Para él, estar en un set significa ponerse en las manos de un capitán e involucrarse en el viaje que implica contar una historia, tal como lo hace en La Casa de los Espíritus, donde interpreta a Esteban Trueba.

Cada vez que Alfonso Herrera está en un aeropuerto, no deja de fascinarse con la idea de cómo un artefacto de metal, de cientos de toneladas, es capaz de volar y transportar, de manera segura, a tantos pasajeros. No pocas veces, durante sus constantes viajes, le viene a la memoria aquella época de su casi adolescencia cuando estuvo a punto de partir a Estados Unidos para prepararse como piloto de aviación.

Sin embargo, “la vida me llevó por otro camino…”, comenta, de forma reflexiva, mientras levanta la mirada hacia las luces del estudio que lo rodean y completa la frase: “a los reflectores, a los sets. Y es algo que agradezco enormemente”.

Está ahí, sentado, en un espacio de los Estudios Churubusco, en laCiudad de México, para ser entrevistado por Forbes Life. El motivo es su participación protagónica en La Casa de Los Espíritus, una adaptación de la exitosa novela de Isabel Allende, producida por la propia escritora, junto a Eva Longoria.

“Hace poco, hacía la reflexión de lo que implica estar en un set. Y es, al final de cuentas, seguir la visión de un capitán, de un director. Al mismo tiempo, cuando participas en un proyecto, eso implica crear una bitácora de viaje para poder desempeñar un personaje. Entonces, mi trabajo también involucra un viaje, que es contar una historia”, asegura.

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Para ello, siempre busca interpretar papeles que le signifiquen un reto actoral.Aunque acepta que esa selección no es del todo consciente. Viene desde un lugar no tan lógico, mucho más instintivo, insiste.

De la violencia al miedo

Así lo hizo con Esteban Trueba, el imponente y complejo patriarca de La Casa de los Espíritus. Esta historia surgió a partir de una carta de despedida que Isabel Allende comenzó a escribirle a su abuelo, Agustín Llona, el 8 de enero de 1981, mientras ella vivía en el exilio en Venezuela y él moría en Chile.

No pretende juzgar a ninguno de ellos. “Cuando construyo un nuevo personaje”, comparte, “tomo el guion y lo desgloso. Empiezo a leerlo y leerlo; mientras más lo hago, descubro más cosas. Siempre digo que todas las respuestas están en el guion. Y es tarea de cada uno de nosotros desglosarlo e ir más profundo”.

La Casa de los Espíritus
Foto: Paco Pérez-Arriaga

La novela, de la cual se hizo una versión cinematográfica en 1993 hablada en inglés, tiene, por primera vez, una adaptación a serie de televisión, y lo hace con un elenco latinoamericano. Su estreno en más de 240 países está programado para finales de abril de 2026, en Prime Video.

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A través del realismo mágico, la escritora chilena comienza contando la historia de esta familia por medio de los ojos de Alba, la nieta de Esteban Trueba, mientras se adentra en los dolores, los aciertos y las virtudes, así como las limitantes de cada uno de los miembros del clan familiar.

“Cuando lees el libro o tienes oportunidad de ver la serie, la primera mirada, lo que uno puede observar en la superficie, es a un personaje que podría ser violento”, resalta Alfonso Herrera, al hablar del papel que interpreta, y continúa así su descripción: “Es alguien que, para poder amar, tiene que poseer. Sí, es violenta esa visión. Pero cuando empiezas a darte cuenta de dónde vienen esos miedos, ese vacío, es [entonces] cuando el personaje se vuelve mucho más complejo y adquiere una tridimensionalidad que surge a partir de no juzgarlo”.

Para conseguir este objetivo, la interpretación, que abarca un largo periodo en la vida de Esteban Trueba, tuvo que realizar también un intenso trabajo de caracterización, el cual le llevaba seis horas. Eso en lo tocante a la forma, pero también ejecutó un trabajo de fondo para buscar una corporalidad y una voz específica. “Y creo que todos quedamos muy satisfechos”, afirma.

Siendo Isabel Allende la productora, se espera una visión muy apegada al libro, en donde también participan actores de distintos países de la región, como Dolores Fonzi, Nicole Wallace, Fernanda Castillo y Juan Pablo Raba, “lo cual la hace muy interesante. La historia se filmó en Chile […] con un reparto multicultural, [cosa] que nos emociona mucho”, afirma el histrión.

Desde su perspectiva, a pesar de que se trata de una obra situada en aquel país sudamericano, fácilmente puedes verla, leerla y pensar: “esta historia habla de toda América Latina”. Por eso, celebra enormemente que se haya hecho con actores que hablan español.

De Latinoamérica y otros legados

Luego de haber participado en la serie Las muertas, basada en la novela del mexicano Jorge Ibargüengoitia; así como en Tesis sobre una domesticación, de la escritora y actriz argentina Camila Sosa Villada, la presencia de Herrera en La Casa de los Espíritusconfirma una tendencia que se viene imponiendo en los últimos tiempos: la adaptación de grandes obras de la literatura latinoamericana para ser llevadas al cine o la televisión.

Esto está ocurriendo mucho, resalta Alfonso Herrera. “Tiene que ver con la potencia de historias que poseen una columna vertebral muy bien cimentada”. Eso, asegura, da herramientas mucho más fuertes a los actores para desempeñar su trabajo de la mejor forma posible.

Alfonso Herrera La Casa de los Espíritus
Foto: Paco Pérez Arriaga

“Si hablas de Las muertas,[notas que] tiene una potencia importante con un sello tremendamente ácido de Ibargüengoitia y, al mismo tiempo, con la acidez muy lúcida de Luis Estrada [el director de la miniserie estrenada en 2025 a través de Netflix]. Lo mismo pasa con La Casa de los Espíritus: estamos hablando de un clásico de la literatura.”

Historias sólidas que le signifiquen retos interpretativos es parte de lo que él está buscando, en aras de forjar una carrera actoral en constante evolución. Quizá en algún momento lo lleve a estar detrás de las cámaras, como ya lo ha hecho con otros proyectos, donde ha fungido como productor.

Nos obstante, Alfonso Herrera es consciente de que, para correr, primero debe aprender a caminar y, después, a trotar. Esto lo comenta como una metáfora del constante proceso creativo en el cual busca estar involucrado. “Todo tiene su tiempo”, afirma, con la única certeza de no saber con exactitud hacia dónde lo llevará la vida.

Tal como sucedió con su sueño de ser piloto y jugar futbol, un deporte que todavía disfruta, pero por televisión. “Me encantaría jugar más, pero ya no se puede. Voy a decir un cliché, pero la rodilla izquierda ya no me responde tan bien”, sonríe, mientras voltea a ver su pierna.

Pero su pasión sigue intacta. Incluso, durante la próxima Copa Mundial de Futbol 2026, la cual se llevará a cabo en México, Estados Unidos y Canadá, él será parte de un proyecto que hablará de futbol. “Vamos a tener la oportunidad de viajar a muchas partes del continente para conectar con personas que tienen que ver con el ámbito del deporte y otras que no son parte de él. “Al final de cuentas [habla del Mundial], es una fiesta que une a muchas personas, de muchas nacionalidades.”

Herrera, uno de los actores mexicanos con mayor proyección internacional, no olvida que un día soñó con volar o correr por un campo de futbol. En la actualidad, desea continuar su propia ruta de vida, sin rumbo determinado.

DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA Y PRODUCCIÓN: Paco Pérez-Arriaga

*Publicado originalmente en Forbes México.