Por ahora el monopolio de los medicamentos más famosos en estas terapias lo tiene el laboratorio danés Novo Nordisk, dueño de Ozempic y Wegovy (semaglutida inyectable), Rybelsus (semaglutida oral) y también Victoza y Saxenda (liraglutida). Le pisa los talones el laboratorio estadounidense Elly Lilly, que es el dueño Mounjaro y Zepbound (tirzepatida, el dual GLP-1/GIP)y Trulicity (dulaglutida).

Las celebridades de Hollywood, pero también personas de a pie. El uso de los medicamentos para bajar de peso se masifica en todo el mundo. Los GLP-1, conocidos con nombres comerciales como Ozempic, Mounjaro y Wegovy.

El GLP es una hormona que se produce naturalmente después de comer, y aun ayuda a controlar el azúcar en sangre y sentirte satisfecho. Las farmacéuticas encontraron en estos medicamentos, hechos en base a semaglutide entre otras formulaciones, la nueva “cura” para la epidemia el siglo XXI: la obesidad, aunque también son utilizados para tratar la diabetes.

Por ahora el monopolio de los medicamentos más famosos en estas terapias lo tiene el laboratorio danés Novo Nordisk, dueño de Ozempic y Wegovy (semaglutida inyectable), Rybelsus (semaglutida oral) y también Victoza y Saxenda (liraglutida). Le pisa los talones el laboratorio estadounidense Elly Lilly, que es el dueño Mounjaro y Zepbound (tirzepatida, el dual GLP-1/GIP) y Trulicity (dulaglutida).

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FOTO: Bain & Company

Consumo local

En Chile el consumo de estos tratamientos, que son de alto costo, se ha masificado. Un estudio al que accedió Forbes de Bain & Company, que consideró a 4.456 consumidores de Argentina, Colombia y Chile, indica que se consolidan como una tendencia entre los chilenos.

El Consumer Pulse 2026 indica que 10% de las personas encuestadas en Chile declara utilizar actualmente o haber utilizado este tipo de fármacos, situándonos en un nivel similar al de Colombia con un 10% y levemente por sobre Argentina, donde la adquisición de este tipo de tratamientos alcanza un 9%. En otros mercados analizados en el informe, la proporción llega al 15% en Estados Unidos, un 12% en México y 11% en Brasil.

A nivel socioeconómico, la adopción de los medicamentos GLP-1 es más alta entre los consumidores de mayores ingresos donde un 15% declara usar o haberlos usado, frente al 10% de las personas de ingresos medios y al 9% que pertenece al tramo de menores ingresos.

Esta brecha se observa con mayor intensidad en Argentina, donde el uso de estos fármacos alcanza el 31% del segmento de altos ingresos, en comparación con un 15% en Chile y un 14% en Colombia. Sin embargo, Bain & Company advierte que el menor número de encuestados pertenecientes a los grupos con mayor poder adquisitivo, puede generar mayores variaciones en estos resultados.

“Los medicamentos GLP-1 están dejando de ser una tendencia circunscrita al sector farmacéutico y comienzan a influir en decisiones cotidianas de consumo. Para las empresas, esto implica comprender a un consumidor cuyas necesidades pueden cambiar durante el tratamiento, desde el tamaño de las porciones y la composición de los alimentos hasta la ropa, el ejercicio y los servicios de bienestar”, explica Marcial Rapela, socio y Office Head de Bain & Company en Chile a Forbes Chile.

Tendencia en crecimiento

De acuerdo con el estudio de Bain, un 19% de los encuestados en Sudamérica que actualmente no utiliza estos medicamentos, sí manifiesta interés en hacerlo en el futuro. Entre los factores que podrían ampliar el consumo, se encuentran una eventual disminución de precios, el desarrollo de tratamientos administrados mediante píldoras en lugar de inyecciones y una mayor disponibilidad de alternativas en el mercado.

También existen diferencias importantes en el acceso a acompañamiento médico. Entre los usuarios de altos ingresos, el 53% declara contar con seguimiento profesional regular, mientras que un 20% señala no haberlo tenido. En el segmento de menores ingresos, solo el 23% mantiene controles regulares y un 38% indica no haber recibido asistencia de un especialista.

“Este crecimiento abre oportunidades, pero también plantea desafíos relevantes. El acompañamiento profesional y el acceso a información confiable son fundamentales, especialmente a medida que estos tratamientos se vuelven más conocidos y alcanzan a nuevos segmentos de la población”, agrega Rapela.

Impacto en la economía de los mercados

Más allá de sus efectos en la salud, la expansión de los GLP-1 comienza a tener consecuencias en distintos sectores de la economía. De hecho, el informe Consumer Pulse 2026 se identifican patrones similares entre los usuarios de Argentina, Chile y Colombia: disminuye el gasto relativo en restaurantes, comida rápida y ropa de tallas grandes, mientras aumenta en categorías como supermercados, suplementos, gimnasios, vestuario, cosmética y servicios de belleza.

A nivel sudamericano, las personas que adquieren estos medicamentos consumen porcentualmente más en supermercados y compra de alimentos (14%), en suplementos (13%) y en membresías de gimnasios (8%). En cambio, reducen sus salidas a restaurantes (8%) y compras en locales de comida rápida (6%).

Para Bain, estas transformaciones obligan a las empresas de consumo masivo, alimentación, retail, salud, belleza, vestuario y fitness a evaluar sus portafolios e incorporar productos en formatos más pequeños, opciones con mayor contenido de proteínas, servicios vinculados con el bienestar y propuestas diseñadas para acompañar los cambios físicos asociados a la ingesta de estos tratamientos. 

“Los fármacos GLP-1 están comenzando a redefinir necesidades, hábitos y ecuaciones de valor en distintas industrias del país, por lo que será cada vez más importante y necesario adaptar la oferta a un consumidor cuyo cuerpo y comportamiento de compra están en permanente transformación”, concluye Marcial Rapela.