La embajada china sostuvo que la revocación de visas a tres personeros, como el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, “contradice los intereses nacionales de Chile” y defendió el proyecto de cable submarino Transpacífico como clave para la economía digital. La disputa profundiza la tensión geopolítica en torno a la infraestructura de datos.
La controversia diplomática por la revocación de visas de Estados Unidos a funcionarios del Gobierno chileno escaló este sábado luego de que la Embajada de China en Chile emitiera un duro comunicado en el que acusó a Washington de actuar contra los intereses nacionales del país y de intentar frenar la cooperación tecnológica bilateral.
En la declaración, la representación diplomática afirmó que la decisión estadounidense —anunciada el 20 de febrero y que afecta a autoridades vinculadas al sector de telecomunicaciones— refleja una postura dominante en el hemisferio y se contrapone a los intereses de la región.
“Estados Unidos vuelve a ponerse en posición de dominante en el hemisferio occidental y en contradicción con los intereses de los países de esta región”, señaló el comunicado.
Defensa del cable Chile–China
La embajada vinculó directamente la sanción con el proyecto de cable óptico submarino transpacífico entre Chile y China, iniciativa que —según el texto— busca fortalecer la conectividad del país con Asia y consolidar su liderazgo regional en la economía digital.
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La representación diplomática sostuvo que el proyecto responde a necesidades de ambos países y que los funcionarios chilenos involucrados actuaron en línea con el interés nacional.
“La sanción implementada por la parte estadounidense demuestra un obvio desprecio por la soberanía, la dignidad y los intereses nacionales de Chile”, afirmó.
China también rechazó que la infraestructura afecte a terceros países y acusó a Washington de intentar mantener su predominio en las telecomunicaciones internacionales mediante “acusaciones infundadas”.
Acusaciones de hegemonía y espionaje
El comunicado elevó el tono al cuestionar la política exterior estadounidense en América Latina, señalando que la presión para limitar la cooperación con China responde a una lógica de hegemonía y control geopolítico.
En ese marco, la embajada mencionó antecedentes de vigilancia digital asociados a cables ópticos para sostener que Estados Unidos busca preservar su capacidad de espionaje y su posición dominante en la infraestructura global de datos. “Teniendo en cuenta sus antecedentes oscuros de escuchas y vigilancia a través de cables ópticos que se han revelados en el caso PRISM, se ve obviamente que Estados Unidos procura continuar espiando y robando información a otros países con los cables ópticos bajo su control. China confía en que los chilenos podrán identificar el verdadero objetivo de Estados Unidos, rechazarán el acoso y defenderán con firmeza la dignidad nacional, los intereses de desarrollo soberano y la autonomía de elegir socios de cooperación”.
Asimismo, el texto afirmó que los países latinoamericanos enfrentan presiones para reducir vínculos con China y defendió el derecho de Chile a elegir sus socios de cooperación tecnológica.
Una disputa que trasciende a Chile
La reacción china se produce tras la decisión del Departamento de Estado de revocar visas a tres funcionarios chilenos —entre ellos el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz— por supuestas acciones que habrían comprometido infraestructura crítica de telecomunicaciones y la seguridad regional.
El conflicto tiene como telón de fondo la competencia por el control de la infraestructura digital estratégica. En el centro está el proyecto de cable submarino con empresas chinas, aún en evaluación, que Washington considera un riesgo para la seguridad, en paralelo al Cable Humboldt desarrollado por Chile junto a Google.
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La medida estadounidense generó una protesta del Gobierno chileno y abrió un nuevo frente diplomático a semanas del cambio de mando, obligando al canciller designado por el futuro Ejecutivo, Francisco Pérez Mackenna, a señalar que revisará los antecedentes del caso y a anticipar que toda decisión sobre política internacional tendrá “los intereses de Chile” como prioridad.
Señal geopolítica
Con su comunicado, China pone de manifiesto cómo el episodio bilateral entre Chile y Estados Unidos no es más que un capítulo de la competencia global por datos, infraestructura y estándares tecnológicos en el nuevo orden mundial.
“Durante más de 200 años, la Doctrina Monroe ha traído interminables guerras, desastres y sufrimientos a los países latinoamericanos. Desde el año pasado, Estados Unidos viene aplicando la versión actualizada de esta doctrina, sin ocultar su codicia de de marcar a todo el hemisferio occidental como su esfera de influencia, presionando a los países latinoamericanos que reduzcan cooperaciones con China, amenazando con ‘recuperar’ el Canal de Panamá, ‘adquirir’ la isla de Groenlandia y ‘anexar’ Canadá”, dice el comunicado. Y agrega: “A lo largo de este año, este país, ignorando el derecho internacional, ha emprendido abiertamente acciones militares contra Venezuela, que es un Estado soberano, con medidas coercitivas contra su jefe de Estado. Todo esto comprueba que la mayor amenaza externa que enfrentan los países latinoamericanos es nadie sino Estados Unidos”.
La dura misiva que se aloja en el sitio web de la embajada, finaliza citando “La Tempestad”, de Shakespeare: “Quien siembra vientos recoge tempestades. Lo que ponen en manifiesto las amenazas incesantes de Estados Unidos no es la fuerza de hegemonía, sino la debilidad. Tarde o temprano, los países latinoamericanos acabarán ‘hartos’ del acoso estadounidense. Cuanto antes esta superpotencia abandone la mentalidad hegemónica y trate a otros países con igualdad, más beneficio se generará para la seguridad, el desarrollo y la prosperidad de las naciones de esta región, así como para la imagen internacional de Estados Unidos”.
Consultada la Cancillería de Chile, declinaron hacer comentarios sobre el texto precisando que Chile no interviene en diferencias entre terceros países.
