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La compleja fortuna de Isabel II y cómo se reparte la herencia

La reina Isabel II ha muerto convirtiéndose en la monarca más longeva de la corona británica

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Billete de 50 libras, 1981-1996, con la imagen de la reina Isabel II (1926-2022). Foto: DeAgostini/Getty Images.

La reina Isabel II ha muerto el pasado jueves a los 96 años, dejando una fortuna personal que ronda los 495 millones de euros. Dinero que se incluye dentro del patrimonio de La Firma, también conocida como Monarchy PLC, y que en total asciende a unos 27.750 millones de euros, según las estimaciones de Forbes. Un patrimonio que engloba inversiones, obras de arte, joyas y real state (sen el que se incluyen los castillos de Sandringham House y Balmoral, lugar en el que ha fallecido). Pero, tras su muerte, ¿qué ocurre con todo esto?

La respuesta es compleja, ya que gran parte de lo que se considera de su propiedad pertenece en realidad –como ya comentábamos– a la llamada Royal Firm, el imperio de 27.750 millones de euros al que miembros de la familia real británica como el Rey Jorge VI y el Príncipe Felipe se refirieron en su día como «el negocio familiar». Esto es lo que sucederá.

¿Cómo cobraba la Reina?

La Reina recibía ingresos a través de un fondo de los contribuyentes conocido como Sovereign Grant, que se paga anualmente a la familia real británica. Tiene su origen en un acuerdo realizado por el rey Jorge III, que renunciaba a sus ingresos procedentes del Parlamento con el fin de recibir un pago anual fijo para él y las futuras generaciones de la familia real. Conocida originalmente como Civil List, en 2012 fue sustituida por la Sovereign Grant (Subvención Soberana).

El importe de esta subvención se fijó en algo más de 98 millones de euros en 2021 y 2022. Estos fondos se destinan a los viajes oficiales, al mantenimiento de las propiedades y a los gastos originados por el Palacio de Buckingham.

Pero la Reina no sólo recibe un sueldo anual.

‘La Firma’: un imperio de 27.750 millones de euros

La Firma está formada por altos cargos y rostros públicos de la Casa de Windsor, la familia real de la que Isabel II era la cabeza. Juntos dirigen lo que puede considerarse un imperio empresarial mundial que inyecta cientos de millones de libras en la economía del Reino Unido cada año a través de eventos televisados y, principalmente, mediante el turismo.

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Tras la salida de Harry y Meghan de sus funciones oficiales, el número de miembros de la realeza se redujo a ochoel príncipe Carlos, primero en la línea de sucesión, y su esposa, Camila, duquesa de Cornualles; el príncipe Guillermo, segundo en la línea de sucesión, y Kate, duquesa de Cambridge; la princesa Ana, hija de la reina; y el príncipe Eduardo, hijo menor de la reina, y su esposa, Sofía, condesa de Wessex.

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La monarquía poseía unos 27.750 millones de euros en activos inmobiliarios en 2021, que no pueden ser vendidos. Esto incluye:

  • The Crown Estate: 19.466 millones de euros
  • El Palacio de Buckingham: 4.895 millones
  • El Ducado de Cornualles: 1.288 millones
  • Ducado de Lancaster: 746 millones
  • Palacio de Kensington: 627 millones
  • El Estado de la Corona de Escocia: 589 millones

Un negocio familiar de más de mil años de antigüedad que sabe que la percepción pública que lo sustenta es vital para su éxito. Sin embargo, aunque la familia no se beneficia personalmente del mismo, el propósito es impulsar la economía, que a su vez puede proporcionar riqueza a los Windsor a través de la cobertura gratuita de los medios de comunicación y de las órdenes reales concedidas por la monarca –esencialmente «sellos de aprobación» de productos de consumo de alta gama– que aumentan los ingresos de los titulares de la orden.

Crown Estate

El Crown Estate es un conjunto de tierras y posesiones que pertenecen a la monarquía británica, y que estaban en manos de la reina Isabel II. Pero no se trata de una propiedad privada de la que ella misma fuera dueña, sino que está gestionada por una junta pública semi-independiente. En junio, el Crown Estate anunció un beneficio de 30 millones de euros en ingresos netos para el ejercicio 2021-2022, casi 43 millones más que el año anterior.

La financiación de la Subvención Soberana procede de un porcentaje de los beneficios de los ingresos, que inicialmente se fijó en el 15%, según la Casa Real. La subvención se incrementó en 2017-2018 al 25% para apoyar la remodelación del Palacio de Buckingham, y se supone que se reducirá de nuevo al 15% en 2028.

La subvención se utiliza para pagar los gastos oficiales, incluidas las nóminas del personal, la seguridad, los viajes, la limpieza y el mantenimiento.

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No obstante, los gastos privados de la Reina y de su familia también se sufragan con otra asignación a través del Ducado de Lancaster (un número indeterminado de propiedades que ha ido adquiriendo la familia real británica a lo largo de 700 años, hectáreas de tierras, nueve castillos y diversas propiedades inmobiliarias), denominada Privy Purse, que en el último ejercicio fiscal registró un beneficio neto de 29,7 millones de euros. 

El Privy Purse es en esencia una cartera de propiedades y activos que se han mantenido en fideicomiso desde el siglo XIV, que proporciona ingresos privados a la reina.

«A finales de marzo de 2022, el Ducado de Lancaster tenía 647,6 millones de euros en activos netos bajo su control, lo que supone un superávit de 24 millones. Estos toman la forma de bienes y activos financieros», según una publicación del sitio web del Ducado de Lancaster.

Los activos netos no se pagan directamente a la reina, pero los 24 millones de euros de excedentes sí. Estos fondos están sujetos a impuestos y se utilizan principalmente para cubrir los gastos que no están cubiertos por la Subvención Soberana.

Cisnes, ballenas y delfines

Carlos III de Inglaterra también deberá lidiar con más de 32.000 cisnes y un número indeterminado de ballenas, delfines y esturiones, de acuerdo a El País. Desde hace más de 800 años, estas especies que viven en libertad en las aguas del Reino Unido y son considerados propiedad de la corona británica.

Esta curiosa medida se tomó en el siglo XII, cuando los cisnes eran habituales en la dieta de la realeza y su caza furtiva amenazaba a la especie. Adjudicaron a la corona la propiedad de estos animales para preservar su población.

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Así se repartirá la herencia

La reina Isabel II ha acumulado unos 495 millones de euros en activos personales, gracias a sus inversiones, su colección de arte, sus joyas y sus propiedades inmobiliarias, que incluyen la Casa de Sandringham y el Castillo de Balmoral. Ahora que ha fallecido, la mayor parte de su patrimonio personal pasará a manos del príncipe Carlos cuando éste sea coronado.

Asimismo, su Majestad también heredó casi 70 millones de euros de la Reina Madre cuando ésta murió en 2002, incluyendo inversiones en pinturas –entre las que figuran obras de Monet, Nash y Carl Fabergé–, una colección de sellos, porcelana fina, joyas, tiaras, caballos e incluso una valiosa colección de huevos Fabergé.

Existe una cláusula legal especial que exime a la Reina de pagar el impuesto de sucesiones sobre el patrimonio heredado por su madre. Esta cláusula se aplicará también al Príncipe Carlos. Las herencias de soberano a soberano están exentas del impuesto de sucesiones del 40%, tal y como se acordó con el antiguo Primer Ministro John Major en 1993 para evitar la erosión del patrimonio de la familia real.

Pero el Príncipe Carlos, como ya le pasase a la reina Isabel II, no heredará directamente el imperio de 27.750 millones de euros que incluye el patrimonio de la corona de Escocia, el Crown Estate, los Ducados de Lancaster y de Cornualles y los Palacios de Buckingham y Kensington. Sólo recibirá los bienes personales que le designe específicamente la Reina Isabel II.

Desde principios de 1900 la reina María de Teck solicitó a la justicia que el testamento familiar fuera secreto. Desde esa época, la familia real ha solicitado a la ley mantener en secreto los testamentos y se ha repartido de espaldas al público activos por valor de al menos 223 millones de euros, según cálculos de The Guardian.

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