Vambe ha logrado levantar un total de 18,4 millones de dólares en rondas de inversión en menos de dos años y, según estimaciones de Forbes Chile, está valorizada en 100 millones de dólares aproximadamente. Tienen oficinas en Chile y México y el desafío ahora es Brasil.

Un video de 40 segundos publicado en Instagram hizo que todo cambiara para Vambe. Hasta ese momento, a inicios de 2024, la startup chilena -fundada en 2023- había tenido su foco en gestión de cobranzas automatizadas, pero en el video ejemplificaron cómo podían ir más allá, automatizando la atención al cliente con ChatGPT, conectando el número de WhatsApp, email, redes sociales y el inventario de la empresa en Google Sheets para que fueran respondidas todas las preguntas de personas interesadas y poder convertirlas en ventas.

Lo publicó Matías Pérez (26) -uno de los tres fundadores de la startup junto a Nicolás Camhi (27) y Diego Chahuán (25)- en su cuenta de Instagram personal y se hizo viral, superando los 2.000 likes y acumulando un total de 122.000 vistas. Entonces se dio un gran cambio para la compañía. Tras un año de escuchar muchos “no”, a Camhi, CEO de Vambe, se le llenó la agenda de reuniones y los “sí” comenzaron. Habían despegado.

A la fecha, Vambe ha logrado levantar un total de 18,4 millones de dólares en rondas de inversión en menos de dos años y, según estimaciones de Forbes Chile, está valorizada en 100 millones de dólares aproximadamente. Tienen oficinas en Chile y México y actualmente son más de 100 colaboradores.

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“Partimos con la idea de cobranza y trabajábamos los fines de semana y las noches porque Matías estaba en la universidad y teníamos mil cosas. Invitamos a Diego a que se uniera, que era la persona más inteligente que conocíamos y partimos con cero capital, sólo invirtiendo tiempo en desarrollar tecnología y tuvimos nuestros primeros clientes”, cuenta Camhi en conversación con Forbes.

El sistema de IA que implementaban se llamaba Iris y una noche de Año Nuevo lograron simplificarlo y que no fuera necesario ser un experto en programación para entenderlo. “Y eso fue lo que es hoy en día Vambe. Cuando nos dimos cuenta que nuestros clientes y el mercado lo que querían era IA para mejorar sus ventas y la experiencia de sus clientes, fue que pivoteamos. El tema de la cobranza está bueno, pero es un solo caso de uso y lo que construimos nosotros es una plataforma que te permite integrar otros sistemas como tu CRM, excel, tu página web, cualquier sistema externo y conectarlo a distintos agentes de IA que pueden tener las conversaciones con tus clientes y llevarlos hacia una etapa de éxito”, detalla.

La receta del éxito: personalización

Reuse, una de las 2.000 empresas que son clientes de Vambe, se dedica a reacondicionar equipos tecnológicos y opera en Chile, Perú y México. Camhi la usa de ejemplo y dice que al implementar su sistema de IA, logró un aumento del 70% en su tasa de conversión en solo tres semanas y luego incrementaron sus ventas en un 220%.

También relata entre risas que una paciente de 80 años llegó a una clínica dental con flores para “Sofía”, la asistente virtual del centro médico, hecha con Vambe, “porque la atendió con total amabilidad y paciencia, incluso después de que ella reagendó su cita ocho veces, algo que demuestra la calidad de la personalización y la disponibilidad 24/7”.

“Esa es una de las razones por las que una empresa puede llegar a vender más con IA que si un humano hiciera esa tarea. Hemos tenido clientes que incluso han subido su calificación en atención al cliente de 4 -con personas- a 4,7 usando IA, otros han reducido su call center de 50 a 10 personas. Y la personalización es total. Cada cliente tiene, en promedio, dos flujos de trabajo distintos y cada flujo tiene, en promedio, cuatro agentes de IA hiperespecializados y únicos”, añade.

Sin embargo, deja claro que la startup no necesariamente busca reemplazar humanos. “La plataforma permite combinar atención de IA con humanos, derivando a una persona cuando no puede resolver algo”, dice.

Trabajan con todo tipo de empresas: grandes, medianas o pequeñas; pero las industrias que más están buscándolos son el retail, e-commerce, salud y belleza, automotriz, educación y fintech.

El desafío de Brasil

Entre los planes de la compañía para 2026, está la consolidación en México, donde el joven emprendedor dice que quieren “sacarla del estadio”, triplicar sus ingresos y llegar a Brasil.

Una hazaña que el propio Camhi asumirá, junto a Chahuán, al mudarse al país con un mini equipo para estudiar y entender el mercado, captar los primeros clientes y adaptar su propuesta de valor al idioma y cultura local.

“Hoy en día no somos rentables, ni lo estamos buscando. Estamos en un proceso de expansión agresiva. Las compañías de rápido crecimiento optimizan por velocidad y market share al inicio”, indica, y Brasil es parte de este foco.

Además, quieren duplicar su equipo tecnológico para mejorar cada vez más la experiencia en atención al cliente, uno de los pilares que Camhi considera como diferenciadores de la startup, junto a la hiperpersonalización a escala, velocidad y costo eficiente, y la versatilidad del servicio.

FOTO: Rodolfo Jara / Forbes Chile