Con sus más de 45 años en el rubro inmobiliario, Óscar Lería Chateau prepara su retiro con Maratué: un proyecto de US$2.000 millones en Quirilluca, Puchuncaví, que su hija Claudia y el resto de sus cinco hijos ya proyectan como un legado familiar.
Es un proyecto familiar y así querían que se quedara. Fue un acuerdo entre el empresario Óscar Lería Chateau y sus cinco hijos. Un inmenso terreno de 1.015 hectáreas en la comuna de Puchuncaví que adquirieron hace más de una década y que inicia por la costa en los acantilados de Quirilluca, una belleza natural que alberga un sinfín de biodiversidad y vista al Océano Pacífico.
En ese inmenso terreno se emplazará el proyecto Maratué. El nombre une las palabras mar y Aitúe que en mapudungún significa “lugar de hogar”. Poco más de 14 mil unidades que los inversores tras el proyecto aseguran constituirán un nuevo ecosistema que albergará 70% de primeras viviendas, pensando en los habitantes que deben dejar la zona sin una oferta inmobiliaria que los acoja.
De Aconcagua a Maratué…y a Pozuelo
Óscar Lería Chateau es el empresario tras un grupo familiar que tiene inversiones en diversas áreas. Fundador de Maratué, esta es quizá su última gran cruzada antes de jubilarse, lo que espera concretar de aquí a tres años. Y es que hace más de cuatro décadas que inició su trayectoria en esta industria.
En 1978 fundó la Constructora Aconcagua y, tras vender su participación en 1994, levantó proyectos por más de 1,5 millones de metros cuadrados. Hoy su residencia y la de su esposa Paola Luksic, hija de Iris Fontbona e integrante de uno de los clanes empresariales más importantes del país, está en España, donde en el año 2014 cofundó OSIM, la inmobiliaria que ha invertido en Europa más de 300 millones de euros.
En España, junto a Paola Luksic, Lería Chateau ha apostado por ser uno de los principales desarrolladores inmobiliarios en Pozuelo de Alarcón, donde aterrizaron en 2018 tras adquirir un terreno a la Caixa por medio del family office Wild Sur.
Pero Lería seguía con los ojos puestos en Chile. Ello pese a lo complejo de la aprobación ambiental del proyecto en Puchuncaví. Intervenciones de grupos ambientalistas tuvieron en espera el visto bueno de la iniciativa, que se comenzó a gestionar en el año 2017. Finalmente, en abril pasado consiguió luz verde y Lería, quien conversó junto a su hija Claudia con Forbes Chile, dio inicio oficial a Maratué.
Norman Foster y las mirada social
En su trayectoria en Aconcagua, Lería trabajó en el desarrollo para sectores medios y bajos. Por eso el desafío, asegura en esta conversación, no era hacer un proyecto de lujo en la costa, sino crear una ciudadela donde el 70% de las construcciones están pensadas en primera vivienda. 2.100 de ellas serán subsidiadas y se podrán adherir a los programas del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

El proyecto contempla una inversión a 45 años en torno a los US$ 2.000 millones y, por ahora, los Lería no han querido que ingresen socios externos. Lo anterior, dice su hija Claudia, es porque no querían que se les impusieran condiciones, considerando que había un acuerdo familiar en el estándar que querían desarrollar.
Reclutaron a la oficina internacional de arquitectos de Norman Foster, Foster + Partners, y a nivel local a BL Arquitectos y Allard + Partners. La oficina internacional ha redefinido el skyline global: el Gherkin en Londres (2004), pionero en sostenibilidad y estética diagrid; la Cúpula del Reichstag en Berlín, ícono de transparencia democrática y eficiencia energética; y el Viaducto de Millau en Francia, el puente más alto del mundo, superando a la Torre Eiffel. Tres décadas de proyectos que combinan innovación técnica con impacto cultural, consolidando a Foster + Partners como referente de la arquitectura contemporánea.
El arquitecto y socio de Foster + Partners, Juan Frigerio, detalla a Forbes Chile que la propuesta desarrollada para Maratué contempla más de 600 hectáreas sin edificaciones. Es decir, un 50% del proyecto está destinado a áreas verdes y 125 hectáreas para una zona de conservación de los atributos ambientales, como el bosque del belloto y las zonas de nidificación de las aves marinas llamadas piqueros.
“En ese contexto, el elemento estructurante que diseñamos es un corredor bioambiental que unifica el territorio desde Puchuncaví al Pacífico e incluye un puente verde sobre el bypass, permitiendo el cruce de la fauna y de las personas, ya sean peatones o en bicicleta (…). Creemos firmemente que Maratué será un referente a nivel internacional y modelo a seguir sobre cómo es posible planificar el desarrollo urbano en armonía con el paisaje, adoptando la sustentabilidad en un sentido amplio como pilar central del proyecto”, señala el arquitecto.
Oscar Lería agrega que “Chile en los últimos 20 años cada vez ha hecho que las nuevas generaciones sean más sostenibles, más preocupadas por el medio ambiente, más preocupadas por las áreas verdes. Tengo a mi hija Camila, que está muy metida en el tema de la naturaleza, te da unas miradas que son muy enriquecedoras. Entonces, el hecho de tener una familia numerosa como tengo yo, 5 hijos, 10 nietos, que van a ser 14, he tenido la oportunidad de tener un feedbackmuy directo. Tengo mi propio focus group y eso ha enriquecido mucho, mucho, el proyecto y obviamente que me ha hecho a mí ir cambiando también”.

Mirada comunitaria
Puchuncaví ha crecido más de 17% en los últimos años, y el desarrollo busca ordenar ese desarrollo natural de la zona. La familia lleva dos años de trabajo directo con 400 familias agrupadas en cuatro comités de vivienda y asegura que el proyecto representa una nueva oportunidad de desarrollo para la zona, que da continuidad al borde costero desde Concón. El sector también experimenta los desafíos de frenar los loteos irregulares.
“Lo que vi es que, al realizar Maratué y abrir una brecha, una manera diferente de hacer las cosas, podemos empezar a hablar de zonas de oportunidades. Yo creo que Maratué se puede convertir en un proyecto que va a marcar una pauta en cómo combinar, cómo el hecho de desarrollar es para conservar”, dice el empresario.
Claudia añade que, para las familias que han trabajado activamente en la escucha del proyecto, “Maratué es una oportunidad de proyectar su futuro ahí, de seguir viviendo ahí, de que sus hijos, nietos vivan ahí y de tener un hogar digno en el lugar donde ellos nacieron y no tener que irse a la periferia”.
Unas 50 hectáreas del proyecto serán traspasadas al municipio para desarrollo comunal, y otras 125 hectáreas destinadas a la protección ambiental de bosque esclerófilo y hábitats de fauna local. Además de dos humedales urbanos declarados oficialmente por la autoridad.
“Ellos han podido, por ejemplo, decirnos: mira, la verdad es que a mí tener un huerto comunitario no es lo que me mueve. Yo quiero espacios de plazas para los niños. Quiero tener un lugar donde hacer un quincho. Ellos han podido hacer un ranking de todo lo que quieren que tengan sus proyectos. Y ese tipo de cosas se logra trabajando, años de trabajo”, asegura Claudia.
Una de las residentes de la zona, Amay Villarroel, presidenta del Comité de Viviendas Alto Ventanas, asegura a Forbes Chile que “con este proyecto, aparte de generar empleos, hay muchos niños que estudian en la comuna o afuera y luego deben buscar trabajo lejos. Que esto pase para estas generaciones es lo mejor que puede existir, ya que los jóvenes no tendrán que moverse de acá ni arriesgarse yendo a Viña u otras partes a trabajar; el trabajo estará netamente aquí”.
Directorio y legado
El empresario, que vive en España, viaja a Chile al menos una vez al mes, y esta última visita tenía un carácter especial. Luego de sortear la valla de permisos en Chile viene la etapa de ejecución, por eso se acaba de conformar el directorio de la empresa. “No lo hicimos antes precisamente porque queríamos conservar ese carácter familiar”, dice el inversionista.
Su hija Claudia explica a Forbes Chile que quisieron conformar un directorio que combinara distintas miradas. Y aunque a su padre le cuesta hablar de legado, asegura que ella lo ve como un aporte al desarrollo urbano del país.

La reciente constitución de un directorio, con la incorporación del hermano menor de Claudia, Óscar Lería Luksic —ingeniero civil mecánico con foco en sostenibilidad—, evidencia una transición generacional deliberada, donde el desafío declarado no es simplemente ejecutar un proyecto exitoso, sino sostener una visión de largo plazo a través de las siguientes generaciones de la familia.
“La experiencia de la familia es importante, pero también creemos que proyectos de esta escala se enriquecen incorporando directores independientes con trayectorias complementarias. Cristián Alliende aporta una mirada muy sólida en materia de desarrollo inmobiliario y ejecución de proyectos complejos. Tiene una gran capacidad para analizar los desafíos desde una perspectiva estratégica y de largo plazo, algo muy valioso para un proyecto que se desarrollará durante varias décadas”, dice.
La empresaria añade que se suma Pablo Portales, quien aporta una combinación muy valiosa de experiencia ejecutiva y una profunda comprensión del sector inmobiliario. “Ha liderado empresas, conoce de primera fuente los desafíos de desarrollar ciudad y, además, desde la Cámara Chilena de la Construcción ha impulsado una mirada donde la sostenibilidad, la calidad urbana y el aporte social son parte del desarrollo. Esa experiencia es un gran complemento para la visión de largo plazo que queremos mantener en Maratué”, concluye.
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