El empleo transitorio y temporal, cuando es formal y protegido, puede abrir una puerta al mercado, facilitar transiciones y permitir que las empresas respondan a nuevas necesidades.
Chile necesita recuperar con urgencia su capacidad de generar empleo. Pero no basta con crear puestos de trabajo: cada oportunidad debe contribuir a una trayectoria laboral sostenible.
Esto exige superar la idea de que la sostenibilidad depende de un contrato permanente. En una economía sujeta a ciclos productivos, estacionalidades y cambios tecnológicos, el empleo transitorio y temporal, cuando es formal y protegido, puede abrir una puerta al mercado, facilitar transiciones y permitir que las empresas respondan a nuevas necesidades sin recurrir a la informalidad.
Según el Informe sobre el Futuro del Empleo 2025 del Foro Económico Mundial, cerca del 40% de las habilidades requeridas cambiará hacia 2030 y el 63% de los empleadores identifica las brechas de talento como una barrera para su transformación.
La sostenibilidad de un empleo no debe medirse solo por su duración, sino también por la calidad de la experiencia. Formalidad, protección, aprendizaje y habilidades transferibles permiten a las personas mantenerse vigentes y acceder a nuevas oportunidades.
Para las empresas, la formación continua ayuda a elevar la productividad, enfrentar la escasez de talento y adaptarse con agilidad. Para los trabajadores, fortalece su empleabilidad en un mercado donde las funciones y trayectorias evolucionan.
Chile necesita más empleos, pero también mejores puentes hacia ellos. Ampliar las oportunidades de trabajo formal, en sus distintas modalidades, y acompañarlas con capacitación permitirá responder a la urgencia actual sin perder de vista el empleo del futuro.
Sobre el autor:
Jorge Gamero Cabrejos
Director Regional de ManpowerGroup Chile y Perú y Director de Experis Latinoamérica
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