Enerlink fue fundada en 2017. En ese entonces, la electromovilidad comenzaba a masificarse y, con ello, surgió la idea de desarrollar una tecnología que permitiera gestionar, monitorear y comunicar los cargadores eléctricos. La compañía ha levantado US$8 millones y ahora va por Brasil.
En todo el mundo se cargan miles de vehículos eléctricos por segundo, una industria que no deja de crecer. Solo en Chile, la semana pasada se realizó una descarga de 2.000 vehículos de origen chino destinados a este segmento. Mientras, las marcas lanzan nuevos modelos y las empresas migran sus cadenas logísticas hacia esta fuente de energía. Y es precisamente en ese campo donde, en 2017, puso sus ojos la empresa chilena Enerlink.
De acuerdo con datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE), la venta mundial de autos eléctricos representará el 30% del mercado en 2026, y alcanzará los 23 millones de unidades comercializadas.
El cortocircuito
Enerlink fue fundada en 2017 por Sebastián Luque, José Ignacio Dusaillant y Alberto Cárdenas. En ese entonces, la electromovilidad comenzaba a masificarse y, con ello, surgió la idea de desarrollar una tecnología que permitiera gestionar, monitorear y comunicar los cargadores eléctricos mediante un software que entregara información en tiempo real.
Partieron con el modelo típico de startup: postulando a fondos públicos y buscando interés en el sector privado, demostrando que la plataforma tendría un crecimiento natural de la mano del mercado.
Su tecnología permite, entre otras funciones, administrar estaciones de carga eléctrica, distribuir la potencia disponible entre distintos vehículos, programar horarios de abastecimiento, monitorear consumos y operar redes de carga pública o privada.
“A diferencia de una empresa que solamente vende cargadores, Enerlink busca controlar tecnológicamente todo el proceso: desde el diseño y la instalación de la infraestructura hasta su operación y gestión mediante software”, explica Sebastián Luque, uno de sus fundadores, a Forbes Chile.
La validación internacional
Casi una década después de la idea inicial, Enerlink opera en Chile, Colombia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Costa Rica y Santa Lucía. Luque explica que los datos indican que tanto los ingresos como los puntos de carga que monitorean, así como la cantidad de energía que el mercado inyecta a sus vehículos, prácticamente se duplican año a año.
Se trata de una solución que permite operar en dos negocios. El primero es el monitoreo, la gestión y la planificación que realizan con su software las grandes empresas que tienen flotas de vehículos eléctricos.
Entre sus clientes se encuentran compañías como Walmart, Mercado Libre, Cencosud y Enex en Chile, además de PepsiCo, City Energy y Metrobús en México. En 2025, sus plataformas procesaron más de 2 millones de transacciones de carga, lo que refleja el salto desde los proyectos piloto hacia operaciones de electromovilidad de mayor escala.
La segunda arista del negocio es la gestión de carga para personas naturales.
“En México, por ejemplo, comienzan a surgir negocios particulares de electrolineras, y a medida que crece el parque automotriz, eso también irá en aumento. Al ser negocios donde la autonomía de los usuarios es clave, también deben estar conectados a un sistema”, explica Luque.
En carga pública a nivel local, Enerlink compite con actores de gran tamaño, entre ellos Copec, que a través de Copec Voltex tiene una fuerte posición como operador de infraestructura pública chilena y se apoya en la red física de estaciones de servicio.
Apuesta de inversores
Actualmente Enerlink cuenta con más de 3.400 puntos de carga y 180 clientes en el segmento empresas, y su desarrollo ha despertado el interés de inversionistas. En enero cerraron una ronda de financiamiento por US$3,1 millones, destinada a apoyar su expansión regional y robustecer sus operaciones.
Fue coliderada por Kayyak Ventures y el fondo mexicano Dalus Capital, y contó con la participación de Inder, el family office del empresario José Luis del Río, accionista de Falabella y quien ha participado en el sector automotriz a través de Derco.
Aunque el cofundador de la empresa prefiere mantener algunas cifras en reserva, explica que la meta es alcanzar la rentabilidad de acá al mediano plazo. Mientras eso ocurre, el crecimiento ha sido exponencial.
“El beneficio del financiamiento es que naturalmente te va acercando más a la rentabilidad. Tenemos la visión de alcanzarla a principios de 2028, lo que obviamente puede cambiar en la medida que decidamos aplicar un plan de crecimiento más agresivo”, relata.
En total, Enerlink ha levantado US$8 millones.
“Los inversores creen en la tesis; están dispuestos a apostar porque la adopción masiva de la electromovilidad es inevitable. Eso es clave para que nuestra apuesta se materialice. Por otro lado, obviamente también creen que somos el equipo correcto, con la idea y el producto correctos”, añade, precisando que no ha habido presiones por buscar una salida (exit).

Destino Brasil
Con cerca de 13 GWh al mes en carga (50% más que en igual período de 2025), el objetivo de la firma es profundizar su presencia en los países donde ya opera y avanzar hacia mercados de mayor tamaño, particularmente Brasil, que se ha transformado en uno de los principales mercados regionales para vehículos eléctricos.
A medida que aumenta el tamaño de las flotas, instalar cargadores deja de ser suficiente. Si decenas o cientos de vehículos llegan a una instalación y comienzan a cargar simultáneamente, pueden generar una demanda eléctrica muy superior a la capacidad contratada del recinto. La respuesta pasa, cada vez más, por sistemas inteligentes de gestión de carga que distribuyen la energía disponible entre los vehículos según prioridades, horarios y necesidades operacionales.
Enerlink también comenzó a incorporar sistemas de almacenamiento mediante baterías —BESS— en sus estaciones de carga. Estos permiten acumular energía en períodos de menor demanda y utilizarla posteriormente para entregar altas potencias sin exigir esa misma potencia de forma instantánea a la red. La compañía inauguró recientemente su segunda estación de carga ultrarrápida en Chile equipada con este tipo de tecnología. Esto abre, además, un mercado que va más allá del vehículo eléctrico: la convergencia entre electromovilidad, almacenamiento energético y software.
“La cantidad de datos que estamos manejando hoy en día es gigantesca, y todavía es escaso el valor que le estamos sacando. Con el tipo de información que manejamos —unas 10.000 transacciones de carga al mes— podemos pensar también en nuevas verticales”, concluye Luque.
