María José Martabit es una abogada litigante chilena apasionada por el liderazgo femenino y es la fundadora de Theodora.

La idea de emprender de María José Martabit no apareció desde niña o mientras estaba en la universidad; fue mucho después y nació, básicamente, por el hecho de ser mujer. En el 2013, tras estudiar un máster en derecho, asociado con propiedad intelectual, en la Universidad de Washington, la abogada chilena decidió volver a su país a trabajar en una firma de abogados en la que no pudo poner en práctica todo lo que había aprendido, así que empezó a dar clases en la Pontificia Universidad Católica.

“Venía con muchas ideas de revolucionar pero acá estaba en la Edad de Piedra y lo único que logré revolucionar fue el mundo académico, pude introducir varios ramos novedosos de propiedad intelectual, tendencias tecnológicas y enseñar las novedades que aprendí en Estados Unidos”, cuenta la abogada a Forbes.

En la firma no vio posibilidad de crecer en el área de propiedad intelectual y le ofrecieron armar un área de casos de consumo y publicidad. Allí descubrió algo que le daría la motivación para investigar y, posteriormente, emprender. En las publicidades y formas de comunicarse con sus clientes, las empresas tenían sesgos preocupantes. “Por ejemplo, vi un mensaje que me impactó: ‘Cloro, la pareja ideal para la mujer de hoy’. Para que eso puediera estar publicado, alguien en la empresa lo inventó y dijeron ‘qué buena idea’. Ninguna persona lo cuestionó o pensó que podía ser publicidad sexista, discriminatoria, clasista y esto pasa no sólo en Chile, sino en el mundo”, relata.

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Para profundizar en este tema, estudió en la Universidad Yale un programa de Liderazgo Femenino y en este si bien entendió el problema de los sesgos en torno al sexismo, no encontró muchas soluciones. Y luego “tuve una situación dolorosa porque seguía sin crecer dentro de una organización por la existencia de muchos sesgos estructurales que tenían que ver con ser mujer. Y fue ahí donde tuve la determinación: ‘Voy a construir algo que ayude y contribuya a solucionar este problema'”.

NACE THEODORA

Así se le ocurrió crear un detector de sesgos y lo haría con inteligencia artificial (IA). ¿Y por qué con IA? porque permitiría una interacción constante y una solución que ayudara a los usuarios de la empresa a aplicar las correcciones, aprender y reflexionar, de acuerdo con lo que quería Martabit.

Fue a mediados de 2022 que nació este detector con el nombre “Theodora” -la primer mujer jurista en la historia de derecho romano– con poco menos de medio millón de dólares, “los ahorros de toda mi vida”, dice Martabit, y pruebas pilotos que, espera, se conviertan en un software (SaaS) a mediados de 2024.

La abogada buscaba un cofundador que la ayudara con la parte tecnológica, y tras recibir varios “no” porque su idea “no se podía hacer o que era muy cara”, encontró a Ricardo Baeza -fue vicepresidente de Yahoo Labs y es director del centro de investigación de IA experimental de la Universidad Northeastern de Silicon Valley- quien le respondió: “Me interesa, yo sé como se puede hacer”.

De momento, Theodora tiene cuatro empresas como clientes del sector retail y banca; es parte del programa de Microsoft para Startups Founders Hub; también del programa Elevate Woman Founders de Amazon Web Services; y ha sido reconocida como uno de los los 20 mejores proyectos en el concurso
internacional del BID LAB.

“Lo que estamos haciendo ahora es negociando una ronda de inversión pero hemos sido muy cuidadosos y tampoco quiero decir la cifra porque queremos cuidar el cap table de la empresa. No queremos diluirnos más allá de un 10%. Tenemos planes de abrir este año en Estados Unidos, México y Colombia”, indica Martabit.

SERVICIOS Y FUNCIONAMIENTO

Theodora analiza textos y frases buscando sesgos de género, edad, discapacidad, nacionalidad, religión, orientación sexual, características socioeconómicas y personales. Además, permite a las empresas hacer métricas y dar diagnósticos de riesgo reputacional de acuerdo con el tipo de sesgo predominante en la organización.

En paralelo, desarrollaron un test de sesgo que se puede repetir en algunos meses para ver si los resultados han sido efectivos y han logrado corregir el lenguaje de comunicación.

“Con estas herramientas se puede evitar el daño reputacional de una organización, que es tan grande que puede implicar hasta una perdida del valor de la compañía”, señala Martabit.

De hecho, según Deloitte, el 85% de los CEO a escala global considera que el riesgo reputacional es más crítico que otros riesgos estratégicos y de acuerdo con reseñas de la revista Harvard Business Review un total de 15.000 millones de dólares fueron gastados por corporaciones en Estados Unidos, sólo en 2022, para mitigar riesgos reputacionales.

¿ESTÁ SIENDO APROVECHADA LA IA EN LATINOAMÉRICA?

Martabit fue invitada a la Mesa de Inteligencia Artificial del Senado de Chile, para participar en el desarrollo de una ley sobre esta tecnología. Para ella, en el país y en la región aún existe “mucho desconocimiento y mitos que generan temor”.

“Estos mitos generan este miedo que, a su vez, no permite avanzar en la implementación porque unos dicen ‘A’, otros dicen ‘B’. En general, en Latinoamérica lo veo muy lento y esperaba que despegara mucho más desde el año pasado”, añade.

Sin embargo, no tiene dudas sobre el camino de la evolución a la implementación de la inteligencia artificial en todas las industrias, en el que van a resaltar unas más que otras.

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