Tras el anuncio, las visitas al parque subieron un 10% "porque la gente quiere ir a despedirse". El parque está en plena construcción de su nuevo recinto en más de 20 hectáreas en la comuna de San Bernardo, con una inversión de US$ 110 millones.
Unos autos chocadores fueron el inicio de todo. Gerardo Arteaga Oehninger había regresado de un viaje de negocios de Brasil con una nueva idea en la cabeza: un parque de diversiones. Con su empresa de maquinaria de movimiento de tierra, viajaba constantemente por Latinoamérica y fue en São Paulo que se enamoró de uno de estos parques, propiedad de Marcelo Gutglas, el fundador del parque Playcenter. Entró y quedó tan impresionado por el lugar que dijo: “Quiero hablar con el dueño”. Y así fue.
Al regresar la vida le hizo un guiño para que ejecutara su idea en Chile. Colaboraba con el Hogar de Cristo, que en ese tiempo desarrollaba viviendas sociales, y el sacerdote Josse Van Der Rest -quien dirigía la institución- le dijo que no tenía dinero para pagarle por el arriendo de su maquinaria, pero que podría hacerlo con unos autos chocadores en mal estado que su familia belga le había donado desde Europa. Arteaga aceptó. Los reparó y los puso a funcionar en el Estero Marga Marga de Viña del Mar. A la gente le encantó.
El inicio de la fantasía
En tan solo 180 días se construyó Fantasilandia. El agrónomo Gerardo, junto a Enrique Rodríguez Calvo y los hermanos Juan Pablo y Alfonso Barroilhet Correa consiguieron un crédito Corfo que tenía como garantía un fundo de propiedad de la familia Arteaga.
Abrieron con ocho atracciones en un terreno del Parque O’Higgins, que el mismo Arteaga negoció con el entonces alcalde de Santiago, Patricio Mekis, tras una llamada telefónica. Era un espacio que ofrecía la municipalidad por los problemas de inseguridad que tenía el sector ese entonces. Y hoy, a casi 50 años de ese 26 de enero de 1978, los autos chocadores con que inició todo aun funcionan, aunque con mejoras, como parte de las 40 atracciones en las 6,7 hectáreas del parque de diversiones más grande de Chile.


Las últimas vacaciones en el Parque O’Higgins
La historia del nacimiento del parque la relata a Forbes Chile Cristián Ivovich, gerente comercial de Fantasilandia desde el año 2019. Su padre lo llevaba al icónico lugar cuando era niño y hoy, dice, es uno de sus principales recuerdos junto a él. Solía visitar el Ford T, una de las atracciones que se mantiene desde su apertura: “En en ese entonces pensaba que realmente era yo quien manejaba el auto, hasta que al crecer me di cuenta de que el vehículo iba sobre un riel”, recuerda y ríe.
“Hay un pedacito de Fantasilandia en el corazón de cada chileno”, recalca cada tanto durante la entrevista el ejecutivo que antes estaba en la industria del entretenimiento para adultos con casinos. Ahora, señala que esta es mucho más gratificante porque “produce sonrisas y le damos buenos recuerdos a la gente”.
Arteaga tenía en mente que este tenía que ser un parque transversal. Por eso optó por cobrar una entrada única y que los fanáticos pudieran subir todas las veces que quisieran al mismo juego. “Decidió que todos los visitantes dentro del parque fueran iguales y que con una entrada pudiese tener acceso todas las veces que quisiera a la misma atracción, aunque hay unas pocas que cobran adicional porque incluye premios. Pero no vendemos filas preferenciales (Fast Pass); queremos que todos tengan el mismo acceso”, explica el ejecutivo.
Ivovich asegura que al año Fantasilandia suma con más de un millón de visitantes (con extremos de 400.000 en pandemia a 1.200.000 en años peak). El flujo es estacional: entre marzo y junio abren solo los fines de semana; mientras que en temporada de vacaciones y verano todos los días. Entre las atracciones más atractivas están la montaña rusa Raptor, y el Tren Minero es el favorito de las familias. En verano, lo más visitado es el Tsunami, para refrescarse con el agua.

El futuro en San Bernardo
El pasado 21 de mayo se hizo oficial el anuncio: la municipalidad De Santiago le había dado una concesión a Gerardo Arteaga por 50 años para ocupar Parque O’Higgins, así que “tomando todas las previsiones ya Don Gerardo se había puesto a buscar el nuevo lugar que, entre otras cosas, debía cumplir con las exigencias actuales de la autoridad, como tener estacionamientos propios, que hoy subarrendamos al Club Hípico”, cuenta el ejecutivo.
Tras el anuncio, las visitas al parque subieron un 10% “porque la gente quiere ir a despedirse. Probablemente, el próximo invierno ya no estemos en la ubicación actual”, añade. El parque está en plena construcción de su nuevo recinto en Avenida Presidente Jorge Alessandri Rodríguez N°23.605, en un terreno de más de 20 hectáreas en la comuna de San Bernardo.
El espacio es una apuesta aun más ambiciosa. La construcción estaría lista para 2027 con una inversión que supera los 110 millones de dólares y tendrá más atracciones incluso que el popular Beto Carrero World de Brasil.
“Don Gerardo falleció el año pasado con la ilusión de ver el nuevo parque. Es muy triste que no será así, pero seguimos su plan. Aunque a veces los chilenos valoramos más lo extranjero, consultores internacionales de Austria y EE.UU. nos consideran un parque de clase mundial por nuestra eficiencia y mantención. El nuevo proyecto en San Bernardo será superior: tendrá un parque de atracciones y un parque acuático independiente, diseñado para una experiencia de más de un día”, detalla Ivovich.
Dentro de la carpeta de evaluación ambiental del proyecto se indica que albergará 65 atracciones, y en redes sociales se han mostrado los avances de espacios. Se prevé que la apertura se realice en dos etapas. La primera de toda la sección de juegos de agua, que conformaran un mega parque y la segunda, con todas las atracciones mecánicas.
El parque también dijo en su tramitación ambiental que tendrá capacidad para recibir a aproximadamente 12.000 visitantes, 1.608 estacionamientos y que además contempla buses de acercamiento que circularán entre la estacion de Metrotren Nos, en San Bernardo y el proyecto.
El nuevo recinto sumará atracciones temáticas, lagunas, piscinas, restaurantes (entre los que estarán Restaurant AYCE Pizza, Restaurant New Counter, Restaurant Carro Raptor, Restaurant New Two Line, Restaurant Arbolito, Restaurant Restaurantoon, R, Restaurant AYCE Pasta, Restaurant Daytona, Patio de Comidas Palacio de Cristal, Gelatería Savory 40, Gelatería Savory 3D, Two Lines Cafetería, entre otros). Otros 4 mil metros cuadrados serán destinados a las diferentes tiendas comerciales de Fantasilandia.
Lo que pocos saben: a punto de la quiebra
Pero antes de convertirse en un ícono y a pocos años de fundado, Fantasilandia atravesó una crisis. Y es que en los 80 estuvo a punto de quebrar. Sin embargo, Gerardo Arteaga tuvo otra idea para sobrevivir: un parque itinerante que incluso viajó fuera de Chile, a Argentina y Perú. Con las atracciones más fáciles de transportar, fue visitando distintas ciudades y operando, a la par, en el Parque O’Higgins.
Otra de las crisis se vivió durante el estallido social de año 2019 y luego, con la llegada de la pandemia por Covid-19. La instrucción del fundador fue aguantar el chaparrón y evitar despidos masivos. La administración llegó a un acuerdo con los empleados para realizar ajustes en sus remuneraciones, una medida que fue aceptada ante el escenario de alta incertidumbre. Asimismo, durante los meses en que el parque permaneció cerrado, aprovecharon para realizar un nuevo proceso de capacitación y chequeo de todos los procedimientos de seguridad y la validación de las licencias de operación de sus trabajadores antes de la reapertura.
La millonaria inversión en el nuevo parque, también llega en momentos de incertidumbre para sus operadores. Ivovich no precisa cuáles son las ganancias del parque durante los últimos años, pero dice que cuando el crecimiento económico se ajusta, los primeros gastos que se recortan son la entretención. ” Sin embargo, nos hemos mantenido estables”, asegura.
Actualmente el parque cuenta con alrededor de 400 trabajadores fijos. Este número es flexible, indica, y aumenta según la demanda de la temporada, llegando a alcanzar entre 800 y 850 empleados en temporadas altas.

La obsesión con la seguridad
Un accidente podría costarle la reputación construida por años a Fantasilandia. Por eso Cristian Ivovich enfatiza en que con temas de seguridad “somos maniáticos“. Es uno de los parques donde nunca se ha registrado un accidente relacionado a la falla de una atracción. Fantasilandia, además, pertenece a la Asociación Internacional de Parques de Diversiones y Atracciones (IAAPA), que a fines de 2025 anunció el ingreso póstumo al prestigioso Salón de la Fama de la IAAPA de Gerardo Arteaga, el primer chileno en obtenerlo.
“Entendemos que los accidentes pueden suceder, pero intentamos reducir los riesgos al mínimo mediante mantención preventiva, similar a cambiar las pastillas de freno de un auto antes de que fallen. Cumplimos obsesivamente los manuales; si un perno debe cambiarse tras 200 pasadas, se cambia exactamente en ese momento. Además, si un perno requiere un acero especial que no hay en Chile, lo importamos directamente”, especifica Ivovich.
Una montaña rusa nueva puede costar más de 30 millones de dólares y Fantasilandia tiene un mix entre nuevas y usadas. Todas vienen de las mejores empresas de Alemania, Holanda, Italia y Estados Unidos, asegura el ejecutivo. “Nuestra cultura es comprar el ‘Mercedes-Benz‘ de los juegos para asegurar calidad y seguridad. Además, operar una montaña rusa no es solo apretar un botón; cada una es un mundo distinto. Capacitamos al personal de forma exhaustiva, incluyendo procedimientos de emergencia y cortes de energía, y les otorgamos una licencia representada por parches en sus poleras que indican qué juegos están autorizados a operar”, indica.
Desde hace casi 10 años incorporaron el software Mobaro que está georreferenciado; esto obliga al técnico a estar físicamente frente a la máquina, una hora antes de que empiece a funcionar, para tomar fotos y validar el chequeo.
¿Qué ocurre en caso de emergencias médicas ajenas a los juegos? El vocero dice que legalmente no están obligados a tener un servicio médico interno, sin embargo cuentan con enfermería, ambulancia y desfibriladores por prevención. “Un caso cercano fue el de un abuelo argentino que sufrió un infarto en la fila de boleterías. Ese día particularmente había mucho calor. Gracias a nuestra ambulancia pudimos prestarle ayuda inmediata”, señala.
El gerente comercial de Fantasilandia relata que Arteaga siempre contó con el apoyo de su esposa y sus hijos, quienes se terminaron integrando al negocio e, incluso, estando al frente de los otros más que construyó, como Mundo Mágico y Happyland.

