Avanzar desde la experimentación hacia el uso efectivo de la inteligencia artificial requiere método y claridad, dice Jorge Gamero, gerente general ManpowerGroup Chile y director de Experis LATAM.

La inteligencia artificial (IA) se ha instalado con fuerza en la agenda de líderes empresariales y del sector público. Desde el lanzamiento de herramientas generativas como ChatGPT en 2022, la conversación sobre IA dejó de ser técnica para convertirse en estratégica. Hoy, la pregunta ya no es si las organizaciones deben adoptar IA, sino cómo hacerlo de manera efectiva, responsable y sostenible.

Los datos muestran un avance significativo. En Europa, más del 40% de las grandes empresas ya ha integrado soluciones de IA en sus operaciones, y en el sector público la adopción es aún mayor. Sin embargo, este progreso convive con una realidad menos visible: muchas organizaciones siguen atrapadas en pilotos que no escalan, iniciativas fragmentadas y expectativas que no se traducen en valor real.

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La experiencia nos demuestra que la IA no fracasa por limitaciones tecnológicas, sino por la ausencia de método. Implementar IA exige mucho más que adquirir herramientas o experimentar con modelos avanzados. Requiere una definición clara de ambición estratégica, una gobernanza sólida y una comprensión profunda de los riesgos éticos, legales y operativos involucrados.

Avanzar desde la experimentación hacia el uso efectivo de la inteligencia artificial requiere método y claridad. El foco ya no está solo en experimentar con nuevas herramientas, sino en integrar la IA de forma coherente con la estrategia institucional, asegurando criterios de gobernanza, gestión de riesgos y alineación con los valores organizacionales.

Uno de los aprendizajes clave es que los datos son el verdadero prerrequisito de la IA. Sin información de calidad, bien gobernada y accesible, incluso los modelos más sofisticados pierden efectividad. A esto se suma la necesidad de preparar a las personas: la IA debe estar al servicio del juicio humano, no reemplazarlo. Los líderes deben asegurar que las decisiones críticas sigan teniendo supervisión humana, especialmente cuando impactan en personas, empleo o derechos fundamentales.

La IA también plantea un nuevo estándar de responsabilidad. La regulación avanza, y con ella la exigencia de transparencia, cumplimiento normativo y gestión de riesgos. Ignorar estas dimensiones no solo expone a las organizaciones a sanciones legales, sino también a riesgos reputacionales que pueden erosionar la confianza de clientes, colaboradores y la sociedad.

La verdadera ventaja competitiva no está en adoptar IA más rápido, sino en adoptarla mejor. Aquellas organizaciones que logren combinar tecnología, talento y gobernanza serán las que transformen el potencial de la Inteligencia Artificial en impacto sostenible. La IA no es una moda pasajera: es una decisión estratégica que definirá a los líderes de la próxima década.


SOBRE EL AUTOR:

Jorge Gamero es gerente general ManpowerGroup Chile y director de Experis LATAM.

Las opiniones expresadas son solo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Chile.