La ausencia de un codeudor o de una red económica de pareja aparece como un factor crítico en la incapacidad de absorber shocks financieros, según una investigación de Unholster, elaborada con datos de Defensa Deudores, que analizó el caso de 281 madres.
En la antesala de las celebraciones del Día de la Madre un estudio de Unholster, elaborado con datos de Defensa Deudores, identificó dónde están esos principales dolores financieros de mujeres que son madres.
Aunque la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) dice claramente que las mujeres tienen un mejor comportamiento de pago (Reporte de Género del organismo, 2025), persisten brechas en el acceso al sistema financiero y a las inversiones, factores que también las exponen a un tema delicado: la quiebra.
La investigación de Unholster analizó el caso de 281 madres —— que han debido recurrir a la quiebra en Chile. El estudio muestra que se trata de un fenómeno con particularidades específicas.
El sistema en Chile permite a las personas renegociar sus deudas o declararse en insolvencia cuando no cuentan con patrimonio suficiente para pagarlas, cumpliendo con una serie de disposiciones legales.
El desafío es mayor para las mujeres en un mercado laboral donde el desempleo femenino -según los últimos datos oficiales- ya sobrepasa el 10%.
Casos aislados
Las deudas de las mujeres suelen transformarse en causas judiciales de manera aislada. El reporte indica que en el 100% de los casos analizados, las deudoras registran una sola causa del tipo, lo que refuerza la idea de la quiebra como un evento aislado dentro del ciclo financiero de las mujeres.
Otros datos también son relevantes. El 70% de las madres que quiebran son solteras (198 casos), mientras que un 29% son casadas (83 casos). La ausencia de un codeudor o de una red económica de pareja aparece como un factor crítico en la incapacidad de absorber shocks financieros.
“En la muestra de 281 madres analizadas, el 70,5% declara la quiebra siendo soltera y el 82,2% tiene uno o dos hijos. La distribución indica que la insolvencia, al menos en este segmento, no se asocia a familias numerosas, sino a hogares con un único ingreso responsable de la carga financiera”, señala el economista y director de Data Science de Unholster, Cristóbal Huneeus.
¿Cómo evitarlo?
El socio de Defensa Deudores, Ricardo Ibáñez, advierte que, si bien la quiebra es una salida legal, margina temporalmente a las personas del sistema financiero, por lo que resulta clave seguir ciertas alertas y medidas preventivas, especialmente en el segmento femenino.
Lo primero es entender que la insolvencia se observa principalmente en mujeres de clase media, con menor capacidad de ahorro y sin bienes a su nombre.
El 72,2% no registra vehículos a su nombre. En conjunto, estos antecedentes configuran un perfil sin activos significativos al momento de iniciar el procedimiento de quiebra, algo coherente con la solicitud de liquidación simplificada.
Ante este escenario, la CMF levanta un dato interesante: las mujeres se están atreviendo a invertir parte de sus recursos en instrumentos financieros. Además, en términos acumulados, mantienen menores niveles de deuda que los hombres.
“El endeudamiento femenino sigue siendo inferior, ya que registran una carga financiera 3,4 puntos menor a la de los hombres”, indica el reporte de la autoridad.
El ahorro, por pequeño que sea, puede entregar una ventaja comparativa frente a escenarios de estrés económico. La buena noticia, de acuerdo con la CMF, es que el 49,7% de la inversión en fondos mutuos ya se concentra en mujeres. Es decir, más de 2 millones ya invierten recursos en estos instrumentos.
Y no se trata necesariamente de tener altos salarios para lograrlo: el 60,8% de las mujeres que aportaron a estos ahorros tiene ingresos inferiores a $1 millón mensuales.
