un 40% de las organizaciones está explorando su uso o desarrollando pilotos, un 30% ya la aplica en procesos concretos, un 13% la tiene instalada como eje estratégico de su operación y un 5% la ha integrado de forma transversal en toda la compañía

En doce meses, la inteligencia artificial pasó de ser una promesa de nicho a un hecho instalado en el 88% de las empresas chilenas, según la segunda edición del estudio “SONDA Tech Trends”. En la primera medición, apenas un 16% declaraba usarla de forma activa. El salto —de 16% a 88%— es, según la propia compañía, el más acelerado que ha registrado esta tecnología en el país.

El estudio desagrega ese 88% en distintos niveles de profundidad: un 40% de las organizaciones está explorando su uso o desarrollando pilotos, un 30% ya la aplica en procesos concretos, un 13% la tiene instalada como eje estratégico de su operación y un 5% la ha integrado de forma transversal en toda la compañía. Del otro lado, un 53% de las empresas cuenta solo con lineamientos generales sobre el uso de IA, y un 8% derechamente no sabe cómo abordarla.

Pero solo un 13% asegura tener una estrategia clara en ejecución.

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“No es vitrina, es uso operativo”

Para la tecnológíca, la respuesta no es blanco o negro. “Es una transformación real, pero en una etapa temprana”, plantean desde la compañía. El argumento se apoya en los propios números del estudio: un 30% de las empresas ya aplica IA en procesos concretos y un 18% la tiene como eje estratégico o integrada de forma transversal.

“Eso no es vitrina, es uso operativo”, sostienen. Lo que sí reconocen como un problema real es que la mayoría todavía no ha traducido esa adopción en una estrategia formal: “Más que adopción cosmética, se trata de una curva de madurez que recién está empezando, y ese es justamente el llamado de atención del estudio”.

Javier Larenas, gerente general de Sonda Chile, lo resume con una frase que funciona casi como diagnóstico de industria: “El debate ya no es si adoptar inteligencia artificial, sino cómo capturar su valor”. Para Larenas, el desafío pasa por tres frentes: contar con una estrategia clara, desarrollar las capacidades de los equipos y escalar las iniciativas más allá de los pilotos. “Solo entonces la IA podrá traducirse en ganancias reales de productividad, competitividad y crecimiento”, afirma.

El liderazgo 

Uno de los hallazgos más comentados del estudio es quién manda en la implementación de IA dentro de las empresas: un 41% de las iniciativas las lidera directamente la gerencia general o el directorio, mientras que solo un 26% las atribuye al área de TI.

¿Compromiso genuino desde la cúpula o IA convertida en tema de imagen? “Que la Gerencia General y el Directorio lideren estas iniciativas es, en general, una buena señal, porque significa que la IA se está tratando como una decisión de negocio y no como un proyecto aislado de TI”, dicen desde Sonda.

El riesgo, advierten, aparece cuando ese liderazgo no baja a equipos con capacidad real de ejecutarlo “y ahí es donde varias empresas todavía están al debe”.

El cuello de botella 

Si hay un consenso en el estudio es que la barrera número uno para avanzar en IA no es el presupuesto, es la falta de talento. Un 25% de las empresas la identifica como su principal obstáculo, por delante de las dificultades de integración tecnológica (20%) y la ausencia de una estrategia clara (19%). El dato que expone la magnitud del problema es otro: solo un 3,6% de las organizaciones cuenta con un área especializada en IA.

Fernando Sánchez, gerente general de Fundación País Digital —entidad que apoyó el desarrollo del estudio—, es tajante: “El principal desafío de la IA no es tecnológico, sino humano”. Según el estudio, un 24,6% de las empresas declara que no logra avanzar por falta de talento y de capacidades en sus equipos. “La inteligencia artificial no se adopta simplemente comprando una herramienta; se adopta cuando las personas aprenden a aplicarla a un problema real del negocio”, plantea Sánchez.

“No tenemos una cifra de inversión sin retorno, pero el diagnóstico del estudio es claro: la falta de talento es la barrera número uno, por sobre el presupuesto o la tecnología misma”, dicen desde Sonda y agregan: “Es razonable pensar que buena parte de lo que hoy se invierte en herramientas no está siendo acompañado de la capacidad interna para explotarlas. Por eso insistimos en que el próximo paso no es comprar más tecnología, sino formar a los equipos que la van a operar”, dicen desde Sonda.

Velocidad no es lo mismo que ventaja competitiva

El otro dato que el estudio pone sobre la mesa es dónde está parada realmente la IA en términos de sofisticación: la mitad de las empresas utiliza IA generativa básica —chatbots, asistentes de escritura, herramientas de uso masivo— y solo un 11% ha desarrollado soluciones propias.

“Como tendencia, el salto es real. La ventaja competitiva la van a construir las empresas que vayan más allá de usar herramientas básicas de IA generativa, que hoy es la mitad del mercado, y desarrollen soluciones propias o modelos de negocio construidos sobre IA, que hoy es apenas un 11%”, dicen desde la compañía.