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Los humanos al centro

Se necesita una nueva sensibilidad para gestionar los negocios desde una perspectiva más humana

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Los humanos al centro

Humanocéntrico, en el lexicón de los negocios, nace con el paso del tiempo, en una nueva era donde: negocio debe ser sinónimo de humanidad.

En un anterior texto, ya he mencionado el concepto y significado de BLEASURE y cómo en esta nueva normalidad nos estamos moviendo de otra forma, muchos eligiendo caminar descalzos en reconexión con el origen del todo, conectados a nuestro propósito como seres humanos, empresarios, creadores y conectores para generar modelos de prosperidad compartida y eliminar modelos obsoletos centrados en el puro individualismo. 

¿Es posible replicar este movimiento en una nueva forma de hacer negocios?

“Homo sum, humani nihil a me alienum puto” – “Soy un hombre, todo lo humano no me es ajeno” – afirmaba Terencio en su ópera Heautontimorumenos (165 a.c.).

Para entender la profundidad de sus palabras hay que recordar su historia: Terencio era lo que hoy llamaríamos un miembro de una minoría, sus papás unos refugiados prófugos de guerra; de origen bereber, Terencio nació como esclavo romano y tomó su nombre de su “patrón”, el senador Terencio Lucano, en cuya casa, privado de su libertad, sirvió como esclavo. Terencio fue liberado gracias a su talento y a sus extraordinarias cualidades como comunicador, convirtiéndose en un gran comediógrafo latino, el más elevado después de Plauto, autor de seis comedias en verso consideradas durante mucho tiempo como modelo del latín más puro. 

¿Quién dijo que los comediantes no pueden ser libres? 

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La obra de Terencio Heautontimorumenos significa el enemigo de sí mismo, y nos recuerda que la falta de auto-respeto como seres humanos provoca falta de humanidad en cada entorno y, sobre todo, en el terreno de los negocios.

¿Qué significa humanizar a los negocios?

Para mí significa muchas cosas pero aquí me limitaré a definirlo brevemente: menos micromanagement y mayor confianza; menos culturas tóxicas y mayor cultura incluyente, menos ego y mayor tolerancia.

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Significa llevar la palabra pluralidad a las mesas de negocios, donde estamos todavía demasiado saturados de decisiones que hablan todas “al singular” y muchas veces al “masculino singular” y en donde nos gustaría escuchar más “neutral”.

¿Cómo nacen hoy las grandes empresas, aquellas destinadas a cambiar el futuro de las industrias y de la humanidad?

Florecen alrededor de mesas redondas y de procesos democráticos donde las ideas se transmutan de manera rápida, en grandes planes ejecutados con decisión y dedicación por humanos compartiendo con pasión una misma misión.

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La nueva era de los negocios se erige como antítesis del fordismo, de la “producción en serie y a cadena”, opuesta a la “militarización“ de las naciones y en plena ultra-digitalización de los negocios; aquí y ahora los humanworkers se niegan a trabajar en serie, todos iguales, sumisos a decisiones autoritarias y oligárquicas y los líderes se transforman en creadores de comunidades. Porque en los últimos años de la nueva normalidad muchos trabajadores se han descubierto primeramente como humanos, adquiriendo conciencia acerca de cuáles son los valores de empresa en los cuales se quieren sentir identificados, así como pasa con los ciudadanos en las  nuevas sociedades sin confines.

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Entre los tomadores de decisiones —privilegiados en nuestra capacidad de poder elegir aquello que nos gusta— se abre así otro camino que reivindica el derecho de ser humanos antes que CEOs, managers, directores, trabajadores. Las grandes corporaciones se hacen pequeñas si sus mejores trabajadores se van en éxodo, así como los grandes imperios lucen fracasados comparados con los esfuerzos mastodónticos de jóvenes estados dignos. 

Y ocurrió la epifanía

Por fin entendemos que estar sentados físicamente del otro lado de la mesa no significa necesariamente que nos estemos entendiendo. En la cabeza vuelan las imágenes que han dado la vuelta al mundo del encuentro-desencuentro del Presidente Macron con Vladimir Putin.

¿Alguien me presta un human-decoder

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Es la revolución silente del nuevo mundo del trabajo: las paredes de una oficina ya son demasiado estrechas para los “negocios expandidos”; y ahora que hemos finalmente redescubierto qué significa ser todos humanos, los confines geográficos ya no son obstáculo para que hablemos el mismo idioma. Sucede que las plataformas tecnológicas que ayer nos parecían alienantes, hoy nos acercan más que nunca; instrumentos de la nueva humanidad dan cara y voz a nuestros colegas en otra zona horaria o lugar de conflicto, mientras que nuestros papás son capaces de darnos esperanza, aún en una cama de hospital.

Para los negocios humanocéntricos no importan origen, raza, edad, sexo (pues esto ya parece arcaico, ¿verdad?, los líderes humanocéntricos saben como ser humanos en todas sus direcciones, yendo más allá del propio centro, abriendo el círculo para dejar espacio sin resentimiento, permitiendo el crecimiento con y para el otro, respetando su derecho de existir y prosperar. 

¿Algún humanocéntrico llegó hasta el final de estas líneas?

Elisabetta Lampedecchia es experta en Estrategia y Diplomacia Pública con Maestría en Relaciones Internacionales y Diplomacia, otorgada por la Universidad Alma Mater Studiorum, Bologna (Forlì) y double degree de la Universidad San Diego, California (UCSD).

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