Los aceites y cremas se usan para tratar el dolor crónico, epilepsia refractaria, vómitos y náuseas producto de quimioterapias, espasticidad y en temas de salud mental como ansiedad e insomnio.

Felipe Varas tenía años trabajando para una multinacional canadiense de la industria del cannabis. Y cuando esta decidió irse de Latinoamérica, con su experiencia, pensó que podría desarrollar algo propio en Chile con el propósito de hacer accesibles los productos de cannabis con fines medicinales -cuyo valor del tratamiento al mes superaba los 1.000 dólares-.

Varas se asoció con su compañero de la universidad, Sebastián Cuadra y el químico farmacéutico (dueño de Rp Farma), Claudio Cárdenas, para fundar en 2021 Narma, una plataforma que fabrica aceites sublinguales y cremas con los principios activos de tetrahidrocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD) bajo un recetario magistral, hace las entregas a todo Chile y ahora facilita la atención médica (con médicos capacitados y pertenecientes a otras instituciones de salud) a pacientes a través de su web.

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“Tras los 60 años de prohibición, cuando la ONU hizo su reunión sobre estupefacientes y dejaron prohibidas y controladas ciertas moléculas -dentro de ellas el cannabis-, la mayoría de investigaciones y desarrollos con relación al uso de cannabinoides en salud se paralizaron. Después, los distintos países han ido desarrollando una regulación que ha ido evolucionando en forma distinta en cada lado. Nuestro propósito es generar un espacio de seguridad y confianza, tanto para los pacientes como para los médicos, y que puedan iniciar estos tratamientos”, explica Varas.

En el caso de Chile, el Decreto N° 84, del 2015, autoriza el uso terapéutico del cannabis, siempre con una receta médica, apunta Varas. En el 2016 se registró en el país el primer medicamento con base en cannabis, Sativex, cuyo valor en 2018 era de 550.000 pesos chilenos. “Al registrarse un medicamento con THC y CBD, pasan a ser reconocidos como principios activos farmacéuticos y, por eso, podemos importarlos y elaborar productos finales”, dice el ingeniero civil de la Pontificia Universidad Católica.

Estos principios activos son traídos desde laboratorios farmacéuticos de Estados Unidos, Europa y Colombia, autorizados por entidades internacionales y nacionales, asegura el CEO de Narma. “Tenemos un permiso internacional para manejar psicotrópicos y cada vez que hacemos importación de principios activos, estos son analizados localmente. Se envía la información al ISP (Instituto de Salud Pública de Chile), y ellos dan la autorización para que podamos usarlos en el recetario magistral”, detalla.

Los aceites y cremas se usan para tratar el dolor crónico, epilepsia refractaria, vómitos y náuseas producto de quimioterapias, espasticidad y en temas de salud mental como ansiedad e insomnio. Y el potencial de estas terapias es gigante, teniendo en cuenta que en Chile existen más de 4 millones de pacientes con dolor crónico, el cáncer es la principal causa de muerte en el país, hay más de 300.000 pacientes con epilepsia y que más del 20% de la población -según información del Ministerio de Salud nacional- sufre de alguna enfermedad mental.

Los precios de los productos de Narma -que empezaron a comercializarse en 2022- van desde los 30.000 pesos chilenos a los 70.000 pesos chilenos y, por lo general, dependen de la receta del doctor, que especifica la concentración de los principios activos para cada paciente. Hasta la fecha, estos productos han sido implementados en la terapia de 1.600 pacientes, según Varas.

UNA TERAPIA COMPLEMENTARIA QUE QUIEREN AMPLIAR A LAS MASCOTAS

Actualmente en Chile, dice el emprendedor, cualquier doctor, dentista y veterinario está autorizado, para prescribir este tipo de terapias, según la regulación. De hecho, los fundadores tienen un spin off, Narmavet, con el que están desarrollando estos productos también para animales.

“Las mascotas usan las mismas moléculas de los mismos medicamentos que los humanos, pero no las asimilan muy bien y los cannabinoides han mostrado que sí funcionan. Existen más de 12 millones de mascotas con registro en Chile, es decir, hay más mascotas que menores de 15 años en los hogares chilenos hoy en día, así que es un [mercado con] potencial”, subraya Varas.

“Hemos tenido buenos resultados con los doctores porque estamos hablándoles con bases. Antes, el cannabis medicinal se asociaba con fumarse un ‘pito’ o tener una vaporización de flores y nosotros llegamos diciendo ‘esta es la información científica sobre estas dos moléculas, se trabajan de esta forma, funcionan para estas enfermedades”, dice Varas. Y resalta que son usados como una alternativa segura como complemento al tratamiento tradicional, sobre todo cuando este no está teniendo suficiente efecto.

La empresa nació con capital de inversionistas privados y la conforman ocho personas. Según Varas, está valorada en 2.000 millones de pesos chilenos (poco más de 2 millones de dólares) y actualmente están levantando una ronda de inversión con Broota por 400.000 dólares para consolidarse y a 18 meses alcanzar la etapa de ganancias.

“Nosotros no es que estemos inventando la rueda, sino que vemos cómo esto ha ido evolucionando en todo el mundo. Afuera ya es una realidad y una efectividad; lo que estamos haciendo es trayendo la alternativa a Chile y educar a los médicos con base en esa experiencia internacional”, indica Varas. En dos o tres años, tras consolidarse en Chile, también quieren llegar a México.

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