90 minutos de Temuco está la Reserva Nacional Malalcahuello. En las imponentes faldas del volcán Lonquimay se abre paso el Corralco Mountain & Ski Resort. Ahí tiene lugar una de las temporadas de nieve más extensas del hemisferio sur.
Entre las comunas de Curacautín y Lonquimay se levanta, a 2.865 metros sobre el nivel del mar, un espectáculo geográfico único: el volcán Lonquimay. Su nombre significa “cabeza tupida” en mapudungún. En época estival, los más preparados pueden subir los 9 kilómetros que llevan a su cumbre y, luego de 5 a 7 horas de ascenso, observar desde allí hasta otros diez volcanes: el Llaima, el Villarrica, el Tolhuaca y el Copahue, algunos de ellos.
En la base donde se inicia el recorrido se ubica, desde el año 2013, el hotel de montaña y centro de esquí Corralco, que gana fama en medio de la esquiva temporada de nieve de la zona centro del país. En plena Reserva Nacional Malalcahuello se encuentra el Corralco Mountain & Ski Resort, un refugio que reúne a esquiadores, deportistas de elite y turistas de lujo.
Son unas 1.800 hectáreas de dominio esquiable, con 32 pistas y la temporada de nieve más extensa de todo Chile. En esas canchas, además de turistas, 86 equipos profesionales de países de todo el mundo se prepararon el año pasado para sus competencias, al igual que la campeona olímpica Lindsey Vonn, que eligió el centro para su concentración deportiva.

La belleza única de sus laderas, copadas de abundante nieve los meses de invierno e incluso parte de la primavera, se fue formando desde el año 1887 y luego en 1933 y 1988, cuando se registraron las erupciones que, en medio del fuego, fueron tallando su geografía.
El recinto está sacado de un relato de Narnia. Un paisaje blanco tiza adornado por bosques de araucarias milenarias, al que se llega no sin antes pasar por Curacautín, el último enlace urbano para adentrarse en la naturaleza y que vive del turismo que cada invierno despierta con las nevadas.
El refugio de “el gringo”
Hace un par de semanas, en el Mall Sport de Santiago, amigos, cercanos y conocidos de Corralco se reunieron para recaudar fondos para la fundación del mismo nombre, la que persigue que más niños accedan a la montaña y aprendan a esquiar. Uno de los anfitriones del evento era James Ackerson, el gerente general de Corralco, que más que un ejecutivo es todo un personaje.
Ackerson nació en Connecticut y esquía desde los 5 años. A los 17 se fue a vivir a un centro de esquí llamado Sugar Valley, en Vermont, donde había una de las mejores escuelas del este de Estados Unidos. El entonces director de ese centro, Sigi Grottendorfer, también fue director de la escuela de esquí de Portillo. Por eso la idea de Ackerson era que su paso por Vermont lo ayudara a conseguir un cupo como profesor en el hemisferio sur. Y lo consiguió.
Se casó con una chilena, y si bien primero compartió su vida profesional entre Estados Unidos y Chile, su carrera se desarrolló y asentó aquí. Fue profesor en La Parva y gerente comercial de Portillo y de Valle Nevado. Trabajó en el proyecto The Cliffs Preserve en la Patagonia y en el año 2014 aterrizó en Corralco. Se enamoró del proyecto y el destino. Desde entonces su vida transcurre entre Santiago y el sur de Chile.
Paisaje milenario
Bautizado como La Araucanía Andina, Corralco integra un paisaje de alta montaña con abundante nieve. Jimmy, como lo llama su entorno cercano, asegura que uno de los beneficios es que lo reciente de la construcción del centro permitió pensar en una ubicación privilegiada para sus pistas, considerando las laderas de entrada de los frentes climáticos. El promedio de acumulación de nieve desde que abrió Corralco es de 7 metros por temporada.
“La competencia solo existe cuando la oferta excede la demanda. Hoy en día existe suficiente demanda para que todos puedan crecer. Dicho eso, nosotros competimos combinando la pasión de un equipo extraordinario con un entorno único en Chile, en un volcán que acumula nieve como pocos lugares en el país. Es una receta para el éxito”, dice Ackerson a Forbes Chile.
Lo único del destino también lo compone el entorno del centro de esquí. Los más aventureros pueden crear una completa ruta de senderismo, observación de fauna nativa y experiencia outdoor.
Las opciones no se agotan. La aventura puede sumar una visita al Parque Nacional Conguillío, cicletadas por la ruta Manzanar-Malalcahuello, construida sobre antiguas vías de tren, o una visita guiada a la Laguna Negra en las faldas del volcán Llaima. También hay termas, el salto La Princesa, el salto El Indio y el Parque Nacional Tolhuaca.
El millón de visitas
El Servicio Nacional de Turismo de Chile proyectó que, en toda la temporada de nieve, se podrían recibir entre 780 mil y 1 millón de turistas que buscan destinos de montaña. El plus de Corralco en este contexto es que su apertura con nieve de profundidad es más extensa que los centros al norte de la Araucanía, lo que atrae nuevos visitantes.
“Sin duda hay más brasileños cotizando cómo ajustar sus planes para llegar a Corralco, dada la situación de la zona central en estas semanas. El desafío es dónde alojarlos, dada la alta demanda que hay en julio en general”, dice Jimmy Ackerson.
El ejecutivo reconoce que es difícil ajustar el calendario escolar del hemisferio sur para que las vacaciones se concentren de agosto en adelante, pero está convencido de que “los niños aprenden más en una semana en la montaña que en un mes en el colegio”.
Guillermo Vergara, gerente comercial del centro, añade a Forbes Chile que hay un cambio en el perfil de los públicos. Cada vez más esquiadores de la zona central deciden “arrancarse un poco de esta vorágine de los centros de esquí de Santiago”.
Los visitantes llegan desde Curacautín y Malalcahuello, donde hay unas 5.000 camas disponibles. También llegan vecinos de zonas con radios de viaje terrestre de menos de cuatro horas: esquiadores de Valdivia, Los Ángeles, Temuco, Concepción y Chillán disfrutan sus canchas.
“Hay argentinos, que están descubriendo esta joya desde 2025, cuando no tuvieron buena temporada de nieve, y que además hacen el cálculo de que acá obtienen buenos precios. Y en agosto tenemos toda la masa de esquiadores que vienen desde Estados Unidos y Europa preparándose para diferentes competencias”, añade Vergara.
En la temporada pasada, representantes olímpicos de 27 países aprovecharon para prepararse en las pistas altas, que reciben hasta 8 metros de nieve. “Incluso hay visitantes que, cuando baja el flujo, se vienen tres semanas o un mes a hacer teletrabajo acá y esquiar”, comenta.
El Corralco Resort de Montaña tiene 54 habitaciones, gimnasio, club de niños, spa, piscina temperada y una oferta desde paquetes de alojamiento a todo incluido. Suena a un paquete estándar de lujo, pero la vista hacia las faldas nevadas del volcán Lonquimay dibuja un paisaje de impacto superior.
Los espacios interiores del hotel permiten que los públicos se mezclen. Familias con niños, esquiadores, parejas. Todos se dan cita en torno a las chimeneas que calefaccionan las tardes en espacios rodeados de muebles en madera nativa o, cuando el clima lo permite, comparten en torno a la fogata que se organiza con vista directa al macizo.
La oferta gastronómica se basa en comida de montaña y sabores locales. Cocina de autor y platos internacionales, destacando ingredientes locales como piñones y frutos silvestres. En el bar puedes probar tragos típicos, como el Corralco Sour preparado con piñones, que es un imperdible.
Plan de inversiones
Para estar al nivel de los mejores centros de América Latina, la empresa realiza varias inversiones. Entre ellas, la instalación de una silla cuádruple desembragable de alta velocidad, de la que solamente existen dos en Chile: una la tiene Valle Nevado y la otra, Corralco. Este sistema permite acelerar los ascensos de los esquiadores de manera significativa.
“Mucha gente tiende a percibir que centros del sur son pequeños, con pocas pistas, y la verdad es que cuando llegan acá se encuentran con una infraestructura de primer nivel, tanto en el hotel como en el centro de esquí. El entorno es privilegiado y con inversiones propias de estaciones invernales de talla mundial”, explica Vergara.
Dentro de los proyectos, además, movieron de la zona baja al nivel medio un andarivel de arrastre llamado Coloradito, lo que permite que la zona de aprendizaje esté en una cota intermedia, a partir de la base del sector 1.600. Las modificaciones no solo permitirán mejorar la conectividad, sino que también habilitarán dos nuevas pistas para principiantes, ampliando la superficie esquiable.
También esta temporada se expandió el sector de servicios “Oasis”, donde los visitantes podrán disfrutar de una nueva carpa, nuevos baños y nuevos food trucks. Además, en el espacio bautizado como “Zorro con Botas” se amplió la zona de terraza con más comodidades para los turistas y un nuevo rent ski en el Hotel Corralco.
Se suma un plan de ingeniería invernal, que contempla el fortalecimiento de barreras de viento en puntos estratégicos, con el objetivo de maximizar el uso de nieve natural y asegurar una temporada aún más extensa y de mejor calidad.
En total, las inversiones de Corralco en los últimos tres años son de unos US$3.000 millones, que incluyen los nuevos andariveles, pisanieves, y la nueva zona de alimentación principalmente.
Las tasas de crecimiento de recepción de esquiadores de Corralco están en torno al 20% año sobre año. Con 32 pistas, 54 habitaciones y una fracción menor de las 1.774 hectáreas de dominio de la concesión en explotación, la temporada de nieve promete ser tan eterna como histórica.
RECUADRO
Un negocio que sube de temperatura
El gran upgrade de Corralco ocurrió en 2013, cuando un grupo de empresarios decidió ir por la concesión del espacio e inaugurar un hotel que complementara la oferta deportiva y recreacional de la zona. Los empresarios impulsores fueron Juan Manuel Casanueva (ligado a GTD), Enrique Bascur, Eduardo Antunovic, Claudio Engel y Marcelo Brito.
La inversión para el recinto, que hoy queda a escasos kilómetros de las primeras pistas, fue del orden de US$ 25 millones. Aterrizaban en un negocio donde importantes capitales locales ya tenían presencia: León Vial en La Parva, la familia Leatherbee en El Colorado y los Senerman en Valle Nevado, entre otros.
Hoy el escenario chileno de los negocios de la nieve es diametralmente diferente. El grupo estadounidense MCP apuesta por quedarse con las operaciones de los centros de esquí cercanos a Santiago: La Parva, El Colorado y Valle Nevado, consolidando un imperio blanco en torno a la capital del país. Mientras que en las regiones del sur persiste una competencia que gana terreno, sobre todo en medio de los efectos del cambio climático en la zona central.
