Entró a Google hace 15 años, el mismo tiempo que la empresa lleva operando en el país. La hoy gerenta de comunicaciones para Chile y Perú no solo ha acompañado la expansión de la tecnológica, sino que ha encarnado la cultura de la organización. Esta es su historia.
Quince años no son poca cosa en una industria tan vertiginosa como la tecnológica. Google lo sabe y Alejandra Bonati, también: la periodista ha sido testigo privilegiada del crecimiento de la empresa valorizada en 4,5 billones de dólares y del lugar que ocupa Chile en ese desarrollo. No solo lo vio, también lo comunicó.
Cuando Bonati entró a Google hace quince años, la operación local estaba lejos de la escala que tiene hoy. Desde entonces, ha acompañado algunos de los momentos más relevantes de la expansión tecnológica de la empresa, que hoy parecen haber ocurrido a años luz:
El ingreso de YouTube al mercado local, los primeros vehículos de Street View recorriendo las calles del país, la incorporación de ciclovías en Google Maps y los anuncios vinculados a infraestructura tecnológica forman parte de una larga lista de proyectos que marcaron la evolución digital de millones de usuarios. “Ha sido muy bonito darme cuenta de todo lo que hemos vivido como compañía y de todas las cosas de las que hemos sido protagonistas”, afirma.
Alejandra Bonati conversa con Forbes Chile en una moderna oficina en los altos del MUT. Trabaja rodeada de un equipo joven, millennials y Gen-Z que tienen una cultura de gran movilidad laboral. Ella es todo un patrimonio de la cultura de la empresa en ese lugar:
“Hace algunos días cumplí 15 años trabajando en Google. Todo este tiempo puede parecer muuuucho para quedarse en un trabajo, pero la verdad es que a mí no me sobra ni un minuto de esta década y media en Google. Desde ser parte de grandes anuncios, ver el impacto de mi trabajo y pegarme porrazos (¡obvio!), hasta conocer gente con la que nunca pensé que iba a compartir, como Vint Cerf, los googlers de nuestra oficina y el equipazo del que formo parte. Todos estos años en Google han sido impensados, sorprendentes y reconfortantes”, dice.

Con Vinton Cerf -conocido como uno de los padres de Internet- guarda una anécdota que refleja la cultura de cercanía y equipo que promueve la tecnológica. Cuenta que hace unos años tenían una importante cena en La Moneda con el Rey de España. En ese momento, Bonati le comentó a quien es apodado ‘el evangelista de Google’ que todo el equipo estaba reunido en otro lugar, pero que no importaba si no asistía. En una movida poco esperada, Cerf se escabulló de la comida protocolar y partió con Bonati al encuentro de los googlers.
El asombro de la IA
Alejandra Bonati tiene un mantra que comparte en redes sociales cada vez que puede, y reconoce que aunque la ciencia y la tecnología le vuelan la cabeza, un buen periodista no debe perder nunca la capacidad de asombro: “La tecnología te obliga a seguir aprendiendo”, define.
Desde Google también vivió momentos críticos del país, lo que significó oportunidades o desafíos para su capacidad profesional. Cuenta que uno de los que la marcó fue cuando, en medio de los incendios forestales del sur del país, la empresa gestionó una serie de funcionalidades que permitían ver el avance del fuego en tiempo real, y apoyar a los cuerpos de emergencia en su combate, así como a los afectados.
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En esto 15 años también le ha tocado desplegarse en escenarios donde la disrupción de lo tech pasa a segundo lugar. Bonati recuerda que durante el estallido social o la pandemia, muchas decisiones comunicacionales implicaron detener campañas, replantear mensajes y comprender el estado emocional de la sociedad antes de hablar. “Hay momentos en que tienes que escuchar más de lo que comunicas”, explica.
Con la ayuda del equipo
Al revisar la historia de Google en Chile en el buscador de la misma empresa, Bonati aparece en muchas instancias: vocera de lo más buscado, ya sean nombres, personajes o hechos. La periodista es la cara de la tecnológica para explicar todo tipo de tendencias. Ese afán por entender el contexto lo traía desde niña: en su casa, recuerda, nunca faltaban diarios, libros o conversaciones sobre la actualidad, y aprendió desde pequeña que entender el contexto es una condición indispensable para comprender el mundo.
Si bien gran parte de su carrera ha estado ligada a la tecnología, uno de los aspectos que más destaca de Google es la cultura organizacional. Cuando ha hablado de equidad, siempre dice que se ha sentido una más en la firma, aunque el mundo tech es más bien masculino.
La periodista siempre dice que en Google encontró algo diferente. No ha sido tema, por ejemplo, expresar que defiende el feminismo, pese a que en su empresa nunca ha sido tema qué género asume un cargo; públicamente ha participado de foros donde se debate sobre la presencia de mujeres en el árido mundo tech.
Pero la comunicadora tiene otra historia, una más personal.
Bonati nació con una discapacidad física en una de sus manos, lo cual no ha sido impedimento para escalar a la esfera más alta de comunicaciones en la gigante en Chile. Google, asegura, le enseñó que cuando no se puede resolver algo, se opta por un camino simple: pedir ayuda al equipo. “La aceptación también es parte del crecimiento”, reflexiona.
“Ha sido súper importante esta compañía en mi desarrollo personal. Tengo una discapacidad que no es inmovilizante, pero por supuesto que tiene ciertas dificultades. Cuando llegué a Google aprendí mucho a pedir ayuda. Siempre fui criada muy autosuficiente, y llegó un momento en que tuvimos la oportunidad de contar cómo era nuestro camino. Recuerdo que un día venía con el computador y el vaso de agua, y alguien me dijo: ‘¿Por qué no pedís ayuda?’, porque soy muy de ‘yo sola, yo no pido nada’. Pero ahora estoy súper entregada. Aprendí a aceptarme y quererme en esta compañía, estando con gente más joven, gente que viene de distintos lugares”, reflexiona.
La empresa ha respondido a su madurez profesional con nuevas tareas, y hoy es la gerente de comunicaciones de Google para Chile y Perú.
