Se trata de Lucciano's. La firma presente en Parque Arauco alista su apertura en Alto Las Condes y un millonario plan.

Son las 11 de la mañana y, pese a que el mall Parque Arauco abrió hace poco, los clientes ya se atreven a pedir helados un jueves cualquiera. Treinta y seis sabores y una vitrina llena de colores tientan a quienes entran al local: una heladería que busca hacerse espacio entre restaurantes peruanos, parrillas y cafeterías tradicionales.

La marca nació en Argentina de la mano de la familia Otero. Se llama Lucciano’s y en junio próximo cumplirá su primer año en Santiago. Aunque su relación con el mercado local comenzó en Perú, donde el dueño de la franquicia en Chile inició su carrera en la gastronomía.

Álvaro Verme es la cara detrás de la operación en Chile. Conversó con Forbes Chile en una especie de nave espacial. Y es que una de las características de la cadena, presente en más de 100 locales en el mundo, es su ambientación inspirada en la luna, el espacio y los planetas. En Chile, la temática elegida fue una suerte de transbordador futurista.

La heladería apuesta por espacios “instagrameables”, muy buscados por los jóvenes. De ahí que, en su inauguración el año pasado, se registraran filas de hasta 45 minutos para probar sus helados con receta particularmente cremosa. “Superó todas las expectativas”, dice Verme.

La propuesta de diseño futurista también incluye paletas infantiles de distintos colores y formas, alfajores, chocolates y café. Hay pocas mesas, porque gran parte del público entra atraído por la explosión de colores que se genera en la vitrina y quiere probar pero también mirar.

De la pizza al helado

Mucho antes del helado, la carrera de Verme —economista de profesión— estuvo ligada a un holding familiar peruano que trajo a Chile marcas como Pescados Capitales y Santa Brasa, además del negocio familiar de sus padres: una pizzería en Lima. Pero cuando decidió emprender por cuenta propia, la idea de los helados —y particularmente de esta marca— no lo dejaba tranquilo.

“Conocí la cadena en Europa y sabía que había nacido en Mar del Plata y que, salvo Uruguay, no tenía presencia en América Latina”, comenta a Forbes Chile. Mientras desarrollaba otros negocios —entre ellos la cafetería de especialidad Bakery, en el MUT— logró cerrar el arribo de Lucciano’s a Chile.

Las cifras del mercado local respaldaban la apuesta. “En Chile se consumen unos 11 kilos de helado per cápita al año. Es muchísimo y, además, el consumo es poco estacional, lo que ayuda al negocio”, afirma el empresario. El desafío no era menor, pues los negocios locales han rancheado varias veces entre los mejores helados del mundo.

Conos y más conos

Las cuentas son positivas. El sabor más vendido es el chocolate Dubái y las trabajadoras de la “Estación Arauco”, como bautizaron esta sede, reconocen que el boca a boca ha sido tan fuerte que a veces se agota.

Collage: Rodolfo Jara / Forbes Chile

A la sede chilena, los helados llegan listos desde la fábrica de Mar del Plata de Lucciano’s, aunque la fórmula se gestó en Italia. Todo debe estar, literalmente, fríamente calculado para que cada sabor llegue a la perfección al destino final. La estética es cuidadosamente curada.

Esperan cerrar el año en Chile con ventas de entre $1.200 millones y $1.500 millones. Además, venden unos 5.000 conos de helado al mes, a los que se suman batidos, milkshakes, chocolates y una categoría que los sorprendió por su crecimiento: los alfajores. “He llegado a vender 7.000 alfajores al mes, algo súper inesperado”, reconoce Verme.

Los planes son ambiciosos. Ya tienen lista una segunda ubicación de la heladería en Alto Las Condes y la idea es cerrar esta primera etapa de inversión con cuatro locales y un desembolso de US$ 1 millón.

El plan maestro es mantener ese ritmo durante unos cinco años y alcanzar cerca de 15 locales en todo el país. “También llevaremos la cadena a Perú, donde está próximo a abrir su primer local”, añade el empresario.

Se le ve satisfecho con los resultados obtenidos por la heladería en estos once meses de funcionamiento. Recibieron un premio de la matriz y, además, “en Google tenemos 4,8 estrellas, casi 4,9”, comenta el socio local de Lucciano’s. Todo esto en tiempos donde el mayor crítico del gelato italiano son, precisamente, las redes sociales.