Cada uno de estos modelos de Rolls-Royce ha marcado el camino que ha seguido la marca de lujo en cuanto a automores se refiere.
Rolls-Royce es considerado uno de los emblemas más icónicos del mundo gracias al elevado nivel de lujo de sus autos y a la gran capacidad de personalización. Existen algunos modelos que han pasado a la historia como autos clásicos y en esta ocasión te presentamos algunos.
Rolls-Royce Silver Shadow
Este icónico auto de lujo fue producido en Gran Bretaña entre 1965 y 1976. Se trató del primer coche de su estilo en usar un chasis monocasco. En un primer momento se tenía previsto nombrarlo “Silver Mist” y convertirlo en el predecesor de Silver Cloud. Contaba con un motor de 172 CV V8 de 6.2 L con un sistema hidráulico de alta presión, circuito dual de freno y suspensión autoniveladora hidráulica.
Rolls-Royce Silver Cloud II
Producido en 1959 fue el predecesor del Silver Cloud. Contaba por vez primera con un motor V8, que sustituía al de 6 cilindros, de 6.2 L que alcanzaba los 183 kilómetros por hora, mientras que sus ventanas eran operadas eléctricamente a la par que la carrocería era de JP Blatchley y lucía más ancho debido al tamaño del motor.
Rolls-Royce Corniche I
Uno de los autos más emblemáticos de la marca que se ofertaba tanto en su modelo coupé como convertible. Utilizaba un motor V8 con un bloque de aleación de aluminio-silicio, una culata de aluminio con cilindros con camisas de hierro fundido, así como una transmisión automática de tres velocidades.
Rolls-Royce Phantom III
Conocido por ser el último de los grandes Rolls-Royce de la preguerra, fue lanzado al mercado en 1936 con un motor V12 de 7.398 litros y es considerado el último desarrollado por Henry Royce que falleció en abril de 1933. Su chasis era en forma de X, contaba con una transmisión manual de 4 velocidades, un vehículo confortable, potente y silencioso que alcanzaba los 150 kilómetros por hora.
Rolls-Royce Twenty
Una joya de los años 20, se trató de un auto “pequeño” con un motor de seis cilindros en línea, con caja de cambios manual de 3 velocidades que alcanzaba los 97 kilómetros por hora. Como era tradición, Rolls-Royce suministraba el chasis y los carroceros se encargaban de ponerla a gusto del cliente, lo que en ocasiones lo hacía muy pesado y lento; sin embargo, es considerado uno de los autos más emblemáticos de inicios del siglo XX.
Estos modelos de Rolls-Royce marcaron un hito para la industria automotriz y prepararon el camino para que las palabras “lujo” y “comodidad” tuvieran sentido en el mundo de los automóviles.