Daniella Hartley, country manager de Patagonia, aseguró que los valores de la marca han sido la clave para el éxito del negocio. En Chile han donado 1,2 millones de dólares a 120 organizaciones que luchan contra el cambio climático.
Patagonia es una empresa estadounidense de ropa y equipo para actividades al aire libre, fundada por Yvon Chouinard en 1973. Pero Chile fue parte fundamental de su nacimiento. En 1968 Chouirnard hizo un viaje en auto junto a Douglas Tompkins y sus amigos, que partió desde California y llegó hasta la Patagonia. En ese paisaje nació la idea de la marca, con el cerro Fitz Roy -en la frontera entre Argentina y Chile- como su sello gráfico.
En 2022, los dueños donaron la empresa a dos entidades distintas: Patagonia Purpose Trust (el Fideicomiso de “propósito”, como lo define Patagonia) y Holdfast Collective, un conjunto de organizaciones sin fines de lucro que luchan contra la crisis climática. “La Tierra es ahora nuestra única accionista”, diría al respecto Chouinard ante esta reestructuración.
“Esto transforma a Patagonia en un motor solidario que dona entre ocho y diez veces más de lo que donábamos antes. Hasta el día de hoy se han donado más de 180 millones de dólares a la conservación del planeta en distintos proyectos del mundo; y en Chile, a través del programa For the Planet -que dona el 1% de las ventas en el país- hemos donado 1,2 millones de dólares a 120 organizaciones distintas”, dice en entrevista con Forbes, Daniella Hartley, country manager de la marca desde 2019.
La llegada de la compañía a Chile fue en 2008 cuando Patagonia toma la operación directa que antes era manejada por un distribuidor autorizado. Allí empezó la expansión de tiendas hasta llegar a las 12 que tiene actualmente: 5 en Santiago y 7 en el sur que incluye Concepción, Temuco, Pucón, Puerto Varas, Osorno, Puerto Montt y Coyahique. Además, la activación de su ecommerce fue a finales de 2018, justo antes del estallido social y la pandemia por Covid-19.
A escala global, Patagonia reportó ingresos en 2025 por 1.470 millones de dólares, y tienen presencia en Estados Unidos, Canadá, Europa, Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y en Latinoamérica sólo en Chile y Argentina. “En comparación con estos países, la región no es una porción muy grande de la torta, sin embargo, nuestra relevancia -más allá de cuánto podemos vender- tiene que ver principalmente en cómo podemos hacer negocios inusuales, impactar de una manera distinta en un mercado que está en desarrollo. Y dentro del mercado, Chile se lleva la mayor proporción en cuanto a ventas, entre 70 y 80%”, indica Hartley.
¿CÓMO SER UN NEGOCIO RENTABLE Y SOSTENIBLE?
Hartley dice que Patagonia ha tenido un “crecimiento sólido y consistente”, de entre un 7 y 10%, durante los últimos 5 años en Chile. Sin embargo, señala que el crecimiento nunca su sido el objetivo. “Lo hemos denominado como una consecuencia de las decisiones que tomamos a largo plazo, un crecimiento consciente, responsable. No es expandirse sin límites, sino generar un impacto positivo. Eso no quita que igual trabajamos buscando ser rentables y sostenibles porque somos un negocio, pero no a cualquier costo”.
De acuerdo con su último “Reporte de Trabajo en Progreso 2025”, las emisiones de gases de efecto invernadero de la empresa (GEI) aumentaron un 2% desde el 2024, debido a un cambio en su selección de productos para el 2025 que incluyó más mochilas y bolsos fabricados con materiales más intensivos en carbono que la ropa). Sin embargo, la compañía prevé una disminución de sus emisiones para el año fiscal 2026 porque está financiando trabajos de ingeniería y desarrollando un programa que prestará apoyo a nuestros proveedores.
En esta línea, Hartley asegura que “cuando evaluamos de dónde viene la emisión de la huella de carbono y los gases de efecto invernadero, el 90% es de la cadena de suministro. Si nos enfocamos en las fábricas, cómo producen, qué materiales usamos, estamos atacando la mayor parte de nuestro problema y la industria textil es una de las más contaminantes del mundo”.
Añade que la compañía produce en fábricas de Perú, México, Colombia, Vietnam, Italia, con materiales que puedan ser reparables y reutilizables como poliéster reciclado o algodón orgánico regenerativo. “Estamos lejos de estar en la moda. Y cuando lees las etiquetas de la ropa y dice poliéster, básicamente es plástico y viene del petróleo. Cuando uno se empieza a dar cuenta de los componentes que tiene la ropa, ahí entiendes por qué es la industria más contaminante”.
El plan sostenible de la empresa en Chile -donde tienen 159 empleados- incluye las reparaciones de los productos como los trajes de pesca y trajes de agua, entre otros. Y desde octubre, en el ecommerce, tienen activo el “compra usado”, prendas de segunda mano con un valor más accesible.
“Es un proceso que le llamamos el trading. El cliente viene a nuestras tiendas y nos dice ‘no quiero usar más esta parka’ o ‘a mi hijo le quedó chica esta prenda’, entonces la recibimos y le damos un crédito para usarlo en la tienda.
El desafío está ahora en expandirse con una tienda más este 2026, tras cuatro años sin nuevas aperturas, y lograr la colaboración entre más empresas y políticas públicas que puedan incentivar a “una mejor forma de hacer negocios”, puntualiza.
