Lo relevante es entender que sin crecimiento sostenido, la creación de empleo, especialmente formal, seguirá siendo limitada.

Las últimas cifras económicas confirman un escenario que exige pasar del análisis a la acción. La reciente caída del Imacec en febrero y la desaceleración en sectores clave reflejan una economía que pierde dinamismo, con efectos directos sobre el mercado laboral.

Más allá del dato puntual, lo relevante es entender que sin crecimiento sostenido, la creación de empleo, especialmente formal, seguirá siendo limitada.

Hoy, la tasa de desocupación se ubica en 8,3%, pero esa cifra, por sí sola, no refleja completamente la realidad del mercado laboral. A esto se suma un elemento estructural: la informalidad laboral bordea el 27%, lo que equivale a más de uno de cada cuatro trabajadores sin acceso a seguridad social ni estabilidad.

Este contexto plantea un desafío claro: no basta con generar empleo, es necesario mejorar su calidad y avanzar decididamente hacia la formalización.

En este escenario, fortalecer el empleo formal debe ser una prioridad compartida. En esa línea, el anuncio de un subsidio al empleo enfocado en pymes y trabajadores de menores ingresos, que podría cubrir cerca de un 10% de las remuneraciones, apunta a incentivar la contratación formal en segmentos donde la informalidad es más persistente.

Este tipo de medidas puede ser un aporte relevante si logra una implementación efectiva, bien focalizada y que realmente promueva la creación de nuevos empleos formales. Sin embargo, el principal motor del empleo sigue siendo la inversión. Cuando la inversión se activa, no solo aumenta la cantidad de puestos de trabajo, sino también su calidad y proyección en el tiempo.

Recientemente, el anuncio de una inversión significativa por parte de una compañía líder en comercio electrónico y servicios financieros, que contempla cientos de millones de dólares y la creación de más de mil empleos, da cuenta de que Chile mantiene atributos valorados a nivel global.

Este tipo de decisiones no solo dinamiza el empleo directo, sino que también activa encadenamientos productivos y nuevas oportunidades en distintos sectores. El desafío es replicar y escalar estos casos, facilitando el desarrollo de nuevos proyectos y reduciendo las barreras que hoy retrasan su ejecución.

Por ello, fortalecer la capacitación y su vínculo con las necesidades reales del mercado laboral es clave. Se requiere un sistema más ágil, pertinente y alineado con habilidades en transformación, donde la formación continua permita a las personas adaptarse a nuevos entornos productivos.

En paralelo, la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial debe entenderse como una oportunidad. Su implementación puede optimizar procesos, aumentar la eficiencia y abrir nuevas oportunidades laborales.

El desafío no es evitar su avance, sino integrarla con una estrategia que combine tecnología y desarrollo de talento. Chile tiene las condiciones para retomar una senda de crecimiento que impulse el empleo. Pero esto requiere foco: más inversión, mejor articulación entre formación y trabajo, y una apuesta decidida por la formalización. El desafío es claro, y la oportunidad también.

Ahora es momento de ejecutarla.

Por: Jorge Gamero
*El autor es director general ManpowerGroup Chile -Perú.

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