Abandonó sus estudios de psicología y decidió estudiar lo que realmente le causaba curiosidad: la cocina. Tras trabajar en algunos de los mejores restaurantes del mundo, regresó a Chile para mostrar que se puede hacer una cocina de calidad, pero accesible.

‘Tártaro de locos’ de entrada, una ‘Merluza austral’ o ‘Pulpo sellado’ de fondo, y ‘Pannacotta de chocolate blanco’ como postre. Todo esto hecho en tu casa, sin preocuparse por los ingredientes y, menos, por lavar los platos. Esa es la propuesta del chef chileno Lucas Ceppi con su proyecto de alta cocina a domicilio, La Cadière, inaugurado hace más de un año.

Desde niño, Ceppi sintió mucha curiosidad por la cocina. Sus papás lo llevaban a comer a restaurantes, cocinaban y le alentaban esas ganas de conocer cada vez más el mundo de la gastronomía. Tras comenzar a estudiar psicología, se dio cuenta que lo que le apasionaba era la cocina y a los 22 años tomó la decisión de abandonar la carrera para estudiar en la Escuela Culinaria Francesa (Ecole).

Su primera práctica profesional fue junto al chef Sergio Barroso, en su restaurante Olam; luego fue a trabajar a Francia en el restaurante Estrella Michelin, Renaissance, donde estuvo un año y logró ser jefe de partida; pero después formó parte del Geranium en Copenhague, considerado el mejor restaurante del mundo hace algunos años.

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El inicio de La Cadière

Tras esta experiencia, y luego de pensar si sería mejor abrir o no su propio restaurante, regresó a Chile con una idea: mostrar lo que aprendió de la alta cocina pero en las casas de las personas.

“Sentía que había muchas cosas por hacer en mi rubro. Había tenido muchas experiencias con distintos chefs pero la historia se repetía, tanto en Chile como en Francia o Dinamarca. Conocí un par de recetas nuevas, de repente algo me sorprendía, eran restaurantes alucinantes pero había muchas ganas de querer entregarle a la gente lo que había aprendido. Estaba esta duda de seguir mis experiencias, que lo disfruté y lo recomiendo, o empezar mi propio camino”, cuenta en entrevista con Forbes Chile.

Cuando estuvo en Dinamarca conoció a un chef privado de yates. Lo encontró interesante, distinto y cercano al comensal. Así que comenzó a investigar esta tendencia que se daba mucho también en Nueva York y Londres.

“Yo quería acercarme de otra forma, estar presente en las casas, llevar este mundo segmentado a la gente en ambientes privados. Los restaurantes en los que estuve se volvieron sólo para unos pocos: y si yo voy a ese restaurante y no entiendo lo que comí, es como si no supiera de gastronomía y eso me hacía ruido. Había un alejamiento con las personas que querían una experiencia sincera, honesta, de buena comida. Estar en ese mundo tan elitista gastronómico me incentivó a salir de esa burbuja del mejor restaurante”, relata el joven chef.

Y tras año y medio de salir de esa burbuja con La Cadière, asegura haber logrado esa cercanía y tener las reservas llenas para cocinar dentro de las casas de las personas: “Te preguntan por la receta, cómo lo preparas, que cuentes tu experiencia, si es como “The Bear”, y eso es lo que quiere el cliente chileno.  No lo definiría como un lujo, sino como algo más honesto y más cercano”.

El valor de la experiencia va desde 47.000 pesos chilenos por persona si es una family meal, o 68.000 pesos chilenos por persona si es una comida privada.

El camino de la gastronomía chilena

Para Ceppi la cocina chilena destaca es por sus productos únicos: pescados, mariscos, carnes y vinos. “Como cocineros y futuros cocineros, el trabajo que tenemos que hacer es poner ese producto chileno en la mesa y mostrarlo al mundo”.

Destaca a reconocidos chefs como Rodolfo Guzmán, Sergio Barroso y Carolina Bazán que “han dejado un camino” para las nuevas generaciones y posicionado la gastronomía chilena en el mundo. Sin embargo, señala que hay un desafío importante: ser más simples.

“Por ejemplo, Perú puso su tradición al centro de la mesa y en Chile sigue habiendo una intención de sofisticar todo exageradamente. El plato mientras tenga 30 cosas distintas va a ser mejor, mientras más humo le salga es mejor y esas son cosas que yo no comparto. Fui a Maido -el mejor restaurante en 2025 en el ranking The World’s 50 Best Restaurants- y uno de sus platos de fondo es un asado de tira con puré y arroz, no buscaron esa complejidad, se quedaron en su tradición y la mostraron al mundo y ese es el pasito que le podría faltar a Chile”, considera.

Su plan por ahora es seguir enfocado en La Cadière -que cuenta con una carta, un equipo de ayudantes, su propia vajilla y cristalería para los servicios-, pero en dos o tres años no descarta tener su propio restaurante, donde pueda seguir mostrando todo lo aprendido, pero esta vez desde su propia cocina.