Sin embargo, esto no se traduce necesariamente en la adopción a profundidad de la tecnología en las empresas del país, pues allí Randstad, la compañía que elaboró el estudio Workmonitor, ve brechas en cuanto a capacitaciones e implementación en procesos.

El 74% de los trabajadores chilenos siente confianza en su capacidad para usar Inteligencia artificial en sus labores, un indicador que ubica al país 5 puntos porcentuales por encima del promedio global (69%). Así lo afirma la última edición del estudio Workmonitor, de Randstad, a partir de una encuesta realizada a 26.824 personas en 35 países, incluido Chile. Argentina y México comparten el mismo nivel de confianza en la región.

Según la compañía de talento, esto se traduce a que los chilenos perciben como una aliada a la IA para potenciar la productividad y acompañar los procesos de transformación en el mundo laboral.

Además, el 63% de los trabajadores afirma que la IA contribuye a mejorar su productividad, un nivel que se mantiene en línea con el promedio global (62%) y que muestra que en la mirada de los trabajadores, la adopción de estas tecnologías es percibida como positiva en la organización del trabajo, la optimización de tiempos y la eficiencia en la ejecución de tareas.

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“El nivel de confianza que tienen los trabajadores chilenos, similar a la de los argentinos y mexicanos y por encima de la media global, lo interpretamos como una señal de apertura y una visión pragmática. El avance de la IA es un proceso en desarrollo -en todo el mundo- y su impacto en el mundo del trabajo tiene final abierto y bibliotecas divididas, especialmente en el debate sobre la amenaza de reemplazo del trabajo humano por parte de la tecnología, los robots y la inteligencia artificial”, señala Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay.

Avila detalla que la biblioteca pesimista sostiene que ese proceso dejará a millones sin empleos, mientras que la optimista plantea que esto ya pasó varias veces en la historia de la humanidad, y que, si bien habrá destrucción de empleo, se generarán otros en reemplazo. “Por eso no es trivial que predomine en el país y en la región una posición abierta y en general positiva, sobre un tema que sin dudas tendrá alcances profundos en el mercado laboral, pero que aún se desconoce cuales serán”, añade.

Adopción y brechas

En Chile, el 55% de los trabajadores considera que la IA impactará en una alta proporción sus tareas laborales, un valor de nuevo por encima del promedio global (53%).

En este punto, las empresas coinciden con los empleados. En el país, el 75% de los empleadores estima que la inteligencia artificial tendrá un impacto significativo en las tareas laborales y se percibe como una herramienta de apoyo para mejorar procesos, acompañar la evolución de los roles laborales y fortalecer la competitividad, pero que, a la vez, requiere el desarrollo de nuevas habilidades en la fuerza laboral.

Según los datos recopilados por el estudio de Randstad, en 2025 las ofertas de empleo que incluyeron como requerimiento habilidades de “Agente de IA” aumentaron un 1.587% a nivel global y la demanda de “Formadores de IA” creció un 247%.

Sin embargo, Avila advierte que lo que se está viendo hoy es un mayor uso de esta herramienta de manera individual por parte de los trabajadores, pero aún es incipiente el uso corporativo en forma masiva de estas herramientas incorporadas al flujo de trabajo y los procesos de las empresas en Chile.

“Hay un avance en la incorporación de IA como una funcionalidad más en sistemas y aplicaciones que hoy ya existen, como pueden ser los tradicionales sistemas de gestión, o ERP, que al incorporar IA, mejoran alguna funcionalidad, pero al no haber una integración completa en los flujos de trabajo, de algún modo su potencial está restringido, y por consiguiente sus impactos en el ámbito laboral también están de algún modo frenados”, indica la ejecutiva.

Como era de esperarse, las generaciones más jóvenes tienen en general una relación más fluida con la tecnología que las generaciones más maduras y eso se ve reflejado en los datos de confianza que relevó el estudio, marcando una brecha de 10 puntos porcentuales entre los trabajadores de la generación Z y los Baby Boomers.

“La IA puede generar una brecha adicional si no se trabaja con una mirada inclusiva sobre la formación y el desarrollo de habilidades en esta disciplina en la fuerza laboral. Sin un abordaje de inclusión y equidad, las organizaciones corren el riesgo de generar una nueva brecha de habilidades que haga más crítica la escasez de talento y que deje en desventaja, por ejemplo, a los trabajadores de mayor edad”, apunta Avila.

De hecho, según datos de un informe de Randstad de 2025, cerca de la mitad de los trabajadores de la región consideró importante la formación en Inteligencia Artificial, sin embargo, un 80% de ellos afirmó no haber recibido capacitación en el tema por parte de la empresa en la que trabaja.