Juan Schiavoni es el hombre detrás de la cadena Bar La Virgen, que hoy cuenta con 12 locales en Chile y que describe como "un restaurante con ondita de bar". No ha parado y más allá de estos locales, tiene 24 operaciones en el rubro gastronómico de entretenimiento nocturno. No va a dejar de probar con diferentes públicos y propuestas.

Cuando Juan Schiavoni tenía 8 años su juguete más preciado era un camión Goliat de plástico. Su juego ya era un negocio. Le sacaba verduras y frutas a su abuelo, las acomodaba dentro de su camión y con una cuerdita lo iba arrastrando por las casas de sus vecinos para venderlas. “Me iba súper bien hasta que me robaron el camión y quebré por primera vez”, recuerda y se ríe. Vivía en la ciudad de Rancagua, donde se estableció con su familia a los 5 años al emigrar de Brasil.

Por un tiempo se olvidó de los negocios y quiso ser médico. Pero en tercero medio, desde su colegio católico organizaron una visita a un centro hospitalario para reforzar su vocación. Se desmayó apenas vio sangre. Le dieron una nueva oportunidad y volvió a desmayarse. No podía dedicarse a esto, así que los profesores le recomendaron estudiar derecho.

Lo hizo. Se graduó como abogado en la Universidad de Chile, pero a la par, se enamoró de la vida nocturna y organizaba fiestas entre sus amigos. A los 21 años creó una empresa de cerveza artesanal y adquirió el 50% del bar Status Quo, en Las Condes. Había vuelto a los negocios.

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Su devoción a la Virgen

Pero fue en 2015 que abrió Bar La Virgen en Bellavista con un capital personal de 9 millones de pesos chilenos. El primer local de los 12 que están actualmente: en Patio Bellavista; Manuel Montt; General Flores; El Golf; Escuela Militar, el más visitado; Parque Araucano; La Reina; Alonso de Córdova; y fuera de la Región Metropolitana: Viña del Mar, Reñaca, Puerto Varas y Pichilemu. Aparte, operada por la multinacional Lagardere, abrieron uno en el aeropuerto de Santiago en el que tienen una pequeña participación.

“Siempre estudié en colegio católico, tenía mucha fe en la Virgen y en ese local que abrí junto a dos amigos, estábamos a los pies de ella, en Bellavista. Era muy simbólico. Así salió el nombre”, dice en conversación con Forbes Chile.

El concepto con el que partió el bar era replicar las tapas españolas y convertirlas en chilenas. “Pero el chileno acostumbra a salir a comer cosas más contundentes, entonces tuvimos que empezar a cambiar un poco nuestra propuesta. Siempre quisimos hacer un bar muy bonito que apuntara un público femenino principalmente y para eso, en la oferta gastronómica incluimos por lo menos 8 o 10 propuestas de ceviche y cocteles de autor. Algunas de las tapas se mantienen, como el relleno con carne mechada rebosado, frito, con queso de cabra; hay un queso de cabra apanado que se sirve con mermelada. Nos acompañan desde el inicio y han tenido una súper recepción del público, y además nos dan cierta personalidad”, detalla.

Actualmente, Bar La Virgen recibe más de 60.000 personas mensuales, llegando hasta los 90.000 en verano y vende alrededor de 1.000 millones de pesos mensuales, unos 200 más que en 2024. Schiavoni cuenta que durante los primeros 6 años todo lo que tenían en caja era reinvertido para ir creciendo. Pero no todo ha resultado. El local que abrieron en Recoleta ya tenía problemas tras el estallido social y luego vino la pandemia. Lo cerraron. Y ahora están a punto de cerrar uno de los últimos que abrieron y que decide no mencionar: “No todas las ubicaciones tienen que resultar”, indica.

FOTO: Rodolfo Jara / Forbes Chile

“Nosotros invertimos un montón en marketing, lo que nos permite estar en eventos gigantes como el Lollapalooza. Tenemos acuerdos con varias marcas de distintos rubros, donde podemos trabajar con confianza. Tras 7 años de fundada, decidimos pegar un salto y ahí tuvimos que meter un grupo inversionistas al que le vendimos un 30% de la participación en nuestra sociedad”, cuenta el emprendedor.

Este grupo de inversionistas es el dueño de Barbazul, que muchos podrían pensar que es competencia de Bar La Virgen. Y hace un tiempo también recibió una llamada del Grupo Liderazgo, manejado por los Raide, para ser socio en Jardín Secreto: “Nuestro prestigio en el rubro, la responsabilidad con la que trabajábamos y el buen nombre que nos hemos hecho, nos ha permitido que varios grupos líderes en el mercado, como los Raide, nos hayan invitado a participar y ser socios porque ven en nosotros algunas cualidades que ellos no tienen y nosotros vemos en ellos tremendas cualidades que no tenemos”, apunta.

Su inquietud para los negocios

Schiavoni lo ha intentado en otros rubros, ha inaugurado hasta farmacias que después no resultaron. Es entonces que nunca ha parado de ampliar en el espacio que mejor le ha funcionado: el gastronómico. “Soy una persona muy inquieta y además trato de hacer ciertas lecturas del rubro porque de verdad esto es lo que me apasiona”, resalta.

Es así como el empresario hoy tiene más de 24 operaciones en el ámbito de locales nocturnos y restaurantes. De hecho, acaba de inaugurar una pequeña cadena de restaurantes de comida italiana para niños, Bambinolli; y recién inauguró una discoteca que se llama Vrava. Además, tiene dos restaurantes de comida venezolana: Guayabo y Contrapunteo.

“Estoy lejos de ser el rey Midas, no le achunto a todos los proyectos. Hay algunos que derechamente no resultan y si es que no hubiese cerrado ninguno, tendría más de 40. Me gusta probar. Entiendo que el público cambia porque no todas mis propuestas van a ser exitosas, pero no me da miedo ni tengo problemas de ego cuando me toca cerrar un local”, señala. “Mi objetivo nunca ha sido ganar mucha plata ni hacerme millonario. Mi objetivo acá es disfrutar la vida, pasarlo bien y en lo que me apasiona“, complementa.

Una de sus más grandes apuestas es un bar temático que está armando con una inversión de más de 1 millón de dólares: Cinema. Estará ubicado en el Patio Bellavista y tendrá seis ambientes que recrearán salas de cine, cada una inspirada en películas: Harry Potter, Shrek, Los Piratas del Caribe, El Exorcista, ¿Qué pasó ayer? y El resplandor. “Soy abogado de la Chile. Desde los 18 a los 25 años Bellavista fue mi barrio y le tengo un cariño gigante y junto con Álvaro Java y un montón de gente estamos trabajando e invirtiendo en el barrio para que de verdad siga siendo lo que siempre ha sido, el principal lugar de expresión artística, cultural y de entretenimiento de Santiago”.

Collage Bar La Virgen
Collage: Rodolfo Jara / Forbes Chile

La vida nocturna de Chile y la tendencia al bajo consumo de alcohol

Más allá de los negocios, Schiavoni está convencido que tiene un rol social en dejar que la vida nocturna en Chile no muera. Tras el estallido en 2019, la pandemia y la inseguridad, los locales nocturnos han perdido terreno. “En Santiago, a las 2 de la mañana es muy difícil encontrar un local de comida abierto. Nosotros queremos hacer lo contrario y eso nos ha permitido también destacarnos en regiones en las que que es imposible comer después de las 10, 11 de la noche en algún restaurante”, dice.

“Chile no siempre fue así. Fuimos un país más bohemio. Claro, no somos Buenos Aires, que es la Ciudad de la Furia y que a las 8 de la mañana la gente se está encerrando, pero siempre tuvimos una gran propuesta de entretención. Eso ha ido cambiando. Hoy día es muy difícil encontrar locales abiertos hasta muy tarde, incluso en mi rubro. Tenemos que ser actores, no rindiéndonos, manteniendo nuestras puertas abiertas, no rindiéndonos ante a a esta sensación de inseguridad o delincuencia“, enfatiza Schiavoni. Por eso se ha encargado de ponerle foco a las propuestas llamativas, seguir las tendencias de lo que ha funcionado en otros lugares del mundo.

“Creo que en Chile durante años hemos sido muy pacatos y las autoridades han visto a los bares como el enemigo, siendo que en realidad es el lugar más fácil de consumo alcohol que se puede fiscalizar. Nos encantaría que entendieran que la noche sana y bien llevada, con el respaldo del rubro privado que existe, preocupado en seguir invirtiendo aún en momentos difíciles, puede ser mucho más fácil de controlar que el consumo de alcohol en la vía pública”, asegura. “Además es un motor económico para el turismo”, agrega.

Pero el consumo de alcohol ha bajado, no sólo en Chile, sino a escala global. Y el empresario está consciente de eso. Dice que en Bar La Virgen la proporción de venta, por ejemplo, es un 52% de alcohol y un 48% de comida. “Somos un restaurante, no un bar de curados”, se ríe.

Entendemos que el futuro es con o sin alcohol. No creemos que la gente vaya dejar consumirlo, pero sí que las nuevas generaciones tienen una conciencia distinta, y bienvenido a nuestro bar porque somos un lugar para pasarlo bien más allá de si es que te gusta tomar trago, o no. En ese contexto, incluso podrían incluir una colaboración con una marca de Té Matcha para usar eso a favor y tener más opciones.

Cuando Schiavoni estuvo a punto de quebrar en pandemia, usó sus ahorros y los créditos Fogape para sobrevivir. Cada vez que pasa por momentos difíciles, o le toca cerrar un local, recuerda a ese niño de 8 años con su camión goliat. “Me puedo caer, pero me voy a volver a levantar”.