El escenario actual exige a las empresas adoptar modelos de trabajo ágiles, promover una mayor integración entre TI, marketing y operaciones.
La industria de bienes y servicios de consumo está atravesando un momento decisivo. La transformación digital, los nuevos hábitos de consumo y el creciente foco en la sostenibilidad están redefiniendo las prioridades estratégicas del sector. Nuestro más reciente estudio global muestra que el 42 % de los CEOs teme que su empresa no sea viable en los próximos diez años si no se reinventa. Ese dato por sí solo ilustra cuán preponderante se ha vuelto la adaptación.
En Chile, este debate se da en un contexto de recuperación económica aún incipiente. Si bien el crecimiento se ha reactivado levemente en sectores como servicios y exportaciones, el panorama laboral sigue tensionado por brechas de productividad, desalineación de habilidades y una fuerza de trabajo que busca cada vez más propósito, estabilidad y desarrollo. La escasez de perfiles preparados para responder a los desafíos actuales del sector es una señal clara: necesitamos avanzar hacia una nueva forma de organizar y desarrollar el trabajo.
La transformación del sector no se trata solo de incorporar tecnología. Se trata de cómo la inteligencia artificial, la ciencia de datos, la ciberseguridad o el comercio omnicanal se integran en las operaciones para mejorar la experiencia del cliente, optimizar procesos y ganar competitividad. En un entorno donde el 71% de los consumidores espera experiencias personalizadas y el 67% se frustra cuando eso no ocurre, no contar con el talento adecuado deja de ser un problema técnico: se vuelve una amenaza comercial.
Ante este escenario, el desarrollo de nuevas habilidades, a través de programas efectivos de upskilling y reskilling, se convierte en una estrategia clave. La capacidad de reconvertir el talento interno será tan relevante como atraer perfiles nuevos en un mercado laboral altamente competitivo.
Pero no basta con cubrir vacantes técnicas. Las personas hoy buscan propósito, flexibilidad y una cultura organizacional coherente. Un 62% de los trabajadores a nivel global revisa la reputación medioambiental de una empresa antes de postular, y entre los jóvenes, esa cifra se eleva al 75%. El talento ya no solo busca empleo: busca pertenecer a organizaciones con valores consistentes y compromiso real con el entorno.
El escenario actual exige a las empresas adoptar modelos de trabajo ágiles, promover una mayor integración entre TI, marketing y operaciones, y fortalecer sus cadenas de suministro para enfrentar contextos de disrupción constante. A su vez, deben repensar sus estrategias de atracción y fidelización de talento, no como un área de soporte, sino como una ventaja competitiva central.
Chile y Sudamérica tienen una oportunidad concreta de tomar la delantera si avanzan hacia una economía que valore el talento no solo como recurso, sino como motor de transformación. Las compañías que logren anticiparse, invertir en capacidades clave y alinear su cultura con las expectativas del mercado laboral, no solo sobrevivirán: liderarán
*El autor es gerente general de ManpowerGroup Chile y Director de Experis Sudamérica
