La ministra lideró las marchas estudiantiles de 2011 junto al actual Presidente Boric y el ministro Jackson
Camila Vallejo (34 años) fue la segunda mujer elegida como representante de la Federación de Estudiantes (FECH) en los 180 años de la Universidad de Chile, una de las casas de estudio más importantes del país. Fue ahí que, junto al actual Presidente de la República, Gabriel Boric, y el ministro de Desarrollo Social, Giorgio Jackson, lideró las protestas estudiantiles de 2011 por mayor calidad en la educación, gratuidad, igualdad de condiciones y fin al lucro.
En entrevista con Forbes desde su oficina en La Moneda, la secretaria de Estado, elegida entre las 30 Mujeres Poderosas de Chile en 2022, sincera que, antes de asumir la dirigencia estudiantil de la FECH, le temía a la elección. “Me enfrentaba a una institución altamente masculinizada, liderada históricamente por hombres, con excepción de una sola presidencia femenina anterior a la mía, que fue la de Marisol Prado. Tenía que hacerlo lo mejor posible para evitar que el movimiento se farandulizara y se personalizara en mí, como mujer”.
Desde sus primeras apariciones en la prensa, Vallejo sorprendió a la ciudadanía por la claridad en sus ideas, carácter fuerte y un sólido manejo comunicacional. Un estilo que mantuvo como parlamentaria cuando fue electa en dos períodos legislativos, en 2014 y 2018.
Y si bien había optado por no ir a competir por un tercer período legislativo para dedicarse a estudiar el Magíster de Gobierno, Política Pública y Territorios en la Universidad Alberto Hurtado —y militar desde el Partido Comunista, pero desde la tercera línea—, cuando se presentó el desafío de acompañar a Boric para llegar a La Moneda dio un giro de 180 grados. Durante el primer año de gobierno ha estado entre las ministras con mejor desempeño. Hasta ahora, una ministra a la que no le entran balas.
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“Nos sentimos altamente responsables de seguir empujando el cerco de lo posible”
Camila Vallejo, ministra vocera de gobierno y parte de la lista forbes mujeres poderosas 2022.
– ¿Qué cree usted que caracteriza su estilo y liderazgo?
Vallejo: Bueno, obvio que me entran balas. Soy un ser humano y lo que estoy haciendo básicamente es mi trabajo y tratar de hacerlo lo mejor posible. Eso ha sido siempre un sello para mí. Hoy ya no solo es representar a una bancada y un partido político, sino que a un gobierno diverso. Es mucho más similar a lo que me tocó el 2011, pero ahora es en otro momento histórico y político, donde ya no es solo una reivindicación, es un programa de gobierno, y también haciéndonos cargo de representar a una juventud que quiere cambios y que también siente que le toca empujarlos. Las mujeres buscan en este gobierno una transformación en función de la igualdad de género.
– ¿Qué ejemplo de liderazgo cree que refleja a los jóvenes el actual gobierno, de la mano del presidente Boric, el ministro Jackson y usted, considerando que hace 11 años estaban en las alamedas y hoy están desde La Moneda?
Vallejo: Somos parte de una generación que decidió hacerse cargo de los cambios y empujarlos colectivamente. No solamente exigirlos, sino que involucrarse en el proceso de transformaciones. Esto sin menospreciar ni despreciar el legado de otros y otras sobre el cual podemos reconocer importantes avances. De nuestros padres y nuestros abuelos, que lucharon por construir una sociedad más justa, por defender y recuperar la democracia a raíz de la dictadura. Es una generación que también abrió paso a un cambio de ciclo político y por eso nos sentimos altamente responsables de seguir empujando el cerco de lo posible.
– Imagino que eso tiene que ver un poco con la cercanía del Gobierno con los niños…
Vallejo: Sí, es que imagínate que somos ministros, ministras, subsecretarios y subsecretarias que muchos de nosotros tenemos niños, entre bebés y ocho años, y estamos ejerciendo las responsabilidades de gobierno mientras criamos y cuidamos. Niños y niñas que están mucho más empoderados y conscientes de su entorno, que nos demandan hacernos cargo de la crisis climática, del cuidado de la naturaleza, de hacer que los padres estén más con sus hijos a propósito de la jornada laboral. Hemos aprendido a escuchar a los niños que nos están hablando. Entonces, cuando hablamos de gobierno feminista no es solo que tenemos que tener la mitad de mujeres en el Gabinete o tener el Ministerio de la Mujer en el Comité Político, estamos hablando de cómo entender el ejercicio de poder y la conformación de nuestra sociedad y modelo de desarrollo. El entender que el crecimiento económico si no va de la mano del desarrollo material y espiritual de la sociedad, de las personas, de la familia, de su relación con la naturaleza… la verdad es que no tenemos mucho futuro.
Cuando usted era diputada fue criticada por llevar a su hija al Congreso para amamantarla. En marzo de este año se destacó de forma positiva la postal de ministros y ministras con sus hijos cuando presentaron al Gabinete. ¿Es consciente del impacto que podría haber generado su acción por, simplemente, ejercer su rol de madre y también de diputada?
Vallejo: Sí, lo he pensado. Han pasado los años y lo he ido reflexionando más que en ese momento, donde, por cierto, había una necesidad de compartir con mi hija, porque la veía muy poco y no solamente tenía que darle pecho, sino que tenía que generar un vínculo, una relación.No podía simplemente desprenderme de ella en manos de su abuela o de una niñera, sino que necesitaba generar algún tipo de contacto, pero, además, de defenderlo políticamente. Yo en ese entonces ya tenía la convicción de que podía y que era necesario compatibilizar el trabajo político legislativo con mi maternidad. Fue duro. Tuve que enfrentar mucha crítica injusta y ataques, pero ahora que lo pienso, con los años me he ido viendo a mí misma hacia el pasado y creo que sirvió harto para correr el cerco de lo posible. No solo más parlamentarias y parlamentarios empezaron a llevar a sus hijos e hijas al Congreso después de eso, sino que también funcionarios y funcionarias. Se relajó mucho el asunto y es bonito mirar que algo se produjo, que ya no es criticado.
– ¿Y qué opina su hija de que sea la vocera de Gobierno?
Vallejo: Me sigue reclamando que quiere más tiempo conmigo, pero hemos logrado establecer un pacto de tiempos protegidos y que se me respeta harto en el equipo, a pesar de que, bueno, si hay contingencias me llaman evidentemente y el teléfono siempre tiene que estar encendido, pero ella es muy involucrada en esto. Es una niña muy conversadora, muy reflexiva de la ciencia, de la política, de las relaciones humanas, de sus emociones, y hace propuestas, incluso en su momento me hacía proyectos de ley. Conoció al Presidente y tiene un vínculo. Se emociona mucho, se siente orgullosa. Pregunta sobre las posiciones políticas y los modelos de sociedad. Es muy promotora obviamente de las 40 horas, aunque yo le digo que nosotros tenemos que trabajar más para que la gente trabaje menos.
– ¿Hay alguna mujer a la que usted admire?
Vallejo: He mirado distintos liderazgos en mi historia y me han conmovido muchos y muchas. Una saca ejemplos y fortalezas de mujeres de distinto tipo, desde mi madre, mi hermana, mi hija y de mis compañeras, que siempre han sido para mí muy grosas, grandes, inteligentes y cariñosas mujeres. Y de la historia… Teresa Flores, la misma Gladys (Marín), Mireya Baltra, quien también fue un gran referente y una gran compañera que me apoyó particularmente en mi trayecto hacia el Congreso Nacional. Admiro harto, por todo lo que le tocó enfrentar, a la expresidenta Bachelet, e incluso por el lado del frente, Lily Pérez en la derecha también es una mujer grosa. No tengo una sola referente, he ido mirando, aprendiendo y admirando a distintas mujeres en distintos contextos.
– ¿Cuáles cree que son las mayores dificultades que vive la mujer chilena actual?
Vallejo: La violencia físico-sexual y económica todavía es una de las cosas más presentes. En el ejercicio de la política diaria y en el espacio de poder, permanentemente tenemos dificultades. Y es evidente. Tenemos que lidiar con harto machismo, prejuicio y barreras. Y egos, muchos egos… pero creo que lo más preocupante no está acá, sino en la mujer trabajadora que se hace cargo de otros y que no tiene remuneración, o si tiene es muy poca ya que tiene que cuidar, criar y además sufre de violencia simbólica, física y/o sexual. Los femicidios y la violencia contra las mujeres siguen siendo uno de los grandes problemas de nuestro país y del mundo. Al igual que la postergación. Solo por la pandemia reducimos 10 años la inserción laboral de la mujer. Entonces si me preguntas cuáles son los dos grandes mayores problemas hoy, tienen que ver con la violencia y los temas económicos.
“Cuando hablamos de gobierno feminista no es sólo que tenemos que tener la mitad de mujeres en el gabinete, estamos hablando de cómo entender el ejercicio de poder y la conformación de nuestra sociedad y modelo de desarrollo”.
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