Las cápsulas de café dejaron de ser solo una solución rápida. Hoy son la puerta de entrada de un consumidor cada vez más conocedor, que ahora busca una experiencia.
Durante décadas, el café en Chile cupo en una cucharadita: soluble, rápido y sin demasiado tiempo para detalles. Hoy cabe en una cápsula que se elige por origen, intensidad y notas de cata. Y, si bien el país sigue liderando el consumo de café instantáneo —con una penetración del 66%—, el paladar local está claramente subiendo de escala: el café en grano ya alcanza un 28% y es el segmento que más crece, según un reciente estudio de Corpa Market Intelligence.
El mismo informe indica que el 77% de los chilenos toma café al menos una vez por semana, con un promedio de 4,8 días y dos tazas diarias.
El estudio también reseña que los consumidores distinguen cada vez más atributos del café como el sabor y el cuerpo, con más del 40% de valoración. En ese escenario, “la cápsula cumplió un rol: sacó a muchos chilenos del café soluble y les mostró que existía algo mejor”, afirma María José Gaete, gerente general de Juan Valdez Chile.
En Chile el consumo de café se disparó y mueve más de 300 millones de dólares al año —creció más de 175% entre 2011 y 2018— y hoy los segmentos gourmet y de grano son los que más crecen, a tasas cercanas al 10% anual, indica Gaete. “Eso no es una moda de formato, es un consumidor subiendo de escala. Lo que viene ahora es la premiumización de cada una de esas tazas”, dice la ejecutiva. En Juan Valdez el café en grano es la categoría de mayor crecimiento.
El tamaño del mercado mundial de cápsulas de café en 2025 era de 43,71 mil millones de dólares, según Fortune Business Insights. La proyección de crecimiento para 2026 es de 46,42 mil millones de dólares y llegaría a 75,16 mil millones de dólares en 2034. Las oportunidades de expansión son enormes.
“El chileno no compra café por cafeína. Compra sabor, aroma y un ritual cotidiano de placer. El consumidor que entró por conveniencia hoy pregunta por origen, tostión y método. La cápsula es la puerta de entrada al café premium; el destino es el grano recién molido”, resalta Gaete.
NO ES UNA TAZA, ES LA EXPERIENCIA
Hay tres tendencias que están marcando el consumo del café en Chile y en el mundo. Así lo resalta Paula Bascuñán, marketing manager de Nespresso Chile. La primera es una creciente valorización del café como una experiencia y no solo como una bebida funcional: “Las personas quieren disfrutar, explorar y aprender más sobre lo que están tomando”, enfatiza.
La segunda es el auge de las cafeterías de especialidad, que ha contribuido a desarrollar una cultura cafetera “mucho más sofisticada”, con interés por conocer el origen, perfil aromático, intensidad o método de preparación.
Y la tercera es una clara tendencia hacia la premiumización del consumo. “Vemos que las personas están dispuestas a invertir en productos de mayor calidad para disfrutar en casa, experiencias que antes asociaban únicamente a una cafetería”, subraya. En ese contexto, considera que las cápsulas de café han logrado responder muy bien a las nuevas expectativas del consumidor, porque combinan calidad y experiencia, con una amplia variedad de perfiles de sabor y facilidad de preparación en cualquier momento del día.
En este punto coincide Gaete de Juan Valdez: “Es el cambio más profundo. Hace cinco años la conversación era ‘fuerte o suave’; hoy los clientes preguntan por método, origen y notas de cata, y el barista pasó de ser un operador a una figura aspiracional. Hoy hay chilenos que siguen a baristas como antes se seguía a sommeliers. El chileno no solo elige qué café tomar, elige dónde vivirlo. La experiencia es parte del producto”.

PROCESO GRANO A GRANO
El café de Nespresso, al igual que el de Juan Valdez, proviene de algunas de las regiones cafetaleras más reconocidas del mundo, ubicadas dentro del llamado Cinturón del Café —entre las que resaltan Brasil y Colombia—. Una vez cosechado, el café pasa por un riguroso proceso de selección y por más de 70 controles de calidad a lo largo de toda la cadena de valor. “Nuestros expertos en café trabajan cuidadosamente las etapas de mezcla, tueste y molienda para revelar el máximo potencial aromático de cada grano y desarrollar los perfiles sensoriales característicos de cada variedad”, detalla Bascuñán.
Posteriormente, el café se encapsula en aluminio, un material que protege los aromas y la frescura del café por más tiempo, permitiendo que la experiencia en la taza sea la misma diseñada por los especialistas. Además, resaltan el aluminio como un material reciclable.
En Nespresso trabajan con variedades que van desde cafés más intensos y con cuerpo hasta opciones más suaves, afrutadas o aromáticas, además de distintos tamaños de taza para diferentes momentos de consumo.
“Lo que hemos observado es que los consumidores están cada vez más abiertos a explorar y descubrir nuevas experiencias. Así como ocurre en el mundo del vino, las personas ya no buscan necesariamente un solo favorito, sino que disfrutan alternando entre distintas variedades según lo que les provoca en ese momento”, agrega.
MENOS VOLUMEN, MAYOR CALIDAD
En Marley Coffee, fundado por Rohan Marley, han vivido el caso contrario. En Chile han visto una disminución en el volumen de sus cápsulas, aunque el valor de las ventas se ha mantenido relativamente estable gracias a un mayor precio promedio. “Esto refleja un consumidor más selectivo, que compra menos, pero está dispuesto a pagar más por productos que percibe como de mayor calidad o valor agregado”, dicen desde la compañía a Forbes Chile.
“En nuestro caso trabajamos con dos orígenes de producción: Italia y Polonia. El café se selecciona según el perfil sensorial que buscamos y luego se tuesta, muele y encapsula bajo condiciones que preservan su frescura y aroma. Buscamos que la experiencia de una taza Marley Coffee se mantenga en todos los formatos, por lo que nuestras cápsulas compatibles con Nespresso replican los perfiles de sabor de nuestros cafés en grano y molidos. Además, nuestras cápsulas son compostables, respondiendo a una creciente demanda por alternativas más sostenibles”, especifican.
Los sabores que más buscan los consumidores en Marley son Vainilla, Caramel y Chai Latte. El café descafeinado también ha mostrado un crecimiento cercano al 40% respecto al año anterior, detallan, lo que refleja una mayor búsqueda de alternativas para distintos momentos de consumo.
Sea en aluminio o en formato compostable, con notas frutales o un toque de vainilla, las cápsulas ya se instalaron como la dosis justa entre la conveniencia de todos los días y el ritual.
