El sistema de Webdox supervisa la vida útil de un contrato desde su creación hasta los controles posteriores. Documentos que pueden tener hasta 700 páginas y cientos de hitos. La empresa generó interés de empresas grandes. Tiene 800 clientes en la región, distribuidos en 13 países, y oficinas en Chile, México, Brasil, Colombia y Perú.
José Manuel Jiménez no tenía 30 años cuando, antes de titularse de abogado y con la idea de emprender, se le ocurrió mezclar la tecnología y el derecho. La idea es simple cuando se escucha a viva voz, aunque es la punta del iceberg de un problema que atañe a todas las empresas: la gestión de miles de documentos.
Y si en el pasado los papeles se almacenaban en ficheros, hoy es la nube la que recibe cientos de miles de datos. Perderlos no es una opción, y por eso Jiménez creó un software que permite gestionar los contratos que una empresa tiene, tanto propios como con terceros. Una cláusula que hay que revisar, un plazo, un incumplimiento, una compensación: todo queda registrado en estos documentos y en este SaaS que bautizó hace 13 años como Webdox.
“Me di cuenta de que la accesibilidad a esa información, el entender en qué está un contrato, dónde está, quién lo tiene, o qué obligaciones tienen que cumplir… es algo que en general en la organización existe con poco control, con poca visibilidad”, dice a Forbes Chile.
El rol de la IA
El sistema de Webdox supervisa la vida útil de un contrato desde su creación hasta los controles posteriores. Documentos que pueden tener hasta 700 páginas y cientos de hitos. La empresa generó interés de empresas grandes. Tiene 800 clientes en la región, distribuidos en 13 países, y oficinas en Chile, México, Brasil, Colombia y Perú. Ya han gestionado 30 millones de contratos,
“El crecimiento compuesto de ingresos de los últimos 5 años ha sido del 50%. Y hoy tenemos cerca del 35% de las corporaciones más grandes de Latinoamérica”, detalla Jiménez.
Actualmente, añade el emprendedor, tienen un ARR de US$ 15 millones y esperan cerrar 2026 con ingresos por hasta US$ 17 millones. Los grandes drivers de la empresa vienen de la operación internacional, y se explican, en gran parte, por el aporte de la IA a la gestión del negocio.
“Estamos construyendo la infraestructura contractual agéntica de Latinoamérica”, dice. La tecnología les permite ser más eficientes, aumentar ventas y ser candidatos elegibles frente a la oferta de este tipo de software en el mercado.
“Hay una medida que se usa mucho en el mundo de las empresas tecnológicas, que es el revenue por persona, y en eso hemos crecido como un 60% al año, porque hemos logrado vender mucho más con lo mismo. El foco ha sido que cada individuo de Webdox produzca mucho más, aprovechando la inteligencia artificial”, detalla.
En medio de las preocupaciones recientes sobre el desarrollo de la IA, el fundador de Webdox añade que cuentan con la certificación ISO 42001 sobre uso de IA responsable, pero que se están adelantando a este debate con otras autorregulaciones.
“Estamos siendo pioneros en cumplir con el framework de Singapur. Eso significa cumplir con ese framework que tiene un sistema de control del comportamiento autónomo de los agentes. Hoy uno de los grandes problemas es que los agentes tienen autonomía, pueden tomar decisiones sin permiso. Entonces, ¿cómo logras que un agente tenga un marco de acción establecido para una serie de situaciones? Nosotros nos vamos a encargar de tener ese marco de acción”, detalla.
Visión de futuro
En la idea han confiado varios inversores y fondos que han aportado: la familia Ibáñez Atkinson, por medio de Kayyak Ventures; el ex COO de WeWork Latam, Claudio Hidalgo; ChileGlobal Ventures, de la Fundación Chile; la familia Guilisasti; Alacrity México, y el estudio de abogados Silva, entre otros aportantes.
La empresa ya es rentable hace un par de años, con un margen cercano al 10%. Y si bien en 2024 estuvieron a punto de cerrar un financiamiento con Riverwood Capital, Jiménez asegura que no le apura el ingreso de un socio capitalista al negocio.
“He sido un fan de la eficiencia y de no llenarme de plata que no es necesaria”, asegura el empresario, que dice que quiere que esa eventual inyección de capital se dé en el momento preciso.
Mientras, la meta a 2030 es generar US$ 100 millones de ARR, considerando que unos US$ 60 millones de ellos vendrán de México y Brasil.
