El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2026, publicado hoy por CENIA y la CEPAL, llega a la misma conclusión desde otro ángulo. Chile se mantiene entre los países pioneros de la región, pero el propio informe identifica al talento como “el principal cuello de botella”
Chile ganó la carrera de la conectividad. Según el estudio Hogares Conectados 2026, de Fundación País Digital con el apoyo de Entel, el 96,6% de los hogares tiene acceso a internet y el 60,4% de la población ya usa inteligencia artificial. Pero solo el 22,9% declara contar con al menos dos habilidades digitales avanzadas. Usamos la tecnología de forma masiva, pero pocos sabemos sacarle provecho productivo. Esa es la nueva brecha, y la IA la está ensanchando.
El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2026, publicado hoy por CENIA y la CEPAL, llega a la misma conclusión desde otro ángulo. Chile se mantiene entre los países pioneros de la región, pero el propio informe identifica al talento como “el principal cuello de botella”: tenemos infraestructura y datos, pero no las capacidades humanas para aprovecharlos. Como advierte la CEPAL, el acceso y la conectividad son indispensables, pero ya no son suficientes.
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Esa brecha se nota en las empresas. Según el ILIA, el 42,1% de las grandes empresas chilenas ha incorporado IA en sus procesos, frente a sólo el 10,3% de las pequeñas: una distancia de cuatro a uno. Suele atribuirse al presupuesto, pero detrás hay también un problema de capacidades: una pyme no adopta IA porque compra una licencia, sino cuando alguien en su equipo sabe qué problema resolver con ella y cómo hacerlo. Si no cerramos esa brecha, las ganancias de productividad que promete esta tecnología quedarán concentradas en pocas organizaciones.
Preparar a las personas no significa sólo formar programadores. Se necesita una base que permita usar estas herramientas con criterio, competencias especializadas en datos, ciberseguridad e IA, y capacidades que ninguna máquina reemplaza, como el pensamiento crítico, la comunicación y la adaptabilidad. Y como estas exigencias cambian cada pocos años, la formación ya no puede ser una etapa de la vida, sino una práctica continua.
El problema es que el acceso a esa formación es desigual. Quienes más necesitan actualizarse, como un trabajador de 50 años en regiones o un joven sin redes de contacto, suelen tener menos tiempo, recursos y oferta cercana. Por eso, la capacitación que necesitamos debe ser gratuita, flexible y conectada con lo que el mercado laboral realmente demanda.
Reconvierte tu Futuro es un ejemplo de ese camino. La iniciativa de Fundación País Digital, en alianza con la Municipalidad de Temuco y con el apoyo de Accenture, forma parte del programa Conectando Territorios y, a través de nuestra plataforma Learning to Earning, ofrece más de 200 cursos online y gratuitos en inteligencia artificial, ciberseguridad, programación y análisis de datos, además de herramientas de empleabilidad. Jóvenes y personas mayores de 50 años pueden aprender a su ritmo desde cualquier región, demostrando que la reconversión no tiene por qué ocurrir solo en Santiago. [Si hay un dato de resultados, como inscritos o cursos completados, este es el lugar para incluirlo].
Escalar este tipo de iniciativas requiere que cada actor haga su parte: que las empresas abran su capacitación más allá de sus propias planillas, que las instituciones educativas reconozcan los aprendizajes flexibles y que el sector público lleve esta oferta a los territorios y a las pymes que hoy están quedando atrás. Chile ya demostró que podía conectar a casi todos sus hogares. El desafío de esta década es más difícil y más importante: que esa conexión se traduzca en mejores trabajos. La inteligencia artificial hará más productivo al país solo si antes hace más capaces a sus personas.
Sobre el autor
Nicolás Goldstein es presidente de Accenture Chile y Sudamérica Hispana.
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