Chile tiene los recursos, la institucionalidad y el talento para elevar sus expectativas de crecimiento y empleo. Aprovechar ese potencial requiere mayor inversión en capacidades digitales, educación técnica y articulación estratégica entre el sector público y privado, dice Jorge Gamero, gerente general ManpowerGroup Chile y director de Experis LATAM.
A comienzos de 2026, el mercado laboral chileno muestra señales de estabilidad con desafíos propios de una economía en transición. La Encuesta de Expectativas de Empleo (MEOS) reporta un Índice Neto de Empleo de 13% para el primer semestre, una moderación estacional tras los altos registros del trimestre anterior, pero que mantiene a todos los sectores en terreno positivo. Esto no es un síntoma de debilitamiento, sino de cautela empresarial en un entorno económico global volátil. Las organizaciones continúan contratando, aunque de forma más selectiva y enfocada en habilidades críticas, sobre eficiencia y productividad más que en volumen de empleo.
Este panorama laboral nacional ocurre en paralelo a un contexto macroeconómico que exige prudencia, pero también una lectura optimista. El Banco Central de Chile proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) entre 2% y 3% para 2026, luego de estimar un avance de 2,4% para 2025, impulsado por la inversión en sectores clave como minería y energía y una inflación en descenso hacia la meta del 3%.
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Estas cifras sitúan a Chile en un sendero de expansión moderada, aunque aún por debajo de los niveles necesarios para cerrar brechas estructurales como la productividad, la calidad del empleo y la disparidad regional. En este sentido, las expectativas de contratación reflejan un mercado que no se detiene, pero sí se adapta a condiciones de menor dinamismo global y presiones internas.
A nivel regional según cifras del Banco Mundial, América Latina como bloque sigue enfrentando un crecimiento limitado, proyectándose alrededor de 2,3% en 2025, con desafíos para traducir esa expansión en mayor empleo de calidad.
Países como México y Brasil han visto revisiones al alza y a la baja según sectores, pero todos comparten la necesidad de fortalecer capital humano frente a la transformación tecnológica.
En el plano global, las proyecciones económicas muestran un crecimiento medio que oscila entre el 2,3% y el 3,2% para 2025-2026, dependiendo de la fuente, con distintas instituciones señalando resiliencia económica, aunque bajo una nube de incertidumbre generada por tensiones comerciales, transición energética y cambios tecnológicos profundos.
Este escenario global influye directamente en las decisiones de contratación en Chile y la región: la cautela no es sinónimo de estancamiento, sino de racionalidad en medio de condiciones externas cambiantes.
Lo anterior explica por qué sectores como Hotelería y Turismo lideran las expectativas de contratación con un 64%, influenciados por la estacionalidad, mientras que Tecnología y Servicios TI se mantienen consistentemente altos (43%) como reflejo de una transformación estructural del mercado laboral que ya no es transitoria. Las empresas están reconfigurando sus prioridades, enfocándose en perfiles digitales, técnicos y especializados para competir en un mundo donde la innovación y el talento son factores diferenciadores.
Chile tiene los recursos, la institucionalidad y el talento para elevar sus expectativas de crecimiento y empleo. Aprovechar ese potencial requiere mayor inversión en capacidades digitales, educación técnica y articulación estratégica entre el sector público y privado. Si conseguimos alinear nuestra fuerza laboral con las demandas de la economía global, podremos no solo mantenernos en terreno positivo, sino liderar una transición hacia trabajos más productivos y bien remunerados.
SOBRE EL AUTOR:
Jorge Gamero es gerente general ManpowerGroup Chile y director de Experis LATAM.
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