salud la alejó del mercado laboral.
“En el posparto me compré el primer Lego, como una manera de distraerme”, recuerda. Y ahí comenzó un camino terapéutico que terminó mezclándose también con su vida profesional.
De vuelta a las pistas
Cuando la salud de su hija se estabilizó, Patricia se reincorporó al mundo profesional y desde hace 16 años es parte del equipo de ingenieros de Sonda. Trabaja en el área de desarrollo de software y, en sus tiempos libres, durante todos estos años, siguió armando Legos.
“Armar una ciudad” es, dice, el anhelo de todo AFOL, es decir, de todo Adult Fan of Lego, como se les conoce a nivel mundial. No se trata de cualquier disposición de piezas, sino de una especie de condado que lo tiene todo: escuela, cuerpos de emergencia, casas, autos, calles. Toda esta colección —donde cada set puede tener desde 3.000 piezas— se expone en el museo personal de la ingeniera: el living de su casa.
Adquirir estas piezas de colección es caro, y Patricia ha ideado todo un sistema para hacerlo. Junta monedas de $500 todo el año y luego elige qué sumará a su colección. El valor de cada set parte desde los $500 mil pesos aproximadamente. Y aunque podría armarlo en un fin de semana, “prefiero demorarme e ir de a poco, ya que son piezas que no puedo comprar a cada rato”.
Casa matriz
https://selug.clA medida que su colección avanzaba, Patricia se sumó a otros grupos como el Selug (Santiago Expo LEGO User Group), un grupo chileno de más de 40 empedernidos armadores de Lego, donde cada quien tiene su propia especialidad: Star Wars, Jurassic Park, trenes, Disney.
Pero a Patricia le faltaba algo para completar su ciudad. Toda ciudad que se precie tiene, en su mundo imaginario, un gran edificio corporativo. “Ahí se me ocurrió hacer Sonda. Conocía el edificio desde muy joven, entonces comencé a conseguir las piezas, porque como tal no existía. Tuve que indagar en los planos para que fuera lo más fiel posible al edificio de Teatinos 500”, relata a Forbes Chile.

Entre la generación de informes y la automatización de procesos en las que usa sus horas laborales, los jefes de León se enteraron de que construía el edificio de la tecnológica chilena, fundada por el empresario Andrés Navarro.
Se contactó entonces con Jorge Roblero, uno de los arquitectos del edificio, quien le permitió conocer partes clave de la construcción, sacar fotos y revisar planos. Era fundamental que el edificio fuera una réplica a escala idéntica.
Las 13.000 piezas que componen la estructura del edificio se consiguieron en Santiago, en regiones y fuera de Chile. Cuatro meses después, la pieza clave de su ciudad estaba lista. Aunque surgió un giro inesperado: la empresa le propuso comprarle el modelo, y hoy el edificio de Sonda está en el lobby de Teatinos 500. “La gente se saca fotos, y verlo ahí es un orgullo”, asegura Patricia.

Un zoológico y un municipio
La ingeniera y su grupo de coleccionistas y fanáticos de Lego realizan una serie de exposiciones, en general por amor al arte. Las temáticas van variando, aunque una de las grandes atracciones es crear grandes ciudades donde la realidad se vuelve miniatura.

Una de ellas fue la réplica exacta del Buin Zoo, en la que trabajó todo el grupo: 295.870 piezas en total, logrando una representación a escala del recinto, con paisajes y animales.
Ahora Patricia trabaja en otro edificio corporativo: la Municipalidad de Puente Alto. “Lo estoy armando porque todos los años hacemos una exposición en esa comuna y quiero llegar con la sorpresa”, confiesa.
¿Alguna pieza que le falte a su colección? Un pato, la tradicional pieza de Lego que imita un animal de madera y que cuesta en eBay sobre $700 mil.
Algunos datos de la construcción del Buin Zoo:
- Más de 1.870 figuras LEGO, entre minifiguras y animales, representan especies como leones, pingüinos, pandas rojos, flamencos, tortugas y aves exóticas. También se incluyen dinosaurios como parte de una sección temática.
- Con 168.500 piezas se construyeron árboles, flores, arbustos, cercos y senderos que capturan la atmósfera natural del parque y su biodiversidad.
- Infraestructura completa: un total de 125.500 piezas fueron utilizadas para representar restaurantes, aviarios, clínicas veterinarias, jaulas, escenarios, el acuario y otras instalaciones que forman parte del recorrido habitual del bioparque.
