En los primeros años, el comercio electrónico experimentaba tasas de crecimiento elevadas. Actualmente, los incrementos nominales son más acotados y, al considerar la inflación, los resultados tienden a estancarse o incluso disminuir.
Una proporción significativa de las tareas operativas puede ser automatizada mediante inteligencia artificial, aumentando la eficiencia en múltiples funciones. Este avance es innegable, pero también deja en evidencia una limitación menos visible: la eficiencia operativa no corrige los problemas de interpretación.
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