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Sostenibilidad

Una navidad adornada con los desechos del cementerio textil del desierto de Atacama

Los adornos creados por 23 mujeres de Alto Hospicio, dirigidas por Lupe Gajardo, llegaron al Mandarin Oriental

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Claudio Leyton, Lupe Gajardo_Hotel Mandarin Santiago
Claudio Leyton, hotel manager de Mandarín Oriental Santiago, junto a la diseñadora chilena, Lupe Gajardo. Fotos: Rodolfo Jara, Forbes Chile.

Son 40 mil toneladas de ropa abandonada que cada año llegan al desierto de Atacama. Incluso algunas lo hacen con etiqueta y en perfecto estado. No obstante, pasan a ser parte de uno de los cementerios textiles más grandes del mundo, con 300 mil hectáreas de alcance.

Con este contexto ocurriendo, la diseñadora nacional Lupe Gajardo (35) levantó el proyecto Navidad Circular, ocupando la ropa del desierto como materia prima para crear adornos navideños con tres objetivos: visibilizar la crisis medioambiental, demostrar que existe también una oportunidad para darles un nuevo uso que no genera costos, ya que la ropa está allí, abandonada, y fomentar la inclusión laboral de mujeres. Para la ocasión, el proyecto dio trabajo a 23 mujeres de Alto Hospicio, que desde sus casas crearon los adornos.

“Es una materia que está literalmente gratis y la mayoría en perfecto estado. Se puede reutilizar para un sin fin de cosas nuevas. En Chile, si bien en un momento teníamos una muy buena producción textil, ésta se eliminó de frentón con la apertura del libre comercio e importaciones principalmente de Asia, generando en el país una escasez de materias primas. Ha sido un ítem muy recurrente y es un hilo conductor a nivel nacional de qué hacer para poder generar diseños”, dice Gajardo a Forbes Chile.

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Lupe Gajardo, diseñadora
Foto: Rodolfo Jara/ Forbes Chile

De desecho a exhibirse en el lobby de un hotel

Su trabajo fue tal, que el Hotel Mandarín Oriental de Santiago vistió su árbol navideño de 5 metros con dichos adornos de materia prima textil, directamente traída de los desechos del desierto de Atacama. La acción va en línea con el plan de sostenibilidad que el hotel lleva a cabo desde hace algunos años, donde, por ejemplo, eliminaron el uso de plástico de un sólo uso en toda la operación; para adquirir la alimentación del hotel y restaurantes se analiza todo el proceso de producción; el 50% del CO2 que genera el hotel se neutraliza con acciones de eficiencia energética, ahorro de 30% de aguas, además de la medición de la huella de carbono de cada uno de sus huéspedes para luego neutralizarlas en inversiones de proyectos sustentables, explica el hotel manager, Claudio Leyton.

“Para estas fechas siempre surge el hacer un árbol de Navidad ¿Por qué no aprovechamos de darle circularidad a esta tradición?. Los adornos se hacen de material reciclado y también tiene un impacto social. Aquello llena el espíritu”, dice Leyton, “nuestras acciones van desde aquello a regalos sustentables, la medición de huella de carbono de los platos de nuestros restaurantes, taxis eléctricos gratis para nuestros huéspedes, y la futura inauguración del huerto sustentable en altura”. Si bien el árbol navideño como tal es de plástico, lleva 20 años en el hotel y se ocupará hasta el fin de su vida útil.

Adorno navideño con material reciclado
Foto: Rodolfo Jara / Forbes Chile

Desde 2018, el hotel comenzó a medir su huella de carbono y a la fecha a logrado reducirla a la mitad:

20183.978 toneladas de CO2 equivalentes
20193.815 toneladas de CO2 equivalentes
20201.618 toneladas de CO2 equivalentes
20211.269 toneladas de CO2 equivalentes
Huella de carbono Hotel Mandarín Oriental Santiago informada a Forbes.

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“Si tomamos como referencia el 2021, nuestras actividades emitieron 3.124 toneladas de CO2 equivalentes. Y tuvimos acciones de neutralización certificadas (proyectos, fuente de energía eléctrica, etc), equivalentes a la neutralización del 59,4% de estas emisiones, es decir, 1.855 toneladas de CO2 equivalentes evitadas), lo que nos permite presentar una huella de 1.269 toneladas”.

Respecto al cementerio de ropa en el norte del país, la diseñadora agrega que “el principal vertedero textil está en Ghana, que recibe los desechos de Europa, y el segundo es el de Chile en el desierto de Atacama, con desechos que llegan principalmente de Estados Unidos y Canadá. Por la zona franca en Iquique entran aproximadamente 70 mil toneladas fardos de ropa al año, de todas las calidades. Los comerciantes hacen una selección de primera y segunda categoría, la cual se revende en el mercado formal, y el 60% restante, la mayoría en perfecto estado, se bota de forma ilegal en zonas desiertas y poca visibilidad. Acá hay un tema ilegal que no se ha solucionado. Ni los municipios de Iquique, Alto Hospicio o el Estado lo han solucionado”.

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